Nuevo impulso a la vida

Sentirse feliz desde adentro



Una pregunta que hace años nos estamos haciendo, ahora ha dado pie a una nueva oleada de libros, investigaciones en universidades y búsqueda interior. La respuesta a esa pregunta: “¿Cuál es el secreto de una vida feliz?”, podría sorprendernos.
 

“La felicidad es la única y verdadera medida de éxito personal”, indica Geoffrey James, de Hollis, New Hampshire, autor de How to Say It: Business to Business Selling. Su trabajo confirma que los altibajos del mundo de los negocios no siempre promueven una sensación de bienestar. James piensa que: “El mayor enemigo de la felicidad es la preocupación, que surge de enfocarse en eventos que están fuera de nuestro control”. Para él, algo tan sencillo como dormir bien por la noche contribuye a la felicidad personal.

Cada uno de nosotros tiene ciertas cosas que nos ayudan a sentirnos positivos y, a menudo, vienen en momentos inesperados, advierte Ed Diener, Ph.D., un profesor de psicología de la Universidad de Illinois y autor de Happiness: Unlocking the Mysteries of Psychological Wealth.  Con 25 años de investigación sobre este asunto, se ha convertido en un reconocido experto en lo que se conoce como “el bienestar subjetivo”.

En una serie reciente de seis partes de la BBC sobre la felicidad, Diener dijo a los televidentes: “Aunque pueda parecer una pregunta tonta, preguntamos a las personas: ‘¿Cuán feliz se siente en una escala del 1 al 10?’ Lo interesante es que produce respuestas reales válidas –no perfectas, pero válidas– y predicen todo tipo de cosas reales en sus vidas”. 

Cómo llegar a ser felices

El camino hacia la felicidad es uno plagado de paradojas. Un estudio reciente de la Escuela de Comercio de la Universidad de Missouri llevado a cabo por Marsha Richins, Ph.D., sugiere que la felicidad estriba en desear, no en obtener. Según señala el célebre Martin Seligman, Ph.D., propulsor de la psicología positiva, “Enfocarse en la felicidad solamente como base para una buena vida no es la solución”.

Gretchen Rubin, quien vive actualmente en Nueva York y es autora de The Happiness Project y Happier at Home, considera que: “La felicidad no necesariamente lo hace sentirse feliz”. Tratar todos los días de estar centrado emocionalmente, ser cortés, ser compasivo, tener conciencia, ser generoso, tener paciencia, tener principios, sentirse realizado, tener espiritualidad y ser honesto –ser el tipo de persona que debería ser feliz y hacer que otras personas sean felices– puede ser una tarea muy difícil.

Los retos generalizados económicos y los retos financieros que los acompañan han hecho que muchos se pregunten si el dinero puede comprar la felicidad, una creencia común de que la "felicidad viene de afuera". Aparentemente, el dinero en ocasiones puede comprar sensaciones de bienestar, pero solo hasta cierto punto, según los investigadores Angus Deaton y Daniel Kahneman de la Escuela Woodrow Wilson de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton.

En 2010, encuestaron a 450,000 residentes seleccionados al azar en todo el país mediante cuestionarios diarios. El estudio reveló que: “Los bajos ingresos exacerban el dolor emocional asociado con reveses como el divorcio, los problemas de salud y la soledad”. Sin embargo, también descubrieron que: “Los altos ingresos compran satisfacciones, pero no la felicidad” y que no hay un progreso en la felicidad después de un ingreso anual que sobrepase los $75,000 (Procedimientos de la Academia Nacional de las Ciencias).

En el otro lado del mundo, en el diminuto país de Bhutan, Himalaya, donde el 70 por ciento de sus 717,000 ciudadanos son agricultores de subsistencia y donde un ingreso anual de $75,000 sería considerado una fortuna, las personas dicen que por lo general son felices, debido en parte a la filosofía de la nación de que la “felicidad comienza dentro de uno mismo”. Desde 1971, ha estado operando a base de un sistema de valores de índice bruto de felicidad doméstica (GDH, por sus siglas en inglés). El Primer Ministro de Bhutan, Jigmi Y. Thinley, explica que el país se ha concentrado en cultivar no solo lo material, sino también lo espiritual y el bienestar de los ciudadanos es más importante que el crecimiento económico.

Durante décadas, esto era visto como una rareza en el mundo occidental, aunque ahora parece ser profético. “Es fácil explotar la tierra y pescar en los mares y volvernos ricos”, señala Thakur Singh Powdyel, Ministro de Educación de Bhutan. “Sin embargo, creemos que no es posible tener una nación próspera si no se protege el ambiente natural ni se toma en consideración el bienestar de las personas, que es lo que está sucediendo en el mundo exterior”. El país mide su éxito de mantener su GDH mediante encuestas regulares a la población. La definición oficial de felicidad que impera en el país es que la felicidad conlleva paz, satisfacción y vivir en armonía con todos los seres de la Creación.

