Repensando la recuperación

Formas holísticas de sanar las adicciones



A través de los 15 años de adicción al alcohol y drogas recetadas, una prominente mujer, dueña de un negocio en Virginia, trató de todo para limpiarse: hospitalización en tres centros de rehabilitación; terapia hablada; Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA); en el proceso se gastó aproximadamente $200,000.

“Trataba por alrededor de un año y luego me sentía que lo tenía todo controlado y me daba por satisfecha”, dice la mujer de 52 años, que pidió que no se utilizara su nombre. Ella se daba el gusto de “un solo trago” y muy pronto se encontraba metida en una espiral descendente familiar. Ella recayó en octubre de 2012. Tres meses más tarde, estaba en la Interestatal en la mañana, con un paquete medio vacío de pequeñas botellas de vino en su asiento delantero, cuando se desvió y chocó de frente con un camión de semirremolque. Ella escapó de su aplanado auto con un trauma de cabeza menor, dando gracias de que sus hijos no tuvieron que “enterrar a su madre borracha”, y con una voluntad renovada para mantenerse sobria y redescubrir la felicidad.  

Hoy día lo que ha hecho es precisamente eso, gracias a un enfoque integral y holístico que incluye la contratación de un coach que se especializa en adicciones, revisar su dieta, sacar tiempo para ejercicios diarios tanto físicos como espirituales y reformular su adicción, no como una enfermedad de la que está maldita, sino como una predisposición que tiene el poder de mantener a raya.

“Sí. Tengo el gen de mi padre alcohólico. Sin embargo, eso solo se convierte en una amenaza para mí cuando selecciono ingerir algo que corta la bestia suelta”, dice ella. “Trabajo duro cada día mediante la utilización de un montón de herramientas diferentes para evitar que eso suceda.”

Ella es parte de un número creciente de alcohólicos y adictos que llegan más allá de la tripleta de los 28 días de rehabilitación, programas de 12 pasos y psicoterapia hacia un enfoque que aborda la mente, el cuerpo y espíritu. Más de 40 millones de estadounidenses sobre la edad de 12 años (un 16 por ciento de la población) son adictos al alcohol o las drogas, según el Centro Nacional sobre Adicción y Abuso de Sustancias en la Universidad de Columbia, en la Ciudad de Nueva York. Sin embargo, los tratamientos estándares rinden tasas de éxito menos que estelares.

El sesenta por ciento de los adictos vuelven al uso de drogas, según informa el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, y solo un cinco por ciento de los asistentes a los AA continúan asistiendo a las reuniones luego de 12 meses, según una investigación de la AA. David Essel,  coach de vida de Fort Myers, Florida, especializado en trabajar con toxicómanos, dice que cuando examina todos los datos, solo uno en 10 adictos o alcohólicos que usan solo medios convencionales siguen limpios después de un año. Por suerte, debido a que las personas varían grandemente en sus necesidades emocionales y fisiológicas, otras opciones complementarias también están ganando terreno. 

 Remendando la mente y el cuerpo

Entre a una reunión de un grupo de adictos y alcohólicos en recuperación y lo más probable es que habrá una cafetera con café negro, además de donas o galletas. “El tener hábitos alimenticios pobres es uno de los factores principales que contribuyen a la recaída”, dice David Wiss, dietista certificado, fundador del NutritionInRecovery.com, que provee consultas sobre nutrición para programas de recuperación en Los Ángeles. Debido a que el abuso de sustancias puede entorpecer el apetito, y muchos de los mismos circuitos neurológicos que las drogas y el alcohol estimulan también se activan por los alimentos cargados de sal y azúcar, los adictos recién recuperados tienden a ser voraces y atraídos a la comida chatarra. “Luego de 30 días en tratamiento, las personas pueden ganar de 10 a 30 libras. A menudo vuelven a las sustancias adictivas de las que abusaban para volver a tener el apetito bajo control”, dice Wiss. (Debido a que el fumar adormece las papilas gustativas, lo que lleva a las personas a buscar sabores más intensamente salados o azucarados, esto exacerba el problema.)

