Comer directo de lo que nos ofrece la tierra

Formas de alimentar a la familia a bajo o ningún costo



Ya sea que es miembro de una cooperativa de alimentos, siembra en su patio o tiene una planta de tomate en el balcón, o busca de comida en el bosque, comer directo de la tierra significa mayor limpieza, frescura y alimentos más nutritivos en la mesa.
 

Para poder cambiar de correr al supermercado a salir de la cocina al jardín a buscar ingredientes frescos, empiece poco a poco. Es muy fácil abrumarse con un terreno grande, por lo tanto, planifique de antemano con amigos que piensen como usted para cambiar habichuelas por tomates, o calabacines por quimbombó y añada variedades. Si un hogar es más adecuado para congelar el exceso de cosecha mientras otros enlatan o deshidratan, hay más posibilidad de intercambio en el futuro. Comience sembrando rábanos, un cultivo que le dará, incluso al niño más impaciente, resultados rápidos.

“Puede hacerlo todo usted mismo”, comenta Kathie Lapcevic, agricultora, escritora independiente y maestra en Columbia Falls, Montana. “Tengo un jardín enorme, ahora expandido a 7,000 pies cuadrados que provee un 65 por ciento de lo que come nuestra familia”, dice ella. “Por el otro lado, no puedo imaginar mi vida sin la mantequilla de nueces y he encontrado que no puedo cultivar coles de Bruselas. Algunos pocos viajes a la tienda son inevitables.”

Lapcevic siembra variedad de semillas no transgénicas en un jardín libre de químicos. Ella añade una nueva variedad o dos y les recuerda a sus pares que toma un tiempo desarrollar un buen terreno. Tres años atrás, también añadió colmenas de abejas polinizadoras. Su miel reduce el uso de azúcar procesada que utiliza la familia.

Desde Libby, Montana, Chaya Foedus escribe en su blog sobre su tienda en línea PantryParatus.com y sobre la autosostenibilidad de la cocina, dice: “Buscar alimentos es una buena manera de darles a los niños una experiencia sensorial completa,” dice ella. “Convertimos una caminata en una misión de encontrar y aprender sobre alimentos específicos, de dónde vienen y qué hacer con ellos.” Para comenzar, seleccione los que son fácilmente identificables para que los niños los recojan. “En Libby, hay unas bayas parecidas a las moras que crecen en arbustos y son fáciles de recoger, no crecen cautivas, es una economía completa.”

Michelle Boatright, diseñadora gráfica y cazadora de plantas silvestres en Bristol, Tennessee, aprendió maneras ecoamigables de buscar alimentos a través de un amigo guardabosque. Cinco años más tarde, su colección de libros tiene 30 ediciones sobre plantas comestibles—dos viajan con ella en sus excursiones. “Cuando tengo dudas, dejo la planta quieta. Es muy fácil cometer un error”, aconseja. “Aprenda cómo cosechar, solo tome un 10 por ciento de lo que hay allí y deje las raíces para que puedan volver a crecer.”

“Por ejemplo, las rampas, una especie de puerro salvaje, toma siete años para cultivar”, dice Boatright. “La sobreexplotación puede acabar con años de valor de crecimiento. En Tennessee es ilegal cultivar rampas en los parques estatales. Las setas son más propensas a volver a crecer, pero deje las pequeñas.”  

En cuanto a la carne, “Me educaron para nunca disparar un arma, pero sí para hacer mi propio arco y flecha”, recuerda Bennett Rea, escritor y superviviente preparado para catástrofes, radicado en Los Ángeles, California. “Mi padre utilizaba destrezas, herramientas y puntos de vista de los nativos americanos cuando cazaba. La caza con flechas mantuvo a mi familia sin pasar hambre unos años atrás cuando las cosas se pusieron difíciles económicamente hablando y siempre lo hicieron con reverencia. Es sabio solo tomar lo que necesita, usar lo que toma y recordar que un animal dio su vida para mantener la suya.”

Rea usa varios métodos para obtener alimentos localmente. “Vivir aquí lo hace más fácil ya que la temporada para cosechar es todo el año. Para conseguir productos frescos, soy voluntario de un colectivo local para apoyar la agricultura. Una hora de voluntariado gana 11 libras de productos orgánicos producidos mediante agricultura sostenible—todo, desde col rizada hasta mandarinas y cilantro.

“El trueque también es una tendencia muy popular”, menciona. “Yo preparo mi propia salsa picante y la intercambio por alimentos de calidad superior y café de amigos y vecinos. Varios de nosotros hemos alquilado un pedazo de tierra en un jardín de la comunidad para cultivar nuestros propios vegetales. Solo compro en la tienda productos que no puedo intercambiar o hacer yo mismo, por lo general, avena, leche, queso y aceite de oliva.”

La comida verdaderamente buena es cultivada de forma cuidadosa y sostenible. Viaja pocas millas; no ha sido rociada con toxinas o fertilizada con químicos; es fresca; se madura en la planta, no en el camión o en la tienda; y no proviene de una finca industrial. El viejo dicho aplica aquí: “Si quiere que algo salga bien, tiene que hacerlo usted mismo”.


Avery Mack es escritora independiente radicada en St. Louis, MO. Comuníquese a través de AveryMack@mindspring.com.

 

Cocinando con alimentos silvestres

Christopher Nyerges, de Pasadena, California, autor de Guide to Wild Food and Useful Plants y Foraging California, ha pasado 40 años enseñando a otros a encontrar alimentos gratis de forma segura como parte de un currículo continuo (SchoolOfSelf-Reliance.com). Él sabe que, “Donde sea que viva, las hierbas comunes y las plantas nativas pueden suplementar la comida en la mesa”.

En particular, le gustan las bellotas (‘acorns’), las que muele hasta hacerlas polvo y mezclarlas 50/50 con harina para hacer pan y panqueques. Para las hojas verdes, le gusta una maleza que se desplaza entre plantas nativas (Chenopodium album), que se encuentra fácilmente, es nutritiva y versátil. Él usa las hojas como espinaca y añade las semillas a las sopas o a la mezcla del pan. La compara con quinua.

Nyerges se caracteriza a sí mismo como un jardinero perezoso. “Olvídese de tener un césped tradicional. Coseche alimentos, no pasto. Me gustan las plantas que se cuidan ellas mismas y entonces de mí.”

La verdolaga (Portulaca oleracea) y la espinaca de Nueva Zelanda (Tetragonia tetragonioides) son buenas cubiertas de tierra que son comestibles. Las hojas de la verdolaga añaden un toque crujiente de limón y pimienta. “Si los vecinos se quejan, plante algunas capuchinas (nasturtiums) —son lindas y buenas para comer”, comenta. Hay variedades de cactus que son comestibles como el nopal; remueva las espinas y cocine con tofu o huevos.  

“Estoy a favor de usar la tecnología, pero también sé cómo arreglármelas sin ella”, dice Nyerges. “No hay tal cosa como ser autosuficiente total. Lo que podemos ser es independientes y usuarios con conocimiento. Comience aprendiendo y aplicando una cosa.” Él ha encontrado que: “No hay instrucciones a seguir, el camino hacia la autosuficiencia es diferente para cada persona”.

Edit ModuleShow Tags

Add your comment:
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags