El poder sanador de las historias

Cómo contar su verdad lo libera



Después de estar activo en Irak, el capitán de la Marina de los Estados Unidos, Tyler Boudreau, regresó a su hogar en 2004 con síndrome de estrés postraumático y heridas de guerra que ahora los expertos denominan “lesión a la moral”. Podía dormir solo una o dos horas por la noche. No quería bañarse ni estar fuera de la casa por mucho tiempo. Él y su esposa se divorciaron. “Mi cuerpo estaba en mi casa, pero mi mente todavía estaba allá [en Irak]”, explica.  

Al principio, Boudreau trató de dar sentido a sus sentimientos escribiendo ficción, luego un análisis detallado y real de su estadía en Irak, pero esto tampoco lo ayudó. En 2009, escribió sus memorias, Packing Inferno: The Unmaking of a Marine, que se acercó más a su verdad personal. “Necesitaba volver a ese momento y contarlo”, indica, para poder volver a tener una vida normal en Northampton, Massachusetts.

Al igual que Boudreau, todos tenemos historias –vigentes y siempre cambiantes– que nos decimos para dar sentido a nuestras vidas. Pueden ayudarnos a sanar y a guiarnos a lo largo de la vida o estancarnos.

En 1949, el profesor Joseph Campbell, del Sarah Lawrence College, publicó el libro The Hero with a Thousand Faces, en que detalló un mito único principal: tratar de dejar la vida cotidiana y contestar el llamado de la aventura, obtener ayuda de los demás a lo largo del camino, enfrentar la adversidad y regresar con un regalo para nosotros mismos o los demás. Es un patrón básico de la existencia humana, con infinitas variaciones.

El poder para sanar el cuerpo

¿Cómo contar nuestra verdad ayuda a sanar nuestro cuerpo? El professor James Pennebaker, Ph.D., director de psicología de la Universidad de Texas en Austin, es un pionero de los beneficios mente-cuerpo de las historias que explora en el libro Opening Up: The Healing Power of Expressing Emotions. A finales de los años 80, mientras era asesor del sistema carcelario de Texas, Pennebaker descubrió que cuando los sospechosos mentían al hacerles la prueba del polígrafo, la frecuencia cardiaca aumentaba, pero si confesaban la verdad, se relajaban.  

“Nuestras células saben la verdad”, escribe la microbióloga Sondra Barrett, Ph.D., en el libro Secrets of Your Cells, quien además tiene un blog en SondraBarrett.com. “Nuestra fisiología responde a lo que estamos pensando, incluido lo que no queremos que otras personas sepan.” Cuando tenemos miedo de contar una historia y la guardamos dentro, “Nuestras células emiten una señal de peligro”, explica. “Las moléculas de la adrenalina, junto con las hormonas del estrés, se conectan con los receptores de las células del corazón, los músculos y los pulmones, y en caso de estrés de largo plazo, las células del sistema inmunitario.”

Cuando tenemos estrés, experimentamos aumento de la frecuencia cardiaca, tensión en los músculos, falta de aliento y el sistema inmunitario no funciona al máximo. “Cuando dejamos ir nuestras historias y los sentimientos que nos atormentan, nuestras células responden con gran alivio y nuevamente experimentan paz.”

Necesitamos contar nuestras historias, incluso cuando enfrentamos enfermedades potencialmente mortales y, quizás, por esa misma razón, la Dra. Shayna Watson, oncóloga del Cancer Centre of Southeastern Ontario, Canadá, exhorta a sus colegas a escuchar a sus pacientes. “En nombre de la eficiencia”, según informa en un artículo en Canadian Family Physician, “es fácil bloquear las historias de los pacientes y lidiar solo con los ‘hechos’ al ver el hablar, el tiempo y las historias como un lujo cuando alguien cancela una cita. Sin embargo, el estudio de las narrativas nos indica que en esas oportunidades que pasamos por alto podemos encontrar más de lo que esperamos; puede haber un entendimiento, el surgir de una relación y la sanación, los elementos de nuestra humanidad en común.”

