Perros acuáticos

Sugerencias de seguridad para el verano



Cuando niño, solíamos sacar a nuestros dos perros a pasear por el bosque durante los cálidos días de verano. Uno de nuestros lugares favoritos era una curvita que se formaba en un pequeño riachuelo donde el agua corría lentamente. A los perros les encantaba tirarse y jugar nadando y buscando ramitas que les tirábamos. A juzgar por la cara de felicidad que tenían cuando salían completamente empapados y se sacudían y nos mojaban a todos, sabíamos que esa había sido su parte favorita del día.


Compartir las actividades acuáticas con su compañero de cuatro patas es una experiencia maravillosa que fortalece los lazos que los unen, pero siempre debe tener presente que, al igual que con los niños, la seguridad y el bienestar son lo primero. Si bien a muchos perros les atrae el agua, especialmente a los retrievers, los spaniels y razas similares, otras son más tímidas y pueden necesitar ayuda para acostumbrarse a esta nueva experiencia. A continuación 10 sugerencias para garantizar que tanto usted como su mejor amigo disfruten, sin temor, de un riachuelo, un bote, la playa o un lago.

1. Antes de comenzar cualquier actividad nueva con su perro, es buena idea asegurarse de que esté saludable. Si tiene dudas sobre la condición física de su mascota, haga que el veterinario lo examine.

2. Si es la primera vez que va a llevar a Rover al agua, comience lentamente y sea paciente, especialmente si es un cachorro. No piense que va a saber nadar de forma automática. Escoja un día cálido y agua poco profunda, que tenga olas suaves o una orilla donde se le haga fácil caminar. Deje que se acerque al agua y la investigue a su propio compás. Nunca le eche agua o lo obligue a entrar al agua sin que esté listo.

3. Una vez la precaución inicial se torne en curiosidad, trate de que entre al agua. Puede entrar usted primero y llamarlo y tratar de atraerlo hacia el agua con alguna golosina o tirándole un juguete al agua a corta distancia (no tan hondo que las patas no toquen el fondo). Poco a poco se sentirá más confiado, especialmente si ve que usted se está divirtiendo, y entrará un poco cada vez más.

4. Tome su tiempo mientras enseña a su perro a pasear en bote. Tenga presente que está habituado a superficies estacionarias y estables, así que puede que le tome algún tiempo familiarizarse con el bamboleo de una nave. Deje que se acostumbre a la nave mientras está anclada, no importa si es una canoa, kayak o yate. Al principio, solo dé paseos cortos y esté pendiente a las señales de mareo.

5. Incluso si un perro es un buen nadador, es buena idea colocarle un salvavidas para perros u otro dispositivo de flotación mientras está en un bote. Los accidentes pueden ocurrir y caer al agua fría, profunda y picada puede representar un reto hasta para el perro más fuerte. Un salvavidas es indispensable si su perro no es un buen nadador, no solo si va en un bote, sino cuando está jugando en la playa, ya que existe la posibilidad de que sin darse cuenta caiga en lo hondo. Asegúrese que el dispositivo le quede bien y deje que se acostumbre a usar y nadar con el salvavidas antes de llevarlo a lo hondo.

6. Ya sea en un bote o la playa, asegúrese de que el perro tiene acceso a agua fresca de calidad para beber. Puede traerla de su casa.

7. Asegúrese de que tenga sombra. La superficie de un bote o la arena pueden ponerse bien calientes durante los días de verano, lo que puede quemarle las patas ya que es un área sin ningún tipo de protección. La nariz y las orejas también pueden sufrir quemaduras de sol con la exposición excesiva.

8. Al nadar en la playa, tenga presente la posibilidad de corrientes fuertes. Los piojos de mar y las aguavivas son otros riesgos a los cuales debe estar atento. Las aguavivas pueden picar a un perro curioso y causarle dolor extremo e hinchazón, mientras que los piojos de mar son organismos microscópicos que pueden causar picor intenso. Es buena idea lavar al perro (y a usted) con agua limpia al salir del mar.

9. La regla de seguridad básica es siempre supervisar a su perro cuando esté cerca de un cuerpo de agua, igual que lo haría con un niño. Si tiene piscina, enséñele cómo salir y no deje juguetes flotando en el agua que le puedan llamar la atención. Recuerde que nadar es un ejercicio vigoroso y que un perro se puede cansar rápidamente, especialmente si es mayor.