Seligman, autor de Flourish: A Visionary New Understanding of Happiness and Well-Being, se ha convertido en fiel creyente del GDH. “¿Cómo se puede medir el bienestar de una persona, una familia, un país o del mundo?” pregunta. La investigación llevada a cabo por Seligman y sus colegas de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, señala cuatro elementos básicos: emociones positivas, relaciones positivas, significado de la vida y logros (PERMA, por sus siglas en inglés).  

Si yo soy feliz, eso te hace feliz. Es como el efecto dominó, que al tumbar el primer dominó, el próximo cae y así sucesivamente. Eso mismo pasa con la felicidad y se propaga. 
~ James Fowler, especialista en economía conductual de la Universidad de California


Seligman indica que hay formas comprobadas de mejorar cada elemento. Para las emociones positivas, escribir tres “bendiciones” o cosas que le salieron bien durante el día puede aumentar su sentido de gratitud y bienestar. Para las relaciones positivas, escuchar de forma activa y estar ahí para un ser querido y que le reciproquen esa atención puede fortalecer esos lazos. Aumentar el significado de nuestras vidas, dice Seligman, puede ser un reto para los occidentales. “Mucha de nuestra espiritualidad y relaciones cuelgan de un hilo”. Tenemos demasiado ‘yo’ y no suficiente ‘nosotros’, comenta. Participar en algo que aumente el factor “nosotros” puede ayudar a que seamos más felices.

Nutriendo las fortalezas que nos caracterizan

Las autoencuestas de AuthenticHappiness.com pueden ayudarnos a identificar nuestras fortalezas y a darnos cuenta en qué somos realmente buenos, lo que aumenta nuestra sensación de logros y nos motiva a seguir por ese camino. “Usted puede descubrir cómo realizar la tarea que menos le gusta usando la fortaleza que lo caracteriza”, recomienda Seligman. Para demostrarlo, comparte un ejemplo de una cajera de una tienda de comestibles que detestaba tener que envolver las compras, pero que disfrutaba de la interacción social que ese tipo de empleo le brindaba. Así que decidió ser más feliz y lo logró hablando con los clientes mientras envolvía sus compras.

Lara Blair, una fotógrafa retratista de Camas, Washington, cree en celebrar las fortalezas. “Si hacer cosas es lo que te encanta, dale el espacio en tu cerebro, hogar y vida que se merece”. Los seminarios y retiros de Blair ayudan a las personas a intentar formas nuevas de aumentar la creatividad, los logros y el significado de la vida. “Si usted nutre y cree que desarrollar esto tan hermoso vale la pena, las recompensas serán mayores de lo que jamás había soñado”, indica.

Cuando aun siendo una abogada felizmente casada con hijos pensó que faltaba algo vital en su vida, Rubin aprovechó su amor por la lectura y escritura para explorar eso que todos nos preguntamos: “¿Y si…?” Comenzó a estudiar sobre la felicidad subjetiva a través de Marcus Aurelius, Samuel Johnson, Benjamin Franklin y St. Thérèse of Lisieux, a quienes considera sus “maestros espirituales”. Decidió compartir sus hallazgos en Happiness-Project.com y creó un blog para hablar sobre formas nuevas de pensar y comportarse que le estaban brindando a ella una mayor autorealización y satisfacción y del cual podrían beneficiarse sus lectores. 

“Un gran sitio para comenzar es con su propio cuerpo”, recomienda. “¿Está durmiendo lo suficiente? ¿Está consumiendo alimentos saludables? Cuando se ocupa de esas cosas tan básicas, siente cómo aumenta su energía y esto puede servir como motivación para atender otros asuntos.”

Cómo mantener la felicidad

Una vez haya aumentado su nivel de felicidad, aún así, puede ser difícil mantenerse en ese nivel, señala Kennon Sheldon, profesor de ciencias psicológicas de la Universidad de Missouri, en Columbia. En un estudio reciente llevado a cabo con investigadores de la Universidad de California en Riverside, Sheldon y sus colegas descubrieron que si reconocemos el deseo de “más” y “mejor” en nuestras vidas, podemos seguir adelante, y si apreciamos lo que tenemos, nos mantendremos felices. Es igual de importante mantener siempre las cosas frescas, con nuevas experiencias positivas en el hogar, el trabajo, la diversión y el ejercicio, al igual que en las relaciones. En otras palabras, la felicidad sostenida requiere un poco de esfuerzo.

“Justo antes de acostarse a dormir”, sugiere James, “escriba por lo menos una cosa maravillosa que le pasó ese día. Puede ser algo tan sencillo como haber hecho reír a un niño o haber hecho una gran venta. Independientemente de lo que sea, esté agradecido por el día presente, porque ese día jamás volverá a repetirse”.  

Los beneficios del bienestar individual irradian hacia los que nos rodean, observa Seligman. “Cuando las personas prosperan espiritualmente, son más productivas en sus empleos, están más saludables físicamente y están en paz”. Él piensa que a medida que encontramos formas de aumentar la emoción positiva, las relaciones positivas, el significado de la vida y los logros individuales, es posible que la vida en la Tierra prospere.


Judith Fertig contribuye regularmente con Natural Awakenings.

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