Un problema actual no es más que un grano de arena en la existencia de una persona. Al mantener la historia más grande en mente, los pacientes pueden encontrar una perspectiva más abarcadora y la fortaleza y voluntad de sanar, mientras que el médico puede ver al paciente como una persona, en lugar de un diagnóstico.

El poder de sanar las emociones

“Contar su historia puede ser la medicina más potente de la Tierra”, indica la Dra. Lissa Rankin, autora del libro Mind Over Medicine, quien practica medicina alternativa en Mill Valley, California. Ella comprobó el concepto de primera mano. “Muchos de nosotros vivimos atormentados por la absurda idea de que somos seres aislados y desconectados y que sufrimos solos”, observa. “Así mismo me sentía cuando comencé mi blog, como si fuera la única en el mundo que había perdido la motivación y deseaba recuperarla. Entonces comencé a contar mi historia y, voilà, millones de personas respondieron para decirme que ellos también en algún momento la habían perdido y que habían logrado recuperarla.”

Lo lograron contando sus historias y con la ayuda de otros a quienes les importaba lo que tenían que decir. “Cada uno de nosotros es una narrativa en curso, un héroe en una novela que nadie más puede escribir. Sin embargo, muchos de nosotros dejamos nuestras historias sin contar, nuestras canciones sin cantar”, señala Rankin. “Cuando esto sucede, terminamos sintiéndonos solos, aburridos y sin ninguna conexión con el propósito de nuestras vidas. Estamos abrumados con una sensación crónica de que algo está mal. Incluso podemos llegar a sentirnos que no valemos nada, que nadie nos ama o podemos llegar hasta a enfermarnos”, explica Rankin, quien bloguea sobre temas relacionados en LissaRankin.com.

El poder de sanar una familia

En ocasiones, escribir una nueva historia puede ayudar a mantener a la familia unida. La autora y periodista Deborah Shouse, de Kansas City, Missouri, se embarcó en una travesía no planificada ni deseada, pero muy gratificante, con su madre, quien padecía de Alzheimer. Shouse descubrió que a medida que su madre perdía la memoria e identidad debido a la demencia, crear una nueva narrativa ayudó a la familia a no desfallecer, un proceso que detalla en su libro, Love in the Land of Dementia.

“Al compartir nuestras historias y descubrir un terreno común, fundamos las bases para la paz mundial y mucho más.”
~ Reverendo Patrick McCollum


“Hay que celebrar a la persona que todavía está ahí”, señala Shouse, observando que podemos ver una persona diferente, pero aún interesante, una persona que se comunica de otra forma sin hablar. Recomienda usar una técnica que llama ‘The Hero Project’, que desarrolló con su pareja,  Ron Zoglin. Usa palabras, fotografías y materiales para manualidades para generar y contar una nueva historia que ayuda a mantener la conexión personal que tenemos con nuestro ser querido y que hace que las visitas sean más positivas. Para más información de apoyo visite DeborahShouseWrites.wordpress.com.

Compartir una vieja historia también puede proveer un lazo poco común con el pasado en una persona con demencia. “Disfrute y escriba las historias que le cuenta, incluso si escucha alguna muchas veces”, aconseja Shouse. “Al escribir las historias más repetidas, crea un legado para compartir con su familia, amigos y otros cuidadores.” 

El poder de la historia equivocada

Nuestros pensamientos son un versión abreviada de una historia más larga de la vida, dice la autora Byron Katie, especialista en autoayuda de Ojai, California, quien atiende las historias de sus lectores a través de su blog en ByronKatie.com. En ocasiones, nos contamos la historia equivocada, una que no nos permite alcanzar todo nuestro potencial y que hace que nos sintamos miserables al mismo tiempo. Los ejemplos incluyen: “Siempre seré gordo(a)”, “Mi pareja no me quiere” o “No tengo salida”.

