Citas entre padres e hijas

Cómo sacarle el mayor provecho a ese tiempo que comparten juntos



Eurípides, el dramaturgo griego de la antigüedad reconocido por sus tragedias griegas, siempre representó a sus personajes femeninos como mujeres fuertes, así que seguramente fue un buen padre. Según sus propias palabras, “Mientras envejecemos, no hay nada más preciado que una hija”.

Greg Wright, de Austin, Texas, un capacitador de coaching de vida, actualiza este concepto de cómo tener una hermosa relación con su hija en Daddy Dates, Four Daughters, One Clueless Dad, and His Quest to Win Their Hearts. Él indica que antes de cumplir los 30 años, Dios lo bendijo con una hermosa esposa, cuatro hijas o “damas futuras” y Dios le dijo: “No eches todo a perder”.

Su compasión e instinto protector abrumador por cada una de sus hijas lo llevaron a decidir que les iba a enseñar temprano en la vida “la forma correcta de salir en una cita y a atesorar lo especial que eran”.

Una de sus principales misiones fue crear buenos hábitos para cuando llegara el momento de salir en una cita, un talento que no necesariamente les llega de forma natural a los papás. Puede que entiendan cuán significativa es una relación para la autoestima de una hija y que son necesarias para que pueda convertirse en una adulta tenaz e independiente, pero es necesario recalcar otros aspectos como los espirituales y emocionales.

El ejecutivo de mercadeo en el cuidado de la salud, David Kinard, de Seattle, Washington, dedica mucho tiempo tanto a su hijo como a su hija. El haber crecido en una familia sin un modelo de padre a seguir, ha hecho que me concentre en dedicarles tiempo a ambos hijos y sabe que esto es especialmente importante para las hijas mujeres.

“Quería que mi hija supiera que la quería tal como era y no por lo que dijera o hiciera y que no necesitaba usar su cuerpo para encontrar el amor”. Sentía que la mejor forma de llevar este mensaje era compartiendo tiempo con su hija. Los miércoles sin falta era su noche de salir, práctica que comenzó cuando su hija tenía solo 4 años. Ahora su hija tiene 16 años y las citas son menos frecuentes, pero aunque en ocasiones surgen problemas en la relación, salir juntos los vuelve a unir.

“Cuando niña, ella siempre escogía dónde íbamos a comer", recuerda Kinard. “Nos sentábamos durante largo tiempo, comíamos nuestros alimentos favoritos y jugábamos a las cartas”. Hablábamos de todo y de nada. “El rostro de mi hija se ilumina cada vez que recordamos nuestras antiguas citas”, continúa diciendo. “Me he ganado el privilegio de poder hablar con ella sobre asuntos delicados personales, como los muchachos, el sexo, los amigos y la familia.”

Ken Cornell, director de asuntos estudiantiles del Seattle Pacific University, cree que la compenetración a través de las citas con sus dos hijas de 14 y 17 años es un verdadero privilegio.  Dice que su esposa de 27 años está totalmente de acuerdo con él. “Es importante alejarse un poco de la rutina y concentrarnos el uno en el otro”, indica Cornell. “Es increíble las cosas que se pueden decir cuando damos el espacio necesario para que la relación se fortalezca.”

Su hija menor opina que: “El poder compartir con alguien que cree y tiene fijadas sus esperanzas en ti es algo que fomenta la autoconfianza y la hace sentir más fuerte”.

Vestirse a todo dar para la ocasión, abrirle la puerta del automóvil y permitir que pida lo que desea en el restaurante es una muestra de respeto y la hace sentir especial. Luego, si no obtiene ese mismo nivel de respeto de un muchacho en la primera cita, la probabilidad de que vuelva a salir con esta persona es menor.

A menudo, Cornell se preocupa porque quizás no ha demostrado todo el amor y respeto que sus hijas se merecen. Pero encuentra paz en sus oraciones. “Le pido a Dios regularmente que me dé sabiduría y me perdone y me ayude a poder solidificar mi relación con mis hijas y mi esposa.”

La propia familia del escritor, que consta de seis, incluidas dos hijas, tiene un largo historial de sacar tiempo para divertirse. Esta práctica evolucionó de ir al cine y a zoológicos cuando sus hijos eran pequeños hasta salir a remar y asistir a eventos en las universidades de sus hijos cuando adultos.

“Mis novios sabían que si querían que la relación durara, tenían que impresionar a mi papá”,  recuerda nuestra hija más pequeña, Amy, quien hoy día está casada y es esteticista en Medina, Ohio. “Fue importante saber que yo era lo suficientemente importante en la vida de mi padre como para querer ser parte de mi vida. Cuando la vida en la universidad era caótica, me sentía tranquila al saber que tenía a mi padre cerca de mi corazón. Nuestras citas a través de los años nos permitieron compartir historias, secretos, amarguras y reír.”


Los libros de Clint Kelly incluyen Dare to Raise Exceptional Children.

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