Cambiando la forma en que los estadounidenses comen

Fortaleciendo la conexión entre los agricultores y el consumidor



El agricultor y escritor de Kentucky, Wendell Berry, señala que a fin de que las personas les importe lo que consumen, “Tienen que probarlo”.

Detectar la diferencia entre los alimentos frescos, locales, orgánicos y los que viajan cientos o miles de millas antes de llegar a nuestra boca se está convirtiendo en un cambio saludable a lo largo de toda la nación. Considere, por ejemplo, el aumento en el patrocinio de los mercados agrícolas: El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) informa que sus números han aumentado marcadamente de 1,755 en 1994 a 7,175 en 2011.

¿Qué está impulsando esta alza? Los incentivos incluyen mayor apreciación de los sabores de temporada, un reconfortante sentido de comunidad y la tranquilidad de saber exactamente de dónde proceden los alimentos y quién (a menudo los conocemos por su primer nombre) los cultivó o produjo. Los alimentos buenos y saludables nutren las buenas relaciones entre los cultivadores y los consumidores y los agricultores y la tierra. Los mercados locales, además, mejoran las economías de los pueblos; el USDA prevé ventas sin precedentes de $7 mil millones en este tipo de alimentos este año, de los cuales la mayor porción pasará directamente a manos de los agricultores. 

Los sistemas regionales de alimentación también apoyan la diversidad biológica que es vital para la sustentabilidad. Según la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, “las diferentes variedades de la misma especie” tienen “un contenido de nutrientes estadísticamente diferente”. En otras palabras, cada variedad promete una mezcla única de compuestos que protegen la salud.

Los supermercados dependen de las cosechas y productos animales que pueden tolerar travesías de larga distancia y que además, cumplen con los estándares de una apariencia uniforme. Los pequeños agricultores que suplen los mercados locales, por el contrario, pueden preservar mejor el legado de cosechas biológicamente diversas de ‘heirloom’ y de razas ancestrales debido a distancias más cortas entre el campo y el plato. Un tomate ‘heirloom’ recogido en el momento en que su sabor está al máximo no puede sobrevivir la larga travesía y nada sabe mejor que un producto recogido directamente de la rama, aún tibio del sol.  

Sembrar cosechas diversas específicas de la región también reduce la carga de la maleza, plagas y enfermedades de las plantas –y cualquier uso químico relacionado– y ayuda a proveer alimento seguro para los polinizadores además de la vida silvestre. Por eso, el Organic Farming Research Foundation describe a los agricultores como el grupo más grande de administradores de los ecosistemas de la Tierra. Todos pueden apoyar una causa que nos alimenta y a la vez cuidan del planeta.  

Mercado de empleo para los agricultores

Como la mayoría de los agricultores estadounidenses tienen una edad promedio de 57 años y más de una tercera parte tiene 65 años o más, el National Sustainable Agriculture Coalition reconoce la gran necesidad que existe de agricultores de menos edad. Cuando el National Young Farmer’s Coalition encuestó a 1,000 nuevos agricultores, descubrió que el acceso al capital, la tierra y el seguro médico representaban uno de los obstáculos más grandes a la hora de entrar al campo de la agricultura como una carrera. El Women, Food and Agriculture Network ha identificado el acceso al cuidado médico como el reto principal que enfrentan las mujeres que quieren cultivar la tierra.

Mientras los que viven en la ciudad tienden a idealizar la agricultura como una ocupación romántica en un entorno bucólico, realmente es un trabajo riesgoso que requiere gran esfuerzo físico. A pesar de los retos, los agricultores dicen que aman su trabajo porque disfrutan de trabajar al aire libre, trabajar con las manos, producir alimentos de alta calidad y ser su propio jefe. Ayuda mucho estar saludable, ser listo y optimista de corazón.  

El precio vs. los costos escondidos 

Para los consumidores que lidian con una economía cada vez peor, puede que un precio barato sea la mejor opción. John Ikerd, profesor emérito en economía agrícola de la Universidad de  Missouri, en Columbia, observa que: “Los estadounidenses, en promedio, hoy día están gastando solo la mitad de su ingreso disponible en alimentos en comparación con los años 60”. Sin embargo, al mismo tiempo: “El porcentaje que se gasta en el cuidado de la salud se ha duplicado”.

Multitud de estudios demuestran que muchas de las enfermedades crónicas de hoy día están relacionadas con una dieta deficiente. Tome en consideración los costos médicos asociados con las enfermedades relacionadas con la alimentación, las bacterias resistentes a antibióticos y la contaminación de los alimentos y el agua con plaguicidas y hormonas, y es fácil entender por qué Michael Carolan, autor de The Real Cost of Cheap Food, indica: “La comida barata… realmente es bastante cara”.