10. Un perro puede necesitar ayuda para salir del agua, especialmente cuando se tira de un bote o un muelle. Un arnés acuático es una buena solución, disponible en varios tamaños y diseñado para movilidad óptima. Debe incluir un mango vertical fuerte en el dorso para poder levantar y sacar a su mascota del agua.

Las actividades acuáticas pueden enriquecer la experiencia de vida de una mascota, sin mencionar que ayuda a fortalecer el lazo mutuo de amistad. Pero siempre mantenga la seguridad de su mascota en mente y la diversión que comparten creará muchos recuerdos felices de los cuales podrá disfrutar en el futuro.


Ann Brightman es editora principal de Animal Wellness Magazine, de la cual se reimprimió este artículo con autorización. ©2009 (AnimalWellnessMagazine.com).

 

Gatos nadadores

Las clases de natación pueden mantenerlos a salvo

por Mary Ellen

Sí, los gatos pueden nadar. Es bueno saberlo si en su casa hay piscina y tiene gatos. Si bien a la mayoría de los gatos no les encanta el agua —ni a usted tampoco le encantaría si tuviera que secarse desde la punta de la nariz hasta los pies con una pequeña lengua rosada cada vez que se moja— ¿qué pasaría si su gato favorito cayera al agua? Si la curiosidad o las circunstancias hicieran que cayera al agua, ¿podría llegar al borde y salir de la piscina?

Nuestra familia se ha dado a la tarea de enseñar a nuestros cinco gatos a nadar. Siempre hemos procedido con mucho amor y paciencia y hemos experimentado bastante éxito siguiendo los pasos que describimos a continuación. Recuerde que la “clase de natación” está diseñada para enseñar a su gato qué hacer en caso de que accidentalmente caiga al agua.

Primero le cortamos las uñas unos cuantos días antes de la clase. Luego, sosteniendo el gato firme y calmadamente contra su estómago, camine hacia la parte menos profunda de la piscina. Mantenga el gato agarrado de forma segura hasta que comience a relajarse en el agua. Entonces, de forma relajada y amorosa, háblele y acaríciele el cuerpo hasta que su carita refleje tranquilidad.
Sostenemos el gato en los brazos hasta que las patitas comienzan a moverse en el agua, lo que indica que quiere “escapar”. Hemos descubierto que cuanto más mueve las patas, más se familiariza con el agua y el movimiento de nadar.

Cuando su gato esté listo, suéltelo suavemente y manténgase a su lado mientras “corre” o “nada” hacia el borde de la piscina; luego deje que salga por cuenta propia para que sepa que puede hacerlo. Tenga presente que si el nivel del agua en la piscina es demasiado bajito, un gato se puede ahogar, así que aumente el nivel del agua o coloque una pequeña escalera en la piscina para que sepa por dónde puede treparse.

Es algo mágico ver a un gato deslizarse manteniendo su cabeza en alto fuera del agua. Algunos disfrutan de la experiencia más que otros; si un gato se vuelve loco al entrar en contacto con el agua, quizás siempre deba permanecer en tierra. Además, un gato que está acostumbrado a que lo bañen tiene más probabilidades de adaptarse a nadar en una piscina.

El pelaje mojado de un gato, especialmente si tiene el pelo largo, retiene el agua (y los químicos de la piscina), así que nuestra familia finaliza cada clase con un baño con agua fresca. Luego lo secamos suavemente con una toallita absorbente de microfibra. Luego dejamos que se seque al sol.


Mary Ellen escribe una columna en un periódico para mascotas y comparte las historias y sugerencias que descubre en su boletín en línea en AngelScribe.com. Ella ha enseñado a gatos a correr bicicleta o pasear en cochecito y caminar con una correa, pero sus clases de natación han tenido el mayor impacto. (You Tube tinyurl.com/6jy2rap). Comuníquese en AngelScribe@msn.com.

Nota: Este artículo está dirigido a la seguridad de las mascotas. Las clases fueron realizadas siguiendo una serie de pasos seguros y estructurados por miembros confiables de la familia para que los gatos no se sintieran atemorizados. El propósito de este artículo no es fomentar que otros traten de ver si su gato puede nadar.

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