Seis maneras de alimentarse de forma segura

Los últimos datos sobre productos orgánicos, plaguicidas, semillas y más



La diversión del verano comienza con los sabores frescos, dulces y deliciosos de los productos de temporada que consumimos al aire libre en reuniones con amigos y familiares. A medida que los mercados agrícolas y los huertos caseros adquieren mayor popularidad, es hora de deleitarnos con productos más sabrosos… aquellos cosechados en granjas y jardines de los Estados Unidos para obtener así la mejor nutrición y los mejores sabores.

Al igual que usar una sombrilla evita que nos quememos bajo el sol, saber de dónde provienen nuestros alimentos y cómo se producen es la mejor forma de protegernos. A continuación lo más reciente sobre los asuntos más candentes relacionados con los alimentos para ayudar a las familias a mantenerse saludables y bien alimentadas.  

Los productos orgánicos locales reinan

Diana Dyer, dietista certificada y cultivadora de ajo cerca de Ann Arbor, Michigan, hace la siguiente observación: “Usted no puede comprar la felicidad, pero sí puede comprar únicamente productos locales que es casi la misma cosa”. Comprar alimentos locales siempre que sea posible tiene muchas ventajas, ya que le brinda la oportunidad de estrechar la mano del agricultor, preguntarle sobre los diferentes métodos de cultivo y desarrollar relaciones sinceras. Comprar productos locales también apoya la economía local y contribuye a la seguridad de los alimentos.  

Sin embargo, el solo hecho de ser “local” no necesariamente significa mejor. Incluso los agricultores a pequeña escala pueden usar plaguicidas nocivos o alimentar su ganado con alimentos genéticamente modificados o producidos por ingeniería genética (GM, GMO o GE, por sus siglas en inglés). Por esa sola razón, la mejor opción son los productos orgánicos y si son locales, mejor.   

La etiqueta de orgánico certificado del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) garantiza que se han cumplido los rigurosos estándares nacionales de orgánico, que prohíbe el uso de antibióticos, hormonas y alimentos e ingredientes genéticamente modificados. Además, el ganado criado de forma orgánica tiene que tener acceso al exterior y tiempo para pastar, lo que produce leche y carnes con niveles más altos de ácidos omega 3 de forma natural, lo que es bueno para la salud.  

Aún así, los que no creen en los productos orgánicos abundan. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Stanford produjo gran cantidad de noticias negativas de primera plana que cuestionaban si los productos orgánicos eran o no más seguros y saludables que los convencionales. Sin embargo, pocos medios noticiosos transmitieron las conclusiones reales de los investigadores: los productos orgánicos pueden reducir la exposición a los residuos de plaguicidas y bacterias resistentes a antibióticos; los niños alimentados a base de dietas orgánicas tienen niveles significativamente más bajos de metabolitos de plaguicidas o productos de degradación en la orina; la leche orgánica contiene niveles significativamente más altos de ácidos grasos omega-3 y los productos orgánicos contienen niveles más altos de antioxidantes que protegen la salud.

Jim Riddle, excoordinador de proyección orgánica de la Universidad de Minnesota en Lamberton, explica que los métodos utilizados en la agricultura orgánica se basan en crear y mejorar el suelo, promover la biodiversidad y proteger los recursos naturales, independientemente del tamaño de la granja. Los ecosistemas más saludables, una mejor calidad del suelo y el agua limpia producirán plantas más saludables, lo que a la vez apoyará una vida más saludable para los animales y los humanos y, por ende, un planeta más saludable.     

Los problemas y soluciones relacionados con los plaguicidas

Los niños son los más vulnerables a los efectos de los plaguicidas y otras toxinas en el ambiente debido a su menor tamaño y su rápido desarrollo físico. El pasado mes de diciembre, la Academia Americana de Pediatría emitió una declaración de política que establecía que: “Además de envenenamiento agudo, las consecuencias de la exposición a niveles bajos de plaguicidas en la salud de los niños es una preocupación cada vez mayor”. La organización relaciona la exposición a plaguicidas con un riesgo más alto de tumores cerebrales, leucemia, trastornos de déficit de atención, autismo y reducción del coeficiente intelectual.

