La comida asada nos puede engordar




La tradición de hacer barbacoas en el verano puede indicar una necesidad de cautela, según informan los investigadores en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York. Han identificado un compuesto común en los alimentos asados a la parrilla que puede jugar un papel importante en el desarrollo de obesidad y diabetes (Proceedings of the National Academy of Sciences).

El equipo de investigación, encabezado por Helen Vlassara, doctora en medicina y directora de la División de Diabetes Experimental y Envejecimiento, encontró que los ratones que fueron expuestos de manera sostenida al compuesto metil glioxal—producto de la glicación avanzada (PGA) que se produce cuando se cocina con calor seco—desarrollaron una ganancia significativa de peso abdominal, una precoz resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Además, se ha encontrado que el PGA reduce los mecanismos de protección del cuerpo que controlan la inflamación.

Los investigadores recomendaron que se reemplacen los asados frecuentes que usan calor seco con métodos que utilicen una menor cantidad de calor o mucha humedad (agua), como guisados, hervidos o vapor.

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