En un intento subconsciente de obtener la máxima estimulación de los centros de recompensas ahora olvidados, los usuarios, a menudo, comen poco durante el día, luego se dan un atracón, lo que lleva a niveles de azúcar en sangre erráticos que pueden afectar el humor, y más adelante sabotear la recuperación. Luego de años de abuso, los adictos tienden a sufrir de deficiencia de proteínas y buenas grasas—clave para construir bloques en un cerebro saludable.

“El cerebro se ha vuelto a cablear debido al uso de sustancias. Sin sanación del mismo, usted puede asistir a todas las reuniones del mundo y todavía luchar con los antojos”, informa Essel. Él comienza con los pacientes nuevos administrando 500 miligramos (mg) diarios del suplemento dietario DL-fenilalanina, un aminoácido precursor de los neurotransmisores que hacen sentir bien, como la norepinefrina. También les da tirosina, un aminoácido energizante que se dice calma los antojos por el azúcar. Para aliviar un antojo en progreso, él recomienda de 500 a 1,000 mg de glutamina colocados debajo de la lengua.

Wiss dice que generalmente recomienda alimentos sobre los suplementos, pero pidiéndoles a los adictos recién recuperados que también renueven sus dietas y advirtiendo que puede ser difícil. “Yo no esperaría que cualquier persona haga cambios nutricionales grandes en su primera semana de sobriedad”, dice él. Luego de eso, anima a dar unos pequeños pasos: beber ocho vasos de agua al día; comer tres comidas y tres meriendas para mantener los niveles de azúcar estables; ingerir mucha fibra, lo que puede ayudar a sanar el intestino y reponerlo con bacterias saludables; comer suficiente proteína sin grasa para promover la producción de químicos en el cerebro que hacen que uno se sienta bien; comer muchas nueces, semillas, pescados grasos y otros ácidos grasos omega-3 que suprimen la inflamación en el cerebro y que han demostrado, en algunos estudios, apaciguar la depresión.

Hacer ejercicio diariamente también es clave, dice Wiss: “El ejercicio circula nuestra sangre y lleva todos esos nutrientes saludables a nuestro cerebro”.

Las actividades físicas también pueden ayudar a llenar el vacío e incluso proporcionar un nuevo sentido de identidad para aquellos cuya autoestima ha sido destruida, dice Scott Strode, fundador del Phoenix Multisport, en Denver, Colorado, que ofrece ciclismo en grupo y montañismo para adictos y alcohólicos en recuperación.

Strode salió de su propia adicción a cocaína hace 18 años al entregarse primero al boxeo, luego a escalar y a los triatlón. Fundó Phoenix en el 2007 para ayudar a llenar lo que él veía como un enorme agujero en los servicios de apoyo a la recuperación—un lugar donde las personas con pasados similares pudieran encontrarse y hablar sin tener que quejarse exclusivamente de sus problemas de dependencia. Ha servido desde entonces a 15,000 personas en Colorado, California y Boston, mediante el ofrecimiento de 60 salidas libres a la semana para cualquiera que, al menos, lleve 48 horas sobrio.

“Ser parte de algo como esto lo ayuda a soltar la vergüenza de ser adicto, el drogadicto o el que decepcionó a la familia. Ahora usted es montañista o corre bicicleta de montaña”, dice Strode. Él enfatiza que los programas Phoenix no tienen la intención de reemplazar el tratamiento. Aun así, “Para algunos, el solo redefinirse ellos mismos es suficiente. Para otros, es una herramienta poderosa y una caja de herramientas más amplia”.

Más allá de los AA

Cofundado en 1935 por un alcohólico llamado Bill Wilson, los Alcohólicos Anónimos ahora tienen dos millones de miembros y han jugado un papel importante en muchas historias exitosas de recuperación. Sin embargo, su enfoque basado en Dios (cinco de los 12 pasos se refieren a Dios o a Él), un credo de que los alcohólicos deben admitir “impotencia” y su énfasis sobre el alcoholismo como enfermedad que define no es para todo el mundo. Los pesimistas apuntan a un hallazgo de 2006 por la Colaboración Cochrane que dice: “Ningún estudio experimental demostró claramente la efectividad de la AA o el enfoque de los 12 pasos para reducir la dependencia de alcohol o problemas”.