Debido a que la maleza desarrolla una resistencia natural a los herbicidas diseñados para eliminarla, Dow AgroSciences ha creado mediante ingeniería genética semillas que producen cosechas que pueden resistir la fumigación con el herbicida sistémico glifosato (Roundup) y 2,4-D, uno de los ingredientes activos en el Agente Naranja, usado como defoliante en Vietnam. El anterior se aplica comúnmente en los patios y en el suelo para producir trigo, incluso después que una investigación publicada en la revista Environmental Health Perspectives encontró una relación entre la exposición al 2,4-D y los defectos congénitos y el aumento en el riesgo de cáncer. Las nuevas semillas creadas mediante ingeniería genética están en espera de aprobación regulatoria.  

Eric Mader, director del programa del Xerces Society en Portland, Oregon, para la conservación de los invertebrados y protección de los polinizadores, advierte que: “Los plaguicidas de amplio espectro matan los insectos beneficiosos” junto con los que son considerados “plagas”. Mader recomienda aumentar el número de insectos beneficiosos que se alimentan de las plagas sembrando una mayor diversidad de plantas nativas en granjas y jardines.

Exigencia de que GMO aparezca en las etiquetas

A pesar de la derrota por estrecho margen de la Propuesta 37 en California, que hubiera requerido a nivel estatal que apareciera en las etiquetas que los productos habían sido producidos mediante organismos GMO, los defensores del Environmental Working Group y de la campaña Just Label It están ejerciendo presión a la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA) para que todas las etiquetas indiquen si el producto es GMO. Como respuesta a las exigencias de los consumidores, Whole Foods Market anunció recientemente que requerirá que todos los productos GMO tengan una etiqueta que los identifique en todos sus establecimientos en los Estados Unidos y Canadá para 2018.

El nuevo documental del influyente productor y director Jeremy Seifert, GMO OMG, debe dar mayor impulso a esta campaña. El documental de 2013 explora los peligros del patentado corporativo de semillas y los riesgos desconocidos para la salud y el ambiente de los alimentos producidos por ingeniería genética. Seifert explica: “Tengo una responsabilidad hacia mis hijos de brindarles un mundo que no esté envenenado irreparablemente”. Y sobre la promesa de que los GMO son necesarios para “alimentar el mundo”, él piensa que es una mentira y que lo mejor es “alimentar bien el mundo”.

Libertad en la selección de semillas y alimentos

Roger Doiron, fundador y director de Kitchen Gardeners International con sede en Scarborough, Maine, celebra todos los 4 de julio el “Día de la Independencia de los Alimentos”. Doiron cree que sembrar, cosechar, cocinar y conservar los alimentos es liberador y gratificante, y más de 25,000 personas de 100 países pertenecen a su red sin fines de lucro que se concentra en reubicar el abasto de alimentos mundial. La libertad de los alimentos comienza con las semillas.  

Conservar e intercambiar semillas nativas, no híbridas, sin GMO se está convirtiendo en algo tan fácil como sacar un libro de la biblioteca. Varias bibliotecas a lo largo de la nación están sirviendo como bancos de semillas, donde los visitantes obtienen semillas, cultivan cosechas, guardan las semillas y luego donan algunas a su biblioteca local.  

Liana Hoodes, directora del National Organic Coalition, localizada en Pine Bush, Nueva York, es fanática de su Hudson Valley Seed Library local. La biblioteca cumple con el Declaration of Seed Freedom de la física india Vandana Shiva y se asegura de que todas las fuentes de donde provienen las semillas no estén relacionadas con, sean propiedad de, o estén afiliadas con corporaciones biotécnicas o farmacéuticas. Además de proteger las variedades nativas y la polinización natural, cada paquete de semillas está diseñado por un artista local.

Cuidado con el pescado

El pescado asado es un alimento de verano libre de grasa, bueno para el corazón y bajo en calorías. Sin embargo, algunos pescados pueden contener químicos que representan riesgos para la salud, especialmente para mujeres embarazadas y niños. Por ejemplo, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) prácticamente todos los pescados y crustáceos contienen residuos de mercurio, que es tóxico para el sistema nervioso en desarrollo de un bebé. Tanto la EPA como los departamentos de salud estatales locales recomiendan limitar o evitar ciertas especies de pescados capturados en lugares específicos.   

