Placeres simples del verano

Agradable, fácil, perfecto



El verano nos llama con las posibilidades de libertad que los largos días de sol nos brindan. Es el momento perfecto para cultivar el arte de disfrutar de los placeres simples.
 

¿Por qué? El autor Neil Pasricha hace la siguiente observación: “En ocasiones me gusta detenerme y recordar que nunca seremos tan jóvenes como lo somos en estos precisos instantes. Solo contamos con unos 100 años para disfrutar del diseño de interiores, los libros, los bufés, las sábanas limpias, las ondas de radio y los buenos asientos en el cine, el aroma de una panadería, el pelo mojado por la lluvia, el plástico con burbujas y las siestas clandestinas”.  

Pasricha, quien vive en Toronto, es el autor del libro de fama internacional The Book of Awesome: Snow Days, Bakery Air, Finding Money in Your Pocket, and Other Simple, Brilliant Things y está tan inspirado que sigue añadiendo a la lista en 1000AwesomeThings.com.

Todo lo que se necesita para recorrer este agradable camino es hacer unos pequeños ajustes en la actitud y el estado de conciencia, concuerda Victoria Moran, autora de Creating a Charmed Life. Ella sugiere que nos preguntemos continuamente: “¿Qué cosas simples puedo hacer hoy para hacer que este día sea uno maravilloso?”

Lo que sigue no es exactamente una lista de cosas que hacer antes de morir, sino más bien una pequeña lista creada por los editores y colaboradores de Natural Awakenings alrededor de la nación. Todos han aportado sus experiencias de veranos anteriores y presentes para que todos las puedan usar como guía.

Actuar nuevamente como un niño

El solo pensar en el verano trae a la mente recuerdos de aquellos tiempos libres, vacaciones con la familia y diversión. No importa si vamos a nadar, tomar limonada en el balcón o capturar y soltar luciérnagas con nuestros hijos o nietos, nos encanta volver a transportarnos a “ese momento”.  

“Me encanta compartir con niños de 3 años”, comenta Pasricha, “porque todavía están viendo el mundo por primera vez. Cada momento es el ahora”.  

Si está teniendo problemas para llegar hasta su niño interior, “Piense en cómo era cuando tenía10 años”, sugiere Joy Behar, comediante y coanfitriona del programa The View. “¿Qué le gustaba hacer en aquel entonces?” En ocasiones, recordar uno o dos placeres de la niñez puede brindar ese eslabón que falta para poder disfrutar del verano como si fuera la primera vez. A continuación algunas cosas que puede hacer.  

Delicias del pasado. “Cuando escuchaba la campanita de la guagua de helados, salía corriendo descalza para comprar uno. Fueron muchas las veces que mi pobre dedo gordo del pie sufrió un percance”, recuerda Mary Ruetten, editora en Las Vegas, los veranos durante su niñez en el Sur de California. Hoy día, son las frutas frescas lo que me hace salir corriendo.

Un chapuzón en la charca. Reid Boyer, quien es editor en Lehigh Valley, Pennsylvania, hace la siguiente observación: “Cualquier persona que haya experimentado las altas temperaturas de verano sabe el alivio que se siente al nadar en una refrescante charca. Todavía recuerdo cuando mi hijo de 4 años y yo nos íbamos en mi camioneta al lago local y disfrutábamos de un pasadía con almuerzo, sillas de playa y juguetes. Creo que saltábamos más de 100 veces al lago desde el muelle haciendo todo tipo de piruetas tontas”. 

Correr bicicleta y volar chiringas. “Lo más que me gusta hacer durante el verano es correr bicicleta”, señala Tina Woods, editora de Natural Awakenings en la ciudad de Nueva York. “Estar libre y sentir el viento es algo maravilloso. Volar chiringas también brinda ese tipo de sensación y cuando paso por el lado de alguien que está volando una chiringa veo una gran sonrisa en su rostro. Es algo hermoso.”

Cabalgar. Amy Hass, quien ha sido editora en West Michigan durante muchos años, observa: “Mis mejores recuerdos de la niñez eran las horas del día que pasaba con mi caballo. Llegaba muy temprano al establo donde todavía había rocío en la grama y me pasaba todo el día limpiando el establo, bañando y peinando a mi caballo y luego cabalgando por los senderos o, quizás, a lo largo de la vía del tren. También, practicábamos trucos para nuestro próximo espectáculo. Luego disfrutábamos de un refrescante baño en el Lago Michigan”.

