Disfrute del verano

Deléitese con gratificaciones maravillosas



Desde cerezas recién recogidas hasta caminatas a la luz de luna, el verano ofrece infinidad de regalos gratuitos. La prolongada luz del día nos recuerda que debemos salir afuera, respirar profundamente y saborear las simples alegrías que la vida nos regala.

“El verano nos ofrece el tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida que, a menudo, son las más dulces”, aconseja Janet Luhrs, autora del libro The Simple Living Guide y fundadora de Simplicity School (SimplicityJourney.com), lugar en la Internet. “Los niños hacen esto instintivamente, como ver quién puede tirar una roca en el agua lo más lejos posible. Me da mucha felicidad celebrar una cena sencilla en mi patio con mis amigos, leer un libro en un parque de la ciudad o remar en una canoa.” Estos son algunos de los clásicos del verano para expandir nuestra lista de cosas para “saborear”.

Celebre la generosidad de la Tierra. Aproveche al máximo la cornucopia de dulces cerezas y moras, tomates de todos los colores y otras delicias naturales que abundan en los mercados agrícolas locales.

Mójese. Nade desnudo en algún riachuelo escondido, corra en traje de baño o pantalones cortos a través del sistema de riego o vaya con los niños del vecindario a un parque acuático, lago o piscina local. Juegos en el agua como Marco Polo y fiestas del té bajo el agua nunca envejecen, incluso para los adultos.

En comunidad con las criaturas. ¿Quién puede resistir los parpadeos de las luciérnagas, las libélulas y el coro nocturno de los insectos? El verano nos sumerge en la naturaleza. Vea cuántos animales puede detectar durante las visitas a los parques y las reservas de la zona.

Lea con la luz del sol. El placer de la lectura se acrecienta con la luz natural y el aire fresco.  Escoja una lectura fácil para llevar a la playa o a la hamaca con un vaso de té de hierbas.

Celebre la comunidad. Esta es la época para festivales locales gratuitos, conciertos, ‘picnics’, cine al aire libre y ferias estatales. Invite amigos u organice una fiesta informal con sus vecinos en la que cada persona trae algo de comer.

Haga una excursión de día. Tenga en cuenta las dosis de actividades saludables que existen cerca de su hogar. Descubrimientos deliciosos esperan a los curiosos cuando viajan por las vías acuáticas locales, caminan o corren bicicleta por senderos. Haga un mapa de una ruta flexible, permítase tiempo suficiente para paradas inesperadas.

Trate algo nuevo. El verano nos da la oportunidad de ser aventureros. Póngase una camisa de colores brillantes o un traje veraniego tropical, y luego disfrute de los elogios. Muévase de una rutina de ejercicios en interiores a una clase de yoga gratis en un parque con árboles y sombra, y haga la prueba de montarse en una tabla y remar parado.

Mire hacia arriba. Los cielos del verano ofrecen más drama que la televisión durante el día.  Siéntese en el balcón al amanecer, atardecer o antes de que lleguen los truenos. En una noche clara y calmada, acuéstese en una manta y mire las constelaciones a la vez que ve las estrellas fugaces y las lluvias de meteoritos.

Capture las memorias. Reúna un puñado de caracoles, prense flores silvestres de lugares especiales, haga encurtidos con los pepinillos recogidos en el jardín e imprima sus fotos favoritas para despertar esos recuerdos en cualquier momento del año.

No haga nada. En medio de tantas opciones maravillosas, también nos podemos dar permiso para cancelar nuestros propios planes de repente y no hacer nada. El soñar despierto puede conducir a buenas ideas y rapsodias internas. El verano es el mejor momento para simplemente ser.

“Trate de no planificar más de una cosa al día este verano”, aconseja Luhrs. “De lo contrario, terminará cortando las actividades para salir corriendo a hacer la otra, en lugar de disfrutar lo que ya tiene frente a usted.”


Comuníquese con la escritora independiente April Thompson en AprilWrites.com.

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