Dejando que los niños sean sencillamente niños

Ellos se nutren de la diversión natural no estructurada



Las buenas intenciones de llenar el verano con actividades enriquecedoras podrían ser más perjudiciales que beneficiosas. ¿Por qué no dejar que los niños sean sencillamente niños?
 

El concepto del verano como tiempo libre infinito –para trepar árboles, perseguir mariposas, construir un fuerte en el bosque, poner un quiosco para vender limonada– ha sido suplantado en muchas familias por costosos campamentos de verano u otras actividades sumamente estructuradas. Pero el juego no estructurado no es tiempo perdido; es una labor de la niñez, un vehículo para desarrollar un conjunto básico de destrezas para la vida diaria. La investigación publicada en Early Childhood Research & Practice demuestra que los niños que asisten a escuelas preescolares basadas en juegos en lugar de materias de estudio hacen que se conviertan en mejores estudiantes.

El experto en desarrollo infantil, David Elkind, autor de The Power of Play, sostiene que: “El juego es esencial para el desarrollo positivo humano”. Hay varios tipos de juegos que enseñan nuevos conceptos y contribuyen a las destrezas, incluidas relaciones útiles con pares y formas de lidiar con el estrés.

El juego iniciado y dirigido por el niño significa que está a cargo y aprendiendo de forma natural.  Si un niño rasguea las cuerdas de una guitarra porque le gusta, eso es jugar, pero cuando toma clases, puede que el niño disfrute de la experiencia, pero no es lo mismo porque la motivación es, por lo menos, parcialmente externa.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños jueguen al aire libre el mayor tiempo posible, por lo menos 60 minutos al día; sin embargo, casi la mitad de los jóvenes estadounidenses no pasan tiempo al aire libre, de acuerdo con los hallazgos de un estudio informados en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine. El juego al aire libre ayuda a combatir la obesidad infantil y los familiariza con su medioambiente, además de apoyar las destrezas diseñadas para enfrentar situaciones.

Si miramos hacia atrás, hacia nuestros mejores recuerdos de la niñez, no serán las clases o lecciones que tomamos, sino el tiempo que nos permitieron sencillamente ser.


Cada niño es diferente, pero como el experto principal en resiliencia, el Dr. Ken Ginsburg, recalca: “Todos los niños necesitan tiempo libre no programado para conquistar su medioambiente”. El juego es valioso porque achica el mundo a un tamaño manejable y prepara a los niños para el aprendizaje.

Considere las complejidades que encierra un juego infantil. Los niños desarrollan destrezas sociales al organizar y ponerse de acuerdo sobre las reglas y luego participan en las acciones físicas y creativas de la actividad mientras solucionan conflictos o desacuerdos durante el proceso, lo que provee una base para sobresalir en la escuela e incluso en el mundo de los negocios.

El juego en solitario también sirve de práctica para solucionar problemas. Una niña que juega con sus muñecas puede manejar situaciones imaginarias, por ejemplo, si una de sus muñecas se “roba” una galletita de la jarra de galletitas antes de servir el té.

Como los niños aún no han desarrollado la capacidad del pensamiento abstracto, aprenden y descubren más sobre ellos mismos principalmente haciendo las cosas. Desarrollar pequeñas técnicas de autosuficiencia brinda a los niños una sensación de poder en un mundo en el que, en realidad, son pequeños e impotentes. Por eso, a los niños les encanta imaginar escenarios de peleas con dragones. Tomar riesgos y ganar en juegos independientes puede aumentar la confianza y prepararlos para resistir la presión de los pares y hacerle frente al bullying.

Dado los retos mundiales, los adultos del mañana necesitarán las destrezas que se pueden desarrollar a través de estos tipos de juego –innovación, creatividad, colaboración y solución de problemas éticos– más que cualquier otra generación anterior. Un estudio principal de IBM en el que participaron más de 1,500 ejecutivos principales de 60 países y 33 industrias en 2010 descubrió que la característica que más se valora en un ejecutivo principal es la creatividad.

Muchos expertos están de acuerdo en que los niños deben tener más tiempo libre no estructurado que horas de juegos estructurados.
~ Dr. Kenneth R. Ginsburg


Para sobrevivir y prosperar, nuestra sensación del “yo” tiene que ser moldeada desde nuestro interior, no del exterior. Necesitamos aprender y concentrarnos en lo que es bueno y nos gusta hacer; por eso es vital que los niños realicen muchas actividades diferentes, en lugar de sumergirlos todo el tiempo en las preferencias y experiencias de los padres. Los expertos principales en este campo concuerdan en que el tiempo diario libre no dedicado a ninguna actividad estructurada facilita el desarrollo de la energía emocional necesaria para desarrollar sus propias identidades. Es una sensación de ese “yo” que provee una base, un lugar donde adentrarnos a lo largo de nuestras vidas.

Por último, todos debemos depender de nuestros propios recursos y nuestro “yo”, si no, siempre estaremos buscando dirección y validación externa. Los trabajadores en el campo de la salud mental dicen que esto produce niños que toman riesgos innecesarios, tienen pocas destrezas para lidiar y son vulnerables al abuso de sustancias. Los líderes empresariales dicen que dicha tendencia produce trabajadores que necesitan demasiado tiempo, recursos e instrucciones para ser realmente valiosos.