Una forma en la que las familias pueden ahorrar dinero en los alimentos es reduciendo los desperdicios. Jonathan Bloom, autor de American Wasteland, informa que los estadounidenses desperdician más del 40 por ciento de los alimentos que se producen para consumo, desechando más de $100 mil millones en alimentos al año. La mayoría termina en los vertederos.

En lugar de proveer incentivos para que los agrocomercios produzcan alimentos más baratos, se deberían crear políticas más inteligentes nacionales para la agricultura y los alimentos y dar prioridad a producir alimentos de más alta calidad y menos desperdicio. Kathy Bero, presidenta de la junta de NuGenesis Farm, en Pewaukee, Wisconsin, quisiera transferir los pagos por mercancía a los agricultores orgánicos. Su finca educativa sin fines de lucro promueve “los alimentos como medicina”, junto con ahorros en costos, estrategias para mejorar la salud del consumidor, que incluyen aprender cómo trabajar el jardín y cocinar para maximizar el valor nutricional.   

Tendencias inspiradoras

Stephanie Coughlin, un agricultor en San Diego, California, señala: “Sin fincas locales, no hay seguridad local”. A lo largo del país, las comunidades están mostrando cómo algunos compradores concienzudos pueden mejorar el acceso de todo el mundo a alimentos locales de alta calidad.  

De la finca al hospital: Como director de Servicios de Nutrición del Fletcher Allen Health Care, en Burlington, Vermont, la dietista certificada, Diane Imrie, tiene el poder de influenciar la seguridad y sustentabilidad económica de su comunidad y de regiones adyacentes.  Aproximadamente el 40 por ciento de los alimentos que Imrie sirve en su hospital provienen de fincas localizadas a un día de viaje. En su trabajo, ella ayuda a mantener a los agricultores en sus tierras a la vez que provee alimentos de una calidad más alta a los pacientes y el personal.

La instalación también apoya los jardines locales, los cuales produjeron productos por un valor de $2,000 en 2011 a pesar de la corta temporada de cultivo de Vermont. La comida del hospital es tan popular que su café recibe personas de negocio, lo que aumenta aún más la rentabilidad y los beneficios a la comunidad.

Para el productor local de azúcar de arce, Bernie Comeau, las compras consecuentes de Imrie proveen un ingreso con el cual puede contar todos los meses. A Imrie le satisface notar que para los agricultores, vender sus productos al hospital es “un sello de aprobación”.

Marydale DeBor, quien fundó y dirigió una abarcadora iniciativa alimentaria y de prevención de enfermedades, “de la finca al plato”, está asociada con el Hospital New Milford de Connecticut, y sostiene que: “El liderazgo institucional es crítico”. Dice que gracias al apoyo de los Oficiales Ejecutivos Principales que creyeron en la importancia de incluir productos frescos en los servicios de alimentos en el hospital, su café al detal más que duplicó sus ingresos en un periodo de dos años.   

DeBor cree que la comida de los hospitales debe ser un ejemplo para la salud pública. “Necesitamos más apoyo para los nuevos agricultores, más centros de alimentos y nuevos sistemas de distribución para facilitar el acceso”, indica. “Los consumidores necesitan dejar saber a los hospitales que su enfoque debe ser buenos alimentos y buena nutrición”. 

De la finca al restaurante: Leigh Lockhart, dueña del Main Squeeze Natural Foods Café y Juice Bar, en Columbia, Missouri, compra sus abastos directamente de agricultores orgánicos locales y nunca protesta por el precio. Hace composta en su jardín con cualquier desperdicio de alimentos, donde cultiva algunos de los productos que usa en su restaurante. En lugar de platos abarrotados de comida barata, Lockhart sirve porciones que caen dentro de las Guías Dietéticas de los Estados Unidos, lo que equivale a comidas de más alta calidad y que dejan a las personas satisfechas.

Las relaciones con los chefs son importantes para los agricultores, advierte Carol Ann Sayle, dueña de Boggy Creek Organic Farm, en Austin, Texas. Los agricultores pueden depender de un comprador seguro; los chefs aprecian y dependen de los alimentos de alta calidad  y los consumidores vuelven al lugar en busca del excelente sabor.

De la finca a la escuela: El agricultor orgánico Don Bustos, director del programa para el  American Friends Service Committee de Nuevo México, adiestra a los nuevos agricultores y  ganaderos sobre formas de proveer alimentos a la Escuela Pública del Distrito en Albuquerque y áreas circundantes. Por ejemplo, los agricultores cosechan durante el invierno en invernaderos que funcionan a base de energía solar y agrupan sus productos para satisfacer las necesidades de las escuelas. Las redes  móviles para el procesamiento y la distribución de carne también crean empleo y mantienen a los pequeños agricultores económica y ambientalmente viables, explica Bustos. La agricultura local fomenta las comunidades sólidas y los alimentos frescos locales les sientan de maravilla a los niños.

