La fracturación hidráulica contra los alimentos

En juego la salud y los cultivos estadounidenses



¿Qué pasaría si los agricultores no pudieran tener certeza de lo que cultivan y los productos frescos tuvieran toxinas, químicos que causan cáncer, materiales radiactivos y otros contaminantes?

La Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y otras agencias federales y estatales establecen normas y hacen cumplir los reglamentos para asegurar que lo que comemos y lo que se produce sea seguro. Pero la fracturación hidráulica o ‘fracking’ y su infraestructura acompañante amenazan esto. Las preguntas deben ser planteadas y contestadas antes que la seguridad de nuestros suministros de alimentos se vea permanentemente impactada.

Condiciones que exigen cambio

*No existe financiamiento federal para investigar los impactos de la contaminación química producida por la extracción de petróleo y gas y la infraestructura que la acompaña en la comida y la producción de alimentos.

*No se requieren pruebas públicas sobre qué contaminantes buscar porque muchos de los más de 500 contaminantes utilizados en el proceso de fracturación hidráulica están catalogados como patentados.

*Mínimo o ningún análisis de referencia se está haciendo sobre las condiciones del aire, agua y suelo antes de que las compañías de gas o petróleo lleguen a un área nueva.

*No son requeridas por ley distancias acordadas conjuntamente entre las granjas, tierras de cultivo, ríos, arroyos y fuentes de agua en relación con los pozos de petróleo, gas e infraestructura asociada.

Para agravar la crisis

Las duras condiciones económicas, además de la preocupación por los cambios climáticos a largo plazo, incluso los fenómenos climatológicos extremos, han enfrentado a los vecinos unos contra otros ya que algunos agricultores están considerando rentar sus tierras a las compañías de gas y petróleo. Muy a menudo, las riquezas prometidas no llegan a los agricultores que más las necesitan. Las políticas estadounidenses que favorecen a los agronegocios megalíticos continúan empujando a las familias de agricultores a selecciones no sustentables.

Los arrendamientos estándares pocas veces proveen protecciones amplias a los agricultores e incluso les quitan la capacidad de controlar la ubicación de las rutas de acceso, los pozos, las tuberías y compresores en su propiedad, todo lo que puede dificultar el cultivo normal. En Pennsylvania, donde la fracturación hidráulica es común, miles de camiones diésel pasan diariamente por las granjas, lo que agrava los problemas que ya existen asociados con vibraciones 24/7, ruidos, emisiones y contaminación lumínica, para crear estrés tanto en los humanos como en los animales de las granjas.

En Nueva York, Pennsylvania, Carolina del Norte y Ohio, los agricultores que ya han arrendado o están cerca de arrendar sus fincas encuentran mucha dificultad para obtener el financiamiento hipotecario o rehipotecar sus propiedades y adquirir o renovar nuevas pólizas de seguro. Atrapados en un círculo vicioso, algunos agricultores se ven forzados a abandonar sus fincas para dar más tierra en arrendamiento a las compañías de petróleo y gas.

“La fracturación hidráulica está convirtiendo muchos entornos rurales en zonas industriales”, observa Jennifer Clark, propietaria de Eminence Road Farm Winery, en el Condado Delaware en Nueva York. Señala que a menudo escuchamos mucho acerca de los trabajos que se podrían crear, pero escuchamos muy poco sobre los trabajos agrícolas que se pierden o la destrucción de una forma de vida que ha sido integral para el paisaje estadounidense por generaciones.

“No podemos decir, a conciencia, que nuestra comida es orgánica, ya que no estamos seguros de qué productos químicos son absorbidos por el suelo a través del agua y el aire contaminado.”
~Una familia de Pennsylvania se salió de su negocio debido a la fracturación hidráulica cercana después de 20 años en la agricultura orgánica.


Asha Canalos, agricultora de vegetales y moras orgánicas en el Orange County, Nueva York, es una de las líderes de la batalla de David contra Goliat que llevan los agricultores y miembros de la comunidad contra el Millennium Pipeline Company y la Comisión Reguladora de Energía Federal. El 1ro de mayo se presentaron los argumentos orales ante la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos. Según Canalos, “Nuestro caso puede sentar un precedente a nivel nacional, que bien podría apoderar a los agricultores y las comunidades como la mía y Minisink o hacer lo opuesto”.

En enero de 2013, más de 150 chefs y profesionales de los alimentos de Nueva York enviaron una carta al gobernador Cuomo pidiendo que se prohibiera la fracturación hidráulica en su estado. Para diciembre de 2013, más de 250 chefs se sumaron apoyando la campaña Chefs for the Marcellus, los que crearon la petición. En abril de 2014, los chefs de Connecticut entraron en la lucha mediante el lanzamiento de su propia petición para prohibir que se aceptaran desperdicios de la fracturación hidráulica en Connecticut.

En California, este febrero pasado, los agricultores y los chefs se unieron para presentar al gobernador Brown una petición para solicitar una moratoria en la fracturación hidráulica,  afirmando que esta práctica gasta inmensas cantidades de agua. El mes previo, se declaró una emergencia por la sequía en el estado de California y para abril el gobernador Brown emitió una orden ejecutiva para fortalecer la capacidad del estado para administrar el agua. Irónicamente, las reglamentaciones existentes en California no restringen el uso de agua en los procesos industriales, incluida la fracturación hidráulica que usa y remueve de forma permanente tremendas cantidades de agua. Al día de hoy, la fracturación hidráulica funciona en California con muy poca regulación estatal.

Es hora de una “pausa” en el desarrollo de la infraestructura y producción de petróleo y gas. Cada ciudadano necesita pensar cuidadosamente sobre lo que está en juego ya que los intereses externos avanzan para utilizar formas extremas de extracción de energía para exprimir las últimas gotas de combustibles fósiles de nuestra Madre Tierra.


La activista Harriet Shugarman es economista veterana, analista de política y pasada representante del Fondo Monetario Internacional en las Naciones Unidas, en la actualidad preside comités ambientales regionales y trabaja con organizaciones nacionales, estatales y locales en busca de legislación ambiental.

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