Los peligros detrás de algunos alimentos para mascotas

Los organismos genéticamente modificados pueden ser nocivos para nuestras mascotas



Como el consabido canario en una mina de carbón, los perros sirven como centinelas y atraen nuestra atención hacia los peligros de salud en el medioambiente que compartimos y los productos y subproductos de la industria de alimentos.

Múltiples problemas de salud

A mediados de los años 90, a medida que el número de productos de maíz y soja genéticamente modificados o manipulados o sometidos a ingeniería genética (GE, GM o GMO, por sus siglas en inglés) aumentó y pasó a ser un ingrediente cada vez más importante en los productos y alimentos para mascotas y animales de granja, el número de perros que comenzaron a sufrir un sinnúmero de problemas de salud, también aumentó. Además, mediante las conversaciones entre veterinarios y dueños de mascotas se evidenció que dichos problemas de salud ocurrían más a menudo en perros que consumían productos genéticamente manipulados (GM) en comparación con los que provenían de cosechas tradicionales.

Las condiciones más citadas incluyeron alergias, asma, dermatitis atópica (severa) y otros problemas de la piel, síndrome de intestino irritable, síndrome de intestino permeable, enfermedad intestinal inflamatoria, colitis, diarrea recurrente, vómitos e indigestión, más anomalías en la función del hígado, el páncreas y el sistema inmunitario. Las personas a menudo informaron que el tratamiento no funcionó y que hubo efectos secundarios adversos a los remedios recetados (por ejemplo, esteroides), al igual que problemas con diversas dietas fabricadas recetadas después del diagnóstico de estas condiciones en la mascota.

Según un estudio de 2011 en la revista Cell Research, en las cosechas maíz y soja genéticamente manipulados se desarrollan proteínas nuevas que pueden atacar el sistema inmunitario y causar alergias y enfermedades, especialmente en las crías de hembras tratadas con alimentos GMO. La disminución en el contenido de nutrientes es un asunto concurrente.  

“Los resultados de la mayoría de los estudios independientes realizados con alimentos genéticamente manipulados indican que pueden causar efectos hepáticos, pancreáticos, renales y reproductores y que pueden alterar los parámetros hematológicos, bioquímicos e inmunitarios”, concluyeron Artemis Dona e Ioannis S. Arvanitoyannis, del Departamento de Medicina Forense y Toxicología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Atenas en su estudio de 2009 sobre el efecto de los alimentos genéticamente modificados en los animales.

“Lo primero que debe hacer es buscar que tenga la etiqueta de Orgánico Certificado del USDA. Luego, busque otras palabras o términos en el paquete que indiquen que contienen ingredientes naturales, que se han empleado técnicas humanas, que los animales son criados en granjas donde pueden estar al aire libre y que son alimentados con pasto y que no se usan técnicas de GM o GE. Esté atento a los conservantes químicos, los colorantes artificiales, los subproductos, los GMO, el tratamiento con irradiación/radioisótopo, hormonas y antibióticos. En pocas palabras, busque alimentos orgánicos naturales que sean adecuados para todas las especies.”
~ Dr. Michael W. Fox


Dichos problemas son causados en parte por la inestabilidad genética inherente de las plantas genéticamente manipuladas, que pueden provocar mutaciones espontáneas e imprevisibles (Biotechnology and Genetic Engineering Reviews). El ADN en los alimentos GM se altera por el proceso de ingeniería genética y puede ser incorporado por las bacterias del intestino y alterar el comportamiento y la ecología del tracto digestivo. De forma similar, cuando las bacterias digestivas incorporan material de genes resistentes a los antibióticos, que son integradas en cosechas genéticamente patentadas para identificarlas, podría tener implicaciones graves de salud, según expone Jeffrey M. Smith en su libro, Genetic Roulette, y Terje Traavik y Jack Heinemann, coautores de Genetic Engineering and Omitted Health Research.

Lo que pueden hacer los dueños de mascotas

Busque alimentos para mascotas que no contengan maíz y soja genéticamente manipulados y/o que sean orgánicos certificados. Los fabricantes de alimentos para mascotas que usan ingredientes orgánicos certificados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) —y especialmente los que no usan maíz, soja, canola, subproductos de algodón (aceite y torta) o remolacha azucarera, que es más común que sean genéticamente modificados, o el arroz importado que puede contener cepas genéticamente modificadas—pueden establecer en su empaque que no “contienen ingredientes GMO”.  

Hay información disponible y sugerencias sobre cómo evitar los ingredientes GMO ocultos en NonGMOShoppingGuide.com. Muchos sitios web también ofrecen recetas para la preparación de dietas caseras para mascotas, incluido DogCatHomePreparedDiet.com.

Es importante que los fabricantes responsables de alimentos para mascotas sepan sobre las preocupaciones de los consumidores y que presten atención a la recomendación de Hipócrates de dejar que nuestro alimento sea nuestra medicina y que nuestra medicina sea nuestro alimento. La acción concienzuda de los ciudadanos es una parte integral de la revolución necesaria en la agricultura natural dirigida a promover prácticas de agricultura más ecológicas, sustentables y humanas y alimentos más sanos, naturales y asequibles tanto para nosotros como para nuestros amigos caninos.


Michael Fox, autor de Healing Animals & the Vision of One Health, es un veterinario con doctorados en medicina y conducta animal. Encuentre marcas de alimentos para mascotas sin GMO y obtenga más información en DrFoxVet.com.

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