Durante varias décadas, la Capitana Anne Mosness, pescadora de salmón silvestre, operó botes de pesca comercial entre las aguas de Washington, Copper River y Bristol Bay, Alaska. Ella está muy preocupada por la amenaza de contaminación debido a la acuicultura industrial, más los efectos del salmón transgénico en las poblaciones de pescados silvestres, la economía costera y los ecosistemas.     

Mosness explica que el AquAdvantage Salmon, un producto de AquaBounty Technologies, fue creado “introduciendo un gen de la hormona del crecimiento del Pacific Chinooken y un gen promotor de un pescado tipo anguila llamado Ocean Pout en el Salmón Atlántico. “Ella cuestiona el proceso de aprobación de la FDA y la incapacidad de atender preguntas sin contestar sobre los riesgos de introducir animales “innovadores” en el abasto de alimentos, al igual que alergias relacionadas con los alimentos y el mayor uso de antibióticos en poblaciones de pescados más débiles. “La industria de la acuicultura de salmón usa más antibióticos por peso que cualquier otra producción animal”, comenta Mosness.

El periodo oficial para los comentarios del público de la FDA sobre el salmón GMO terminó en abril, pero los consumidores todavía pueden llevar sus preocupaciones a sus legisladores y a la vez exigir y respaldar a nivel nacional que en la etiqueta aparezca si es GMO. Puede que el pescado GMO esté en nuestros platos a fin de año, pero con una etiqueta que lo identifique como tal. De esa forma los consumidores pueden tomar decisiones informadas. Los consumidores también pueden solicitar a los establecimientos de venta al detal que patrocinan, que no vendan este tipo de pescado. Trader Joe’s, Aldi y Whole Foods se han comprometido a no vender mariscos GMO.

Resistencia a antibióticos

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los antibióticos son el mayor logro relacionado con la salud pública en los últimos 100 años. Sin embargo, uno de los asuntos de salud pública y económicos más críticos que enfrentamos hoy día es la pérdida de efectividad de estos medicamentos debido, en gran medida, al mal uso y uso excesivo en la industria agrícola.  

El Dr. David Wallinga, asesor sénior en ciencia, alimentos y salud del Instituto de Agricultura y Política Comercial, indica que aproximadamente el 80 por ciento de todos los antibióticos administrados a los animales de granja se debe a dos razones: para prevenir enfermedades asociadas con vivir en condiciones de hacinamiento, estrés y, a menudo, antihigiénicas y para promover la "eficiencia del alimento” o el aumento de peso. Sin embargo, las bacterias mutan de forma natural para desarrollar resistencia a los antibióticos cuando están expuestas a dosis que no son suficientes para eliminarlas.

Wallinga señala que las infecciones resistentes a antibióticos, como el staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA, por sus siglas en inglés), le cuestan a nuestra nación por lo menos $20 mil millones al año y le quitan la vida a decenas de miles de estadounidenses al año. Más recientemente, las infecciones del tracto urinario (UTI, por sus siglas en inglés) difíciles de tratar fueron rastreadas a la bacteria E. coli resistente a antibióticos en pollos.

Las bacterias resistentes a antibióticos existen en nuestro ambiente, pero la probabilidad de encontrarlas es mayor en las carnes y aves criadas de forma convencional que en las orgánicas, que por ley no pueden ser criadas con antibióticos. Precaución, consumidores: la palabra “natural” en las etiquetas de los alimentos no provee la misma protección. La buena noticia es que según la investigación de la Unión de Consumidores, la producción de carnes y aves sin el uso de antibióticos puede lograrse a un costo mínimo para el consumidor, aproximadamente cinco centavos más por cada libra de cerdo y menos de un centavo más por cada libra de pollo.


Melinda Hemmelgarn, alias “Food Sleuth”, es una dietista certificada, escritora reconocida y locutora de radio en kopn.org, en Columbia, MO (FoodSleuth@gmail.com). Ella aboga por los agricultores orgánicos en Enduring-Image.blogspot.com.

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