Al final, aprender quiénes somos sucede no durante el acto de hacer, sino en ese espacio de paz entre cosa y cosa, cuando podemos reflexionar sobre lo que hemos hecho y quiénes somos.  Cuantos más de estos espacios de tranquilidad las familias les brinden a sus hijos, mejor.


Madeline Levine, Ph.D., doctora y educadora en San Francisco, CA, es autora de los bestsellers del New York Times, Teach Your Children Well y The Price of Privilege. Visite MadelineLevine.com/category/blogs.
 

Juegos para el verano

Siete formas de dejar que un niño sea sencillamente un niño

¿Por qué no convertir nuevamente el verano en algo divertido? A continuación le indicamos cómo:

  • Siga el principio que separar tiempo para jugar es vital para todas las personas.
  • Póngase en contacto con su propio sentido de lo que es diversión. Los niños realmente imitan lo que ven. Presente una visión de la adultez que los niños querrán emular cuando se conviertan en adultos.
  • Diga a los niños que este verano va a ser uno relajado. Pídales que hagan una lista de qué cosas divertidas les gustaría hacer y cuáles no. Puede que los padres se asombren cuando vean las cosas que a sus hijos realmente no les interesa hacer. En ocasiones, los niños hacen cosas porque nosotros queremos que las hagan y muchas veces no nos damos cuenta de que ellos realmente no las quieren hacer.
  • Programe tiempo con amigos y familiares para compartir de forma relajada. Esto puede significar decir no a ciertas invitaciones y reservar una noche para pasarla en familia.  Asegúrese de que los niños regularmente tengan la oportunidad de solo compartir con familiares y amigos.
  • Fomente el juego natural y espontáneo (no preplanificado), coloque un cajón de arena en el patio, provea bloques y promueva juegos de balompié espontáneos en el vecindario, en lugar de ir a parques de diversiones, comprar juguetes elaborados o enviarlos a campamentos de balompié.
  • Asegúrese de que los niños tengan tiempo de descanso total para acostarse en la hierba y mirar al cielo o sentarse en la acera y compartir alguna golosina con un amigo.
  • Muestre que confía en ellos dándoles un poco de libertad. El poder seleccionar es el verdadero arte de jugar. Siéntase tranquilo cuando un niño juega solo y se dirige él mismo en las actividades que ha seleccionado, esa es su “labor”. Las probabilidades son que cualquier actividad inocente seleccionada por él es mejor que cualquier actividad enriquecedora que le podamos imponer.


Madeline Levine, Ph.D., es cofundadora del programa educativo para el bienestar Challenge Success, de la Unviersidad de Stanford.

 

Juegos para el patio

Diversión memorable para toda la familia

Dada la prevalencia que tienen hoy día, es increíble que los videojuegos lleven solo 40 años en el mercado. Lo que ha evolucionado –niños sentados jugando un promedio de ocho a nueve horas diarias frente a una pantalla de vídeo– no era parte del plan del que lo inventó.

“En ciertos aspectos, estoy triste”, indica Ralph H. Baer, “El Padre de los Videojuegos”, quien introdujo el juego rudimentario de Pong en 1972. “Pensé que estaría ayudando a las familias a unirse y disfrutar juntos en la sala, pero ha ocurrido todo lo contrario.”

Para los que añoran aquella época cuando nuestras mamás nos mandaban fuera de la casa con un sándwich en una bolsa y una cantimplora llena de agua, con órdenes de estar de regreso a la hora de la cena, es bueno saber que esa niñez de antaño no tiene que permanecer solo en nuestros recuerdos. Los juegos, los verdaderos, los que se juegan al aire libre, están vivos y coleando.  

“Una de las mejores cosas de aquellos juegos es que la mayoría son gratis o duran toda la vida”, dice la actriz Victoria Rowell, coautora de un libro que ofrece un antídoto para los videojuegos, Tag, Toss & Run: 40 Classic Lawn Games.

Las familias fácilmente pueden encontrar todo tipo de diversión familiar al aire libre. Pueden jugar en equipo a tirar de una soga, saltar la cuerda o saltar con dos sogas flexibles, un juego que llegó a Nueva York de la mano de colonizadores holandeses. Una banda elástica grande se puede convertir en una cuerda china. Las ramitas o ramas pequeñas de árboles se pueden usar como bates para una especie de juego de béisbol improvisado, un juego que los nativos de este continente jugaban cientos de años atrás antes de la fundación de Jamestown o Plymouth Rock. Las ramas más grandes pueden cortarse en secciones de 8 a 10 pulgadas de largo para usarse para jugar mölkky, una competencia de lanzar originada en Finlandia, que está adquiriendo popularidad aquí. (Se lanza una bolsa para tratar de que caiga lo más cerca del agujero posible, desarrolla la puntería.)

Hay varios juegos que solo requieren una bola y muchos no requieren ningún tipo de equipo.  Piense en los juegos como Follow-the-Leader o Red Light/Green Light, o juegos parecidos al escondite como Fox and Hound, Ghost in the Graveyard y Capture the Flag.

Estos juegos brindan muchas variedades de un tema y horas de ejercicio, además de contacto con la naturaleza, solución de conflictos y horas de juegos no estructurados y libres.

Nunca será como antes, cuando los niños del vecindario nos reuníamos y los juegos que jugábamos eran nuestra única niñera, pero eso no significa que no podamos intentar recuperar algo de aquellos tiempos.


Paul Tukey es coautor de Tag, Toss & Run y fundador de SafeLawns.org, que incluye recursos de juegos al aire libre.

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