La sandía le quita una tajada a la hipertensión




Sabemos que la rica y dulce sandía del verano es alta en fibra y nutrientes y baja en calorías. Ahora, la evidencia de un estudio piloto llevado a cabo por científicos de la Universidad del Estado de Florida, sugiere que comer sandía podría ayudar a alejar la pre hipertensión, precursora de la enfermedad cardiovascular.

“Mejor aún, podría prevenir, en primer lugar, la progresión de la pre hipertensión hacia la hipertensión”, dice el investigador principal, Arturo Figueroa, profesor en la universidad. Un estudio conducido por una universidad en Illinois estima que tanto como un 60 por ciento de los adultos estadounidenses tienen niveles elevados de presión arterial.

¿Por qué esta fruta de gran tamaño posee tal beneficio? “La sandía es la fuente natural comestible más rica en L-citrulina, que está muy relacionada con la L-arginina, el aminoácido requerido para la formación del óxido nítrico [natural propio del cuerpo], esencial para la regulación del tono vascular y para una presión arterial saludable”, dice Figueroa. Una vez en el cuerpo, la L-citrulina se convierte de forma natural en L-arginina.

Los científicos alertan que consumir L-arginina como un suplemento dietario no es una buena opción, porque causa náuseas y malestar gastrointestinal; por el otro lado, la sandía provee un sistema seguro de distribución. También se ha demostrado que ayuda a reducir los niveles de glucosa en la sangre. Todo esto hace que la sandía sea un “alimento funcional” porque ofrece propiedades que promueven la salud o previenen la enfermedad más allá de su delicioso sabor.

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