Dale una mano a la libertad

La paz y la prosperidad para todos pueden ser para nosotros



El 2048 es un plan para prevenir las guerras, eliminar la pobreza y crear condiciones para sostenibilidad global en el momento en que celebramos el centenario de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, unánimemente adoptada en 1948 por todos los países miembros de las Naciones Unidas.
 

El 2048 disipa mitos, incluido el gran error de creer que la paz y la prosperidad son irremediablemente inalcanzables y complicadas. En verdad, ambas se pueden asegurar a través de la realización de cinco libertades fundamentales para todos: libertad de expresión, libertad de culto, libertad de vivir sin escasez, libertad para el ambiente y libertad del miedo. Estas libertades básicas establecen un marco dentro del cual los demás derechos pueden florecer.

Todos tenemos cinco dedos, pero al primero lo llamamos el pulgar. Se ve diferente y se destaca.  Es fuerte. Representa la libertad de expresión, una idea que sobresale y se levanta ante la deshonestidad y la corrupción.

Con nuestro dedo índice, señalamos e indicamos dirección. Representa la libertad de culto. Cada uno de nosotros es libre de escoger nuestra propia dirección. Aquellos que deciden que Dios es su guía son libres de vivir su propia relación con Él.

El dedo del medio, el más largo, representa la libertad de vivir sin escasez—el largo camino de la existencia y la seguridad de que habrá comida, agua, educación y cuidado de la salud para cada uno de nosotros a medida que avanzamos en la vida.

El siguiente dedo es el anular, el del anillo de matrimonio, para muchos, y con un vínculo directo con nuestro sistema nervioso. Todos tenemos un enlace directo con la Tierra y con el ecosistema del que somos parte. Cuando la vida de la Tierra se echa a perder, también le sucede a nuestras vidas.

Finalmente, está nuestro dedo pequeño, el menos imponente. Está al “final” de nuestra mano, nuestra recompensa. Todos los otros conducen a este.

Según enumeramos las cinco libertades representadas por los dedos, recuerde que nosotros no pedimos esa mano; nacimos con ella. Cada uno de nosotros nació con el derecho de gozar de las cinco libertades. Son la esencia de la buena vida y de esta manera están entrelazadas; el éxito de cada una refuerza la otra.

A medida que conocemos nuestros derechos, llegamos a esperar y exigir de ellos resultados duraderos. Se convierten en nuestra forma de vida.


Fuente: Extracto adaptado de 2048: Humanity’s Agreement to Live Together, por Kirk Boyd. Utilizado con permiso de Berrett-Koehler Publishers. Conozca sobre la evolución de los derechos humanos en Tinyurl.com/HumanRightsTimeline.

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