El aislamiento social ha sido vinculado a muerte prematura




Una nueva investigación de la Universidad Brigham Young indica que la interacción social disminuye el riesgo de muerte prematura. Los científicos llevaron a cabo un análisis de salud actuarial desde 1980 hasta 2014 que incluyó más de tres millones de personas.

El estudio encontró que el vivir solo aumenta el riesgo de muerte en un 32 por ciento, mientras que las percepciones de mayor aislamiento social y soledad elevada mostraron un 29 por ciento y un 26 por ciento de aumento en el riesgo de mortalidad temprana, respectivamente. Los resultados fueron consecuentes tanto en hombres como en mujeres, pero el impacto de sentimientos de aislamiento y soledad causaron un mayor grado de riesgo de mortalidad para las personas menores de 65 años.

La mortalidad entre los solitarios y aislados fue comparable con aquellas personas que fumaron 15 cigarrillos al día o eran alcohólicos. La investigadora principal, Julianne Holt-Lunstad, Ph.D., añadió además que: “El efecto de esto es comparable con la obesidad, algo que la salud pública ha tomado seriamente”.

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