Aventuras. ¿Por qué no?, pregunta el colaborador de Natural Awakenings Bill Van Arsdale, de Naples, Florida, quien recuerda una de sus aventuras favoritas del verano en Cape Cod. “Nos amarrábamos unas toallas largas de playa alrededor del cuello que nos llegaban hasta los tobillos y nos cubrían la espalda. Luego salíamos corriendo lo más rápido que podíamos por los matorrales y musgo hasta el borde, donde la superficie dura terminaba y comenzaba la arena a orillas del Atlántico. Durante breves momentos, mientras gritábamos ‘Superman’, con las capas volando y los brazos y las piernas en continuo movimiento, éramos Superman. Luego rodábamos cuesta abajo por la duna de arena gruesa y fría.”

Cautiva los sentidos

El panorama, los sonidos, olores, sabores y texturas del verano son fáciles de descubrir y disfrutar. Puede ser tan simple como sacarle el máximo a…

Tai chi al amanecer. Para la editora de Atlanta, Larissa Stewart, practicar su Tai chi o yoga al aire libre—a orillas de un lago o un riachuelo—es una gran forma de comenzar el día. “Temprano por la mañana, a menudo, la tierra despide un rocío fresco que es una delicia para la piel y un regalo para la respiración. Todo está en calma y solo se escucha el gorjeo de los pájaros cuando se despiertan al salir el sol.”

Vino tinto al atardecer. A Jeff Browne, editor en Nuevo México, le encanta salir a pasear solo al atardecer en su Vespa. “En otras ocasiones, me gusta sentarme con amigos en el portal (un tipo de balcón de Nuevo México) y tener conversaciones relajantes y terapéuticas acompañadas de una copa de vino.”  

Cenar al aire libre. “En las noches de verano”, indica el editor del Norte de California, Jaime Mitchell, “mis seres queridos y yo aprovechamos cada oportunidad que se nos presenta para cenar al aire libre, con velas de citronela, refrescantes ensaladas y frutas frescas de verano provenientes de nuestro estado. Las fresas, los melocotones y los albaricoques se convierten en parte indispensable de mi dieta durante los cálidos meses de verano”.

Picnic playero con almejas. Durante su juventud, cuenta el editor del sur de Nueva Jersey, Don Moore, pasaba las vacaciones de verano en Cape Cod, donde: “Los días a orillas del agua culminaban con el picnic clásico playero con almejas de Nueva Inglaterra”.

Moore recuerda el placer de hacer el hoyo y colocar piedras y de avivar el fuego todo el día. “Se colocaban capas de papas, langosta, mejillones, maíz y almejas entre focus (rockweed). Después se cubría el hoyo con una lona húmeda y se enterraba debajo de la arena. A los pocos minutos, comenzaban a escapar deliciosos aromas que nos hacían la boca agua. Siempre me sentía en armonía con la naturaleza al sentarme en la playa a escuchar las olas y comer el delicioso manjar que el mar nos había regalado.”

Mirar las estrellas... desde la tierra. El diseñador gráfico Steve Hagewood, de Bonita Springs, Florida, se crió en Nashville, Tennessee, donde comenzó su fascinación con el cielo nocturno. “Papá compró unos binoculares militares de alta potencia en una tienda de artículos militares usados después de la gran guerra; yo tenía un par más pequeño de Sears Roebuck & Co. Nos peleábamos para decidir a quién le tocaría qué par y luego quién podía sostenerlos durante más tiempo. Pasábamos la noche rodeados de una refrescante brisa y el dulce aroma de la madreselva y las flores que solo abren durante la noche”, recuerda.  

… desde el agua. A Peggy Malecki, editora de Natural Awakenings en Chicago, le encanta mirar las estrellas desde el bote de unos amigos en el Lago Michigan. “En un viaje memorable por el lago, a medianoche, la vía láctea estaba justo sobre el bote mientras capturábamos pequeños céfiros en la Bahía de Traverse”, comenta. “Mirando la lluvia de meteoritos Perseids, contamos las estrellas fugaces y tratábamos de ver los satélites que atravesaban el cielo nocturno.”  