El libro de Katie, Who Would You Be Without Your Story?, explora cómo, muchas veces, tomamos lo que nos sucede en nuestras vidas, creamos una historia con matices negativos, creemos esa versión de la historia y somos infelices. “La causa del sufrimiento es el pensamiento de que la creemos”, explica. Al cuestionar nuestras historias, darles un revés y hacer una más verídica y poderosa, podemos cambiar nuestras vidas. 

El poder de sanar la comunidad

La humorista, conferenciante y cuentista profesional, Kim Weitkamp, de Christiansburg, Virginia, sabe que el poder de las historias crea olas más abarcadoras. Lo ve suceder cada vez que participa en festivales y eventos alrededor del país. “Lo llevamos en nuestro ADN y es algo natural comunicarnos en forma de una historia”, observa. “El poder de las historias causa una gran revelación y cambia a los que las escuchan.”

Cita estudios que apoyan su punto de vista y que fueron realizados por los psicólogos Marshall Duke, Ph.D., y Robyn Fivush, Ph.D., en el Emory Center for Myth and Ritual in American Life, en Atlanta, Georgia. “Descubrieron que los niños de 4, 14, 44 o 104 años, porque todos somos niños en nuestro interior, son más resistentes y felices y se recuperan más rápido del estrés cuando conocen las historias de su familia. Saben que son parte de algo que es más grande que ellos mismos y que las personas en la familia mantienen vigentes”, señala Weitkamp.

“Cuando las personas salen de un evento donde se cuentan historias, salen contando historias”, recalca con una sonrisa, “Y los resultados son familias y comunidades más felices”.


Judith Fertig escribe narrativas sobre los alimentos en AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com desde Overland Park, KS.

 

Desarrollando su verdadera historia

Escriba la verdad

James Pennebaker y sus investigadores colegas de la Universidad de Texas en Austin descubrieron que el sencillo ejercicio de escribir puede liberar a las personas de las cargas emocionales, según publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology. Aquí le indicamos cómo aplicarlo: Todas las mañanas por cuatro días consecutivos escriba los sentimientos que le molestan:

Algo en lo que piensa o le preocupa mucho.

Algo que siente le está afectando su vida de forma poco saludable.

Algo que ha estado evitando durante días, semanas o años. 

La idea es escribir sobre las emociones que rodean aquello que no quiere admitir ni hablar. Pennebaker explica que no es necesario volver a leer lo que escribe ni decírselo a alguien. El sencillo acto de escribir sus emociones comienza un proceso de liberación y relajación.

Sugerencias

La organización Moth presenta historias reales contadas por personas de todas las edades en The Moth Radio Hour, en Internet y a través de grupos alrededor del mundo. En TheMoth.org, los futuros narradores de historias encuentran sugerencias sobre cómo desarrollar sus cuentos para el público. Pueden grabar una historia de dos minutos a fin de ser aceptada.

Preguntas y respuestas

Al moverse a lo largo del proceso, Byron Katie denomina “el trabajo” como una forma de descubrir la verdad sobre las historias que nos contamos para así poder crear historias nuevas más saludables. Primero piense en un pensamiento negativo que le preocupa, como “No tengo salida”. Luego, hágase cuatro preguntas. 

¿Es esto cierto?

¿Puedo estar positivamente seguro que es cierto?

¿Cómo reacciono, qué sucede cuando creo en ese pensamiento?

¿Quién sería sin ese pensamiento?

Ahora escriba respuestas honestas, que pueden ser algo como: “Realmente, sí tengo salida, solo pienso que no la tengo. Dentro de mí, sé que tengo el poder de salir adelante, pero no estoy seguro de cómo hacerlo, el rumbo que debo tomar. Así que siento ansiedad. Sin el pensamiento, ‘No tengo salida’, me sentiría más libre para encontrar una solución.”

Entonces, eche esos pensamientos a un lado, por ejemplo, “Realmente, cuando pienso al respecto, me siento mucho más liberado que con el pensamiento equivocado”. Cuando damos un revés a esos pensamientos que nos limitan, podemos experimentar el poder de dejar ir, no solo esos pensamientos negativos, sino esa historia interna falsa.

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