Acabe con el reflujo

Comer alcalino puede curar la quemazón



Casi todo el mundo padece de algo de reflujo, esto es el flujo hacia arriba del contenido del estómago al esófago que conecta el estómago con la garganta o incluso hasta la propia garganta.  Cuando esto ocurre más de dos veces a la semana, el reflujo puede progresar de una irritación menor que causa acidez a una enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD, por sus siglas en inglés). Si la garganta es lo más afectado, se llama reflujo laringofaríngeo o LPR. Si el LPR no se trata, puede dañar la garganta, las vías respiratorias y los pulmones. Lo mismo pasa con el GERD si no se trata, puede haber daño al sistema digestivo y conducir a esófago Barrett precanceroso o incluso cáncer esofágico.

“En los Estados Unidos, la prevalencia de cáncer esofágico ha aumentado en un 850 por ciento desde 1975, según las estadísticas del Instituto Nacional del Cáncer”, dice la Dra. Jamie Koufman, quien ha estado estudiando el reflujo ácido por tres décadas como parte de su trabajo pionero como laringóloga, especializada en el tratamiento de trastornos de la voz y enfermedades de la laringe. Ella es la directora fundadora del Instituto de la Voz de Nueva York y autora principal del libro Dropping Acid: The Reflux Diet Cookbook & Cure.

La recomendación de Koufman combina la ciencia, la medicina y las artes culinarias para tratar la enfermedad. Ella culpa la dieta ácida americana, junto con el aumento de grasas saturadas, el uso del sirope de maíz alto en fructosa y los pesticidas agrícolas.

Tenga en cuenta que casi todos los alimentos embotellados o enlatados tienen un nivel de acidez de 4 o menor en la escala del pH—medida clave en la medicina, la biología y la nutrición y significativa en la investigación clínica y conclusiones de Koufman luego de examinar más de 250,000 pacientes. “Los refrescos poseen el mayor factor de riesgo para el reflujo”, señala ella.

Una sola estadística de la American Beverage Association ilustra el problema: En 2010, un promedio de estadounidenses entre las edades de 12 a 29 consumieron 160 galones de refrescos acidificados, casi medio galón al día. “Las tendencias en la prevalencia del reflujo son paralelas al consumo de refrescos con el tiempo, en especial en personas jóvenes”, dice Koufman.

Ella clarifica que el término “reflujo ácido” es engañoso porque el problema se centra en la enzima digestiva pepsina, que es producida en el estómago para descomponer las proteínas en partículas fácilmente digeribles. Se activa por el ácido en alimentos con alto contenido de ácido.

“Si no hay una proteína que digerir, la pepsina puede roer el revestimiento o forro de su garganta y esófago”, explica Koufman, profesora de otorrinolaringología clínica en el New York Medical College. Ella ha visto muchos casos de reflujo mal diagnosticados como otra cosa. “Es común que los médicos confundan los síntomas del reflujo con ronquera, gotereo nasal, carraspeo crónico, dificultad para tragar y tos, asma, sinusitis o alergias”. Añade que la acidez y la indigestión algunas veces son tratadas con antiácidos sin receta, los que no son efectivos para esto.

Los alimentos equivocados pueden comernos.


Koufman ayuda a sus pacientes, incluidos cantantes profesionales, a superar el reflujo con un programa de desintoxicación de dos semanas que consiste de una dieta baja en ácido y pH balanceada. “Por dos semanas, evite alimentos ácidos (nada por debajo de un pH4)”, aconseja. “Coma pescado, pollo, tofú, melones, guineos, avena, panes y cereales de grano integral, setas y vegetales verdes. Absténgase de comer alimentos fritos, chocolate y refrescos. Básicamente, no consuma nada que salga de una botella o una lata, excepto agua.” Comenta que, aunque el reflujo es curable al seguir la dieta adecuada, podría tomar hasta un año para que la persona esté totalmente libre de síntomas.

El Dr. Andrew Weil concuerda con las recomendaciones de Koufman y sugiere desarrollar una estrategia de ejercicios y relajación porque el estrés y la ansiedad empeoran los síntomas del reflujo, al igual que mantenerse hidratado al beber suficiente agua purificada. Aumente la ingesta de fibra al comer más granos integrales, vegetales y frutas. Mantenga un registro para dar seguimiento a alimentos y bebidas que empeoran los síntomas. Evite el alcohol y estimulantes como bebidas con cafeína y tabaco que irritan el tracto gastrointestinal.

Weil también sugiere ingerir un suplemento de ‘slippery elm’ según las instrucciones de la etiqueta, que puede ayudar a sanar los tejidos irritados del tracto digestivo y masticar una tableta de regaliz deglicirrizinado (DGL) o tomar media cucharada de suplemento en polvo de DGL antes de las comidas y al acostarse. Reducir las dosis luego que los síntomas estén bajo control.

“Para la mayoría de las personas, puede que haya un camino intermedio—tomarse ocasionalmente un jugo de naranja o un refresco no causa enfermedad por reflujo—pero si es eso lo que toma al día, es probable que cree un problema. Para personas con enfermedad por reflujo, un periodo de ‘desintoxicación ácido/pepsina’ tiene sentido”, concluye Koufman.


Linda Sechrist es escritora sénior del personal de Natural Awakenings. Visite su página web ItsAllAboutWe.com para ver las entrevistas grabadas.

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