Búsqueda personal

“Tener el tiempo y el espacio para fomentar la creatividad es una de las necesidades básicas de todo ser humano”, comenta la autora Sarah Ban Breathnach, muy conocida por sus libros Simple Abundance. Ella sugiere separar una hora al día para practicar algún pasatiempo, pintar, sembrar, etc. Esto nos puede dar la sensación de estar disfrutando de unas pequeñas vacaciones todos los días.

“Algunos días los placeres del verano le dan forma a nuestros días, otros, los salvan”, termina diciendo en Simple Pleasures. Sacar tiempo para disfrutar de estos sencillos momentos crea una sensación de estar de vacaciones en nuestras mentes.  


Claire O’Neil es una escritora independiente en Kansas City, MO.

 

Solo hazlo por diversión

A continuación otras ideas simples para disfrutar hoy y siempre de esos días de verano.

Fotografía. Me gustaría pasar un mes este verano en casa de mi amiga y colocar mi trípode cerca de los comederos de los pájaros. Todos los años recibe la visita de diversas aves, como finches, cardenales, urracas de América y pájaros carpinteros y me encanta tomarles fotos. Además, su jardín de flores es una maravilla. Verano… ¡aquí voy! 
~ Linda Sechrist, escritora y editora, Nashville, Tennessee

Fiesta con platos diferentes. Cada segundo domingo del mes, nuestros vecinos hacían una barbacoa donde cada persona llevaba un plato diferente y el evento se convertía en una fiesta de la vecindad. Los niños, sus padres y sus abuelos traían sillas y colocaban mesas de jugar cartas, las que cubrían con llamativas mantas y manteles viejos. Alguien siempre se acordaba de traer un jarrón con flores de distintos colores o sencillamente girasoles.    

Comíamos los diferentes manjares, acompañados de jugosos tomates, crujientes pepinillos, zanahoria y maíz, todo recogido poco antes de los jardines de los vecinos. Las habichuelas asadas hechas en casa hervían en su olla. Si tenías suerte, te podía tocar un jugoso trozo de sandía como postre. 
~ Barb Amrhein, editor, Naples, Florida

Un día de playa. Si hace sol, puedes apostar que estaré sentada en mi silla de playa (incluye un lugar para colocar vasos y para descansar los pies) a orillas del mar. Con nuestra casa a pasos del mar, la aprovechamos al máximo. 
~ Julia Lopez-Motherway, editora, Long Island, Nueva York

Comodidad instantánea. El lugar donde estar cuando niño era el jardín de la única pareja que no tenía hijos en nuestro vecindario. Muchas veces llegaba a casa con bolsas llenas de productos frescos, un recuerdo que viene a mi mente cada vez que huelo el aroma de un tomate acabado de cosechar. 
~ Maisie Raftery, editora, Boston, Massachusetts

Juegos y diversión. Cuando niños, a una docena de nosotros nos encantaba reunirnos al final de la calle sin salida tan pronto oscurecía para jugar al esconder con linternas. Los grillos comenzaban a cantar y el bosque detrás de nuestras casas parecía acallar todo, excepto uno que otro ruido de platos o la televisión que se escapaba por las ventanas abiertas. Si te enfocaban con la linterna, tenías que entregarte y entonces te tocaba buscar a los demás. Lo que más nos divertía era estar guiados por el silencio de la noche y la luz de la linterna, aparecer de pronto y asustar al que nos estuviera buscando.
~ Terry Chriswell, editor, Denver, Colorado

Desconectarse una vez a la semana. Una de las ventajas de vivir en la costa este de la Bahía de Mobile son los increíbles atardeceres. Los viernes, después de una larga semana de trabajo, celebramos nuestro propio “happy hour” en el acantilado desde donde podemos ver el muelle de la ciudad. Traemos mantas para sentarnos, nuestra bebida favorita y algunos entremeses y disfrutamos de buena conversación y una vista maravillosa.
~ Meredith Montgomery, editora, Mobile/Baldwin, Alabama

Disfrutar del lago en un neumático. Me encanta mojarme los dedos del pie, de las manos y la espalda en las frescas y nítidas aguas del lago local y dejar que la corriente me lleve. Disfrutar de la naturaleza de esta forma es maravilloso, más aún cuando escuchas las voces de tus compañeros divirtiéndose. Es una verdadera delicia.  
~ Karen Goins, editora, San Antonio, Texas

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