En el noroeste del Pacífico, la voluntaria del AmeriCorps, Emma Brewster trabaja con el Real Food Challenge, un programa nacional basado en la juventud que exhorta a los colegios y las universidades a reservar el 20 por ciento de su presupuesto para alimentos para productos frescos cultivados localmente. Brewster trabaja con Lucy Norris, administradora del proyecto para el Puget Sound Food Network, que crea oportunidades más allá de los mercados agrícolas para que los agricultores del área local se conecten con procesadores, distribuidores y el consumidor final, incluidas las Escuelas Públicas de Seattle.

A ensuciarse las manos

Independientemente de la ocupación, muchas personas sienten una necesidad personal de trabajar la tierra y observar el milagro de ver las semillas germinar. Rose Hayden-Smith, Ph.D., historiadora de horticultura y líder designada en sistemas de alimentación sustentable de la Universidad de California, señala que los jardines de la victoria que se establecieron en las casas, las escuelas, la comunidad y los lugares de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial lograron producir aproximadamente el 40 por ciento de los vegetales de la nación. “En ambas guerras mundiales, indica, nuestro liderazgo nacional “reconoció que los alimentos y la salud eran vitales para los asuntos relacionados con la seguridad nacional”. Eso no ha cambiado hoy día.


Melinda Hemmelgarn, también conocida como el Food Sleuth (FoodSleuth@gmail.com), es una dietista certificada, escritora galardonada y anfitriona de radio con sede en Missouri. Ella es cocreadora de  F.A.R.M.: Food, Art, Revolution Media – Un enfoque en la fotografía para revitalizar la agricultura y fortalecer la democracia y aumentar la defensa en pro de los agricultores orgánicos (Enduring-Image.blogspot.com). Conozca más en Food Sleuth Radio en kopn.org.

                                                           

Actualización de 2012 de la Ley Agrícola

La pieza de legislación conocida como la Ley Agrícola contiene en la actualidad $90 mil millones en financiamiento por los contribuyentes y afecta significativamente la agricultura, la conservación, la energía y la calidad y el precio de los alimentos en nuestra mesa. Cada vez que el proyecto de ley sale para actualización cada cinco años, el público tiene la oportunidad de dejar escuchar su voz en apoyo a un sistema de alimentos y agricultura más verde, más saludable y más sustentable. Inscríbase para recibir las actualizaciones de la Ley Agrícola y los avisos de alerta del National Sustainable Agriculture Coalition (el portal aparece abajo) y hable con los miembros del Congreso sobre sus inquietudes.

Marydale DeBor, quien trabaja para mejorar la calidad de los alimentos en Connecticut, recomienda que los ciudadanos se unan a las organizaciones en defensa de las fincas. “Los grupos de defensa es el cambio más importante en estos momentos, en torno a la Ley Agrícola y las políticas estatales”, informa.

¿Sabía usted?

• La mayor parte de los dólares provenientes de la Ley Agrícola apoyan los programas de ayuda con los alimentos, a saber, los cupones de alimentos o el Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), la red de seguridad de la nación contra el hambre. En 2012, se prevé que SNAP consumirá el 75 por ciento del presupuesto total de la Ley Agrícola.  

• La mayoría de los beneficios del SNAP se gastan en supermercados y tiendas de conveniencia.   SNAP puede usarse en los mercados agrícolas, pero solo en los que aceptan tarjetas de transferencia electrónica de beneficios (EBT, por sus siglas en inglés). En 2011, $11 millones de los $71 mil millones en beneficios totales del SNAP fueron redimidos en mercados agrícolas a lo largo de la nación, lo que beneficia directamente a los agricultores.

• El seguro para las cosechas es la segunda partida presupuestaria más alta de la Ley Agrícola.

• La mayoría de los pagos de subsidio pasan a las fincas grandes que producen maíz, algodón, trigo y soja, lo que ayuda a explicar por qué la soda es más barata que el jugo100 por ciento de fruta y la carne de res engordada en corrales cuesta menos que la carne de res orgánica.

• Una Ley Agrícola mejorada proveería incentivos de participación para la conservación, nuevos agricultores, economías locales de alimentos y agricultura orgánica y haría que la agricultura estuviera más a la par con la salud pública.

Conozca más sobre la Ley Agrícola de 2012 en:

Environmental Working Group and EWG Action Fund
ewg.org

Food Fight: The Citizen’s Guide to the Next Food and Farm Bill by Daniel Imhoff
WatershedMedia.org/foodfight_overview.html

Institute for Agriculture and Trade Policy
iatp.org

National Sustainable Agriculture Coalition
SustainableAgriculture.net

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