James Gormley habla sobre la FDA

Por qué el movimiento de salud natural debe protegerse



James Gormley, líder del movimiento de salud natural de los Estados Unidos y periodista galardonado sobre temas de salud, es un apasionado defensor de la salud natural. Durante más de 20 años ha estado en la vanguardia de la lucha contra las restricciones del gobierno con relación a los suplementos dietéticos y por la transparencia de la industria de alimentos; en dos ocasiones ha formado parte de la delegación comercial del Codex Alimentarius de las Naciones Unidas, en lucha por la libertad de la salud.

Las posiciones editoriales de Gormley han incluido ser jefe editor del Better Nutrition y director editorial para el Grupo de la Revista Vitamin Retaile. En la actualidad es vicepresidente y consultor sénior sobre política para Citizens for Health y miembro de la junta de asesoramiento científico para el Natural Health Research Institute. 

Su más reciente libro, Health at Gunpoint: The FDA’s Silent War Against Health Freedom, plantea una postura fuerte contra la interferencia del gobierno en nuestros derechos a obtener información y acceso sobre los alimentos saludables y los suplementos.

¿Por qué cree que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) están contaminados por intereses especiales, en particular, por las grandes empresas en la industria farmacéutica y de alimentos?

La FDA fue creada para abordar los asuntos sobre contaminación y adulteración de alimentos y drogas. El Dr. Harvey Wiley, el primer líder valiente de su predecesor, el Bureau of Chemistry, expresó su disgusto con las consecuencias no deseadas en su libro de 1929, The History of a Crime Against the Food Law: The Amazing Story of the National Food and Drugs Law Intended to Protect the Health of the People, Perverted to Protect Adulteration of Foods and Drugs.

La FDA ha estado en deuda con las compañías farmacéuticas por décadas. Para agravar la situación, una ley de 2012 desató el conflicto de restricciones de intereses para los paneles asesores de la FDA. Eso ha debilitado aún más el sistema de revisión de la agencia y probablemente ha permitido más medicamentos con problemas de seguridad para obtener la aprobación de comercialización, según un análisis publicado en la revista Science en el 2013. Además, 40 por ciento del último aumento del presupuesto de la FDA provino de cuotas de usuarios sobre la receta de medicamentos pagadas por los gigantes farmacéuticos.

El USDA tiene el potencial para hacer mucho bien, pero está empañado con las políticas y mandatos para impulsar una biotecnología cuestionable.

Con relación a la controversia sobre los organismos genéticamente modificados (OGM), ¿les están dando a ciertas compañías la influencia indebida en la política nacional?

Sí. Un ejemplo perfecto fue la capacidad de Monsanto de bloquear iniciativas que requieren etiquetado de productos alimentarios que contienen OGM en los estados de California y Washington. Monsanto y la industria de alimentos continúan aprovechando su considerable influencia en el Congreso de los Estados Unidos para bloquear dicha legislación a nivel nacional, a pesar de las protestas masivas de parte de los consumidores exigiendo saber la identidad y origen de los alimentos que comemos.

¿La FDA declaró la guerra a la industria de los productos naturales en los 1990?

La FDA llevó a cabo numerosas redadas ilegales en tiendas de productos naturales, fabricantes de suplementos y profesionales de la salud. En una redada bárbara e infame en la clínica del Dr. Jonathan Wright, médico de medicina integral, en Tahoma, Washington, en 1992, los agentes y oficiales sacaron las armas aterrorizando a pacientes y al personal porque Wright estaba dando a los pacientes suplementos de L-triptófano para ayudarlos con el ánimo y el sueño. Fue apodada “la redada de la vitamina B”. Un gran jurado federal se negó a acusar a Wright por los cargos derivados de la redada.

La actual Unión Europea y las políticas internacionales del código alimentario sostienen que los nutrientes más necesarios pueden obtenerse de los alimentos, por lo tanto, han limitado de forma dramática la disponibilidad de muchos suplementos. ¿Usted espera que esta política se convierta en parte de las leyes de los Estados Unidos?

Estas políticas europeas hacen caso omiso de la realidad y todos los principales estudios de alimentos realizados desde la Segunda Guerra Mundial. La dieta occidental súper refinada y excesivamente refinada no puede hacer ni abastecer los niveles óptimos de los nutrientes diarios. Los Estados Unidos han hecho muy pocos esfuerzos por pisar este camino peligroso y se han encontrado con gran indignación de los consumidores. Las leyes y políticas potenciales tendrían que hacerlo más allá de una avalancha de comentarios públicos.

¿Cuál es el estado actual de la lucha por la libertad de la salud y cuál es el pronóstico para el futuro?

Todavía existen amenazas sustanciales a nuestra libertad de salud, pero soy optimista. Tres organizaciones sin fines de lucro increíblemente acreditadas están dirigiendo el rumbo:

Alliance for Natural Health, Citizens for Health y the National Health Federation. Si los consumidores permanecen vigilantes y se mantienen informados sobre estos asuntos identificados por los defensores, podremos ser capaces de hacer frente y derrotar las amenazas a las libertades de la salud estadounidense según emergen.


Kathleen Barnes es autora de múltiples libros de salud natural. Comuníquese en KathleenBarnes.com.

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