Algunas preocupaciones como estas han llevado a crear modelos de recuperación alternativos, incluidos Moderation Management (Moderation.org), que ayuda a las personas que quieren beber menos; y Smart Recovery (SmartRecovery.org), que apoya la ética del autoempoderamiento mediante la terapia conductual cognitiva, cambios nutricionales y discusiones de grupo. Otros programas se concentran en renovar el alma al aplicar prácticas metafísicas a los 12 pasos tradicionales.

“Los 12 pasos convencionales hablan sobre el poder superior fuera de uno”, dice Ester Nicholson, cantante, autora y consejera sobre el tema de adicciones. En su libro Soul Recovery: 12 Keys to Healing Addiction, describe su descenso a la adicción a la cocaína crack comenzando en su adolescencia y luego la larga subida para salir de ahí.

Al principio, dice ella, los 12 pasos la ayudaron a liberarse de lo que llama “la enfermedad espiritual, la obsesión mental y la alergia física”, eso es adicción. Pero luego de una década de estar limpia, seguida de una casi recaída, descubrió la meditación y otras prácticas espirituales. “Me di cuenta que este poder superior puede devolvernos el sano juicio, pero el poder superior  en realidad está dentro de mí. Encontré este puente maravilloso entre los 12 pasos y los directores espirituales universales, y esto mueve mi mundo.”                           

Patti Lacey, de 54 años de edad, cliente de Essel, igualmente ha encontrado sobriedad duradera al extender su caja de herramientas, aprender a no concentrarse en el dolor pasado sino cómo sacar afuera lo mejor de sí misma. Según la International Coach Federation, que informa un aumento en el interés de coaching para trabajar en la recuperación, un coach ayuda a establecer las metas de la persona y crear un mapa del viaje hacia el éxito.

Dos años después de la recuperación, Lacey todavía toma sus suplementos diarios, se levanta al amanecer a meditar, asiste a las reuniones de los 12 pasos y es parte de una iglesia comunitaria sin religión específica. También se reúne regularmente con su coach para informar el progreso y actualizar las metas, incluido tomar las riendas de sus finanzas, un problema frecuente de la adicción. “El viaje de cada persona es diferente”, confirma Lacey. “Lo que necesitaba era que alguien me dijera exactamente qué tenía que hacer al comienzo y luego estar cerca para hacerme responsable. Eso lo cambió todo.”


Lisa Marshall es escritora independiente sobre temas de salud radicada en Boulder, CO. Conéctese en LisaAnnMarshall.com.

 

Herramientas de sanación complementarias

Acupuntura de la oreja: Desde 1974, los especialistas en adicción han usado el protocolo de acupuntura de la oreja para aliviar la ansiedad, los antojos y mejorar el sueño durante el periodo de retirada. Numerosos estudios publicados en The Lancet, Archives of Internal Medicine y otras revistas apoyan su eficacia. Más de 1,000 programas en los Estados Unidos ahora la usan, según informa la National Acupuncture Detoxification Association (AcuDetox.com).

‘Neurofeedback’: También conocido como “EEG biofeedback”, usa los sensores de electroencefalografía pegados a la cabeza para permitir a otra persona observar la actividad de las ondas del cerebro en una computadora y aprender a alterarlas de forma intencional mediante las técnicas de visualización y relajación (isnr.net).

Aromaterapia: David Essel, coach de vida, recomienda tres aceites de aromaterapia para la recuperación de sus clientes: lavanda, un relajante; aceite de limoncillo, para la energía; e incienso, para equilibrar el estado de ánimo.

Ibogaína: Este brebaje psicoactivo, derivado del arbusto Tabernanthe iboga en África Occidental, ha sido utilizado ceremonialmente por siglos. En los 1960, un adicto a opioides lo descubrió por accidente luego de experimentar un “viaje” intenso de cuatro a ocho horas, de ahí, cesaron sus antojos de heroína. Deborah Mash, Ph.D., profesora de neurología y farmacología molecular y celular en la Universidad de Miami, viajó a Ámsterdam a principios de los 1990 para ver si había algo de verdad en tales casos.

“Vi a un hombre en cocaína y heroína y adicto a las benzodiacepinas someterse a la desintoxicación sin ningún signo de retirada, y en 36 horas parecía una nueva persona”, dice ella. Desde entonces, la ha estado estudiando. Se piensa que la droga sirve como un interruptor de la adicción, actuando en los receptores opioides del cerebro para calmar los síntomas de la retirada. Algunos la describen como “el restablecimiento del cerebro” previo a la adicción.

La ibogaína es ilegal en los Estados Unidos. Algunas clínicas en otros países la ofrecen, pero Mash advierte que algunas no son escrupulosas, por lo tanto, hay que tener cautela. (ClearSkyIbogaine.com ofrece terapias con ibogaína supervisadas por médicos en Cancún.)

 

La recuperación en el nivel más profundo del alma

En su libro, Soul Recovery: The 12 Keys to Healing Addiction, Ester Nicholson ofrece una alternativa metafísica de los 12 pasos. Estos son los pasos:

Usted es el poder. A través de mi unión consciente con la presencia universal infinita, soy poderoso/a, claro/a y libre. A través de la comprensión de que Dios está dentro de mí, expresándose como yo, mi vida es divina y en orden perfecto.

Restituido/a a plenitud. A través de mi conexión consciente con el poder único, reclamo mi dominio espiritual y equilibrio emocional. Estoy restituido/a a mi naturaleza original de claridad, paz y plenitud. Estoy restituido/a.

Entrega completa. Dirijo mi vida hacia el cuidado del Dios que entiendo, conozco y encarno como el amor, la armonía, la paz, la salud, la prosperidad y la alegría. Yo sé a lo que estoy entregándome y lo hago absolutamente. Saber que este poder es la verdadera esencia de mi ser, lo digo con todo mi corazón y mente: Hágase tu voluntad.

Una vida examinada. A través de mi entrega absoluta y conexión consciente al poder y presencia única, con valentía, profunda y gentilmente, busco dentro de mí todos los patrones de pensamiento y comportamiento que no están alineados con el amor, la integridad, la armonía y el orden.

No ser tímido/a. Yo reclamo el valor y la voluntad para compartir la exacta naturaleza de mis errores con otro ser espiritual. Soy escuchado con compasión, amor incondicional y sabiduría. En esta vibración amorosa, se restauran la claridad, la paz y el equilibrio.

Honrando el niño interior. Ahora estoy listo/a para soltar todos los patrones de pensamiento y comportamientos a diferencia de mi verdadera naturaleza, que es la plenitud. Me dejo caer libremente en la presencia amorosa del espíritu dentro de mí y permito que sane cada creencia conocida y desconocida. Me transformo por la renovación de mi mente.

No se rinda. En amorosa compasión con todos los aspectos de mi ser, me entrego humildemente al amor del espíritu. Sé que soy una expresión perfecta de la vida. Entrego todo y estoy restaurado para la vida que he creado para vivir.

Voluntad. Reconozco a las personas que he ofendido basado en creencias falsas, miedo, duda y falta de mérito. Estoy dispuesto/a a ir a cualquier extremo para limpiar el lado que me toca.

Limpiar los restos. Con el respaldo de todo el poder del universo, de manera amorosa, directa y con honestidad, compenso de manera que apoye el bien el más alto de todos los concernidos.

Mantenimiento espiritual. Estoy en sintonía con mi ser interior. Con integridad, amor y autocompasión, reconozco mis errores y continúo limpiando los errores de mi pasado y mi presente.

Contacto consciente. A través de la oración diaria y la meditación, profundizo en mi conexión consciente con lo divino y experimento a plenitud la totalidad de la presencia universal como la realidad dinámica de mi vida.

Servicio amoroso. A través del despertar de mi conciencia, ahora estoy preparado/a para llevar el mensaje de la verdad al mundo. Ahora soy un canal claro para apoyar el despertar de otros hacia su verdadera identidad de plenitud.

 

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