Compartiendo nuestro mundo

El compartir de forma sencilla puede resolver grandes retos



El compartir es la contestación a algunas de las grandes preguntas de hoy día: ¿Cómo supliremos las necesidades de la enorme población del mundo? ¿Cómo reducimos nuestro impacto en el planeta y enfrentamos la destrucción que ya le hemos infligido? ¿Cómo cada uno de nosotros puede ser una persona saludable, disfrutar de la vida y crear comunidades prósperas?


Históricamente, todos estamos conectados por el clima, las carreteras, los peces, el lenguaje, los bosques, las culturas y las redes sociales como parte de la vida en este planeta. En las últimas décadas, hemos visto cómo han cambiado las reglas de acceso y propiedad hacia nuevas direcciones, haciendo que el compartir sea más conveniente, necesario, pleno e incluso rentable. Aquí presentamos 10 formas que ilustran cómo nuestro mundo es cada vez más compartido.

El compartir como un estilo de vida

Las formas de compartir en la vida diaria parece que se multiplican como conejos, pero quizás la Gran Recesión de hoy día nos está forzando a prestar más atención a su importancia. Podemos compartir el viaje al trabajo en auto, compartir la bicicleta, el trabajo en el patio, compartir la vivienda, bibliotecas de herramientas y todo tipo de cooperativas. Las formas de compartir el poder, el diálogo y el conocimiento, como la democracia en el trabajo, consejos deliberativos de ciudadanos, reuniones participativas, espacios abierto y cafés del mundo, todos están llamando más la atención ayudados por las herramientas innovadoras de la Web 2.0 y otros medios.

Muchos sitios nuevos en el Web están diseñados para ayudarnos a compartir cosas reales y, de ser posible, crear un estilo de vida completo basado en el compartir. Podemos vivir en una comunidad de covivienda, trabajar en cooperativa, cultivar alimentos en los patios de los vecinos y viajar a la reunión comunal al aire libre vía un auto compartido. ¿Quiere conocer todo lo que se necesita para construir una vida compartida? Lea el libro de Janelle Orsi y Emily Doskow, The Sharing Solution.

Ciudades compartibles

Una revolución está en marcha en nuestra comprensión de las ciudades, que se está convirtiendo en el punto focal de nuestras esperanzas y sueños colectivos, así como para todo tipo de innovación necesaria para evitar empeorar la crisis climática. En el pasado, solíamos mirar las ciudades como lugares sucios, no naturales y aislados; hoy día, los ciudadanos y los planificadores urbanos están comenzando a ver su potencial para generar un bienestar más amplio a un costo ambiental y financiero menor. Hay un aumento en la apreciación de los beneficios de la transportación pública, la agricultura urbana, dejando espacio en las calles para los peatones y ciclistas y para las actividades cívicas. La misma cosa que define una ciudad, su densidad poblacional, facilita el compartir las cosas, desde los autos hasta las bicicletas, hasta los hogares.

Empresas sociales y cooperativas

Las empresas sociales, tanto con o sin fines de lucro, ofrecen productos o servicios que aspiran al avance de las misiones sociales o ambientales con beneficios para todos. Esta industria es pequeña, relativo al total de la economía, pero va creciendo extremadamente rápido en algunos sectores.

La Alianza para Empresa Social informa que el ingreso de las organizaciones sin fines de lucro creció más de un 200 por ciento, a $251 billones, entre 1982 y 2002, lo que refleja una tendencia continua en estos grupos de expandir su compromiso con el público. Mientras tanto, la investigación del Cleantech Group muestra que la inversión en tecnología limpia casi se triplicó a $5.2 billones, entre 2004 y 2008. A la misma vez, los bienes del comercio justo se duplicaron entre 2004 y 2007, alrededor de $4 billones, según la Federación del Comercio Justo.

Gar Alperovitz, autor de America Beyond Capitalism, dice que más de 11,000 cooperativas de trabajadores han surgido en los últimos 30 años. Muchas apoyan misiones sociales y son administradas, gobernadas por las personas que trabajan en ellas, que a la vez son sus dueños.

Sector sin fines de lucro

Las organizaciones sin fines de lucro son cada vez más importantes para las personas compartir su riqueza y su labor. El Sector Independiente informa que, en los Estados Unidos solamente, las donaciones caritativas a organizaciones sin fines de lucro se han duplicado entre 1987 y 2007 a $303 billones; alrededor de un 75 por ciento provino de fondos privados. El National Center for Charitable Statistics informa también que el número de estas organizaciones aumentó un 31.5 por ciento entre 1999 y 2009, con 63.4 millones de voluntarios que dedicaron más de 8.1 billones de horas de servicio, estimado en $169 billones.

Microfinanzas

Esta forma de capitalización es una innovación poderosa que ofrece préstamos pequeños y servicios financieros para ayudar a las personas del mundo a salir de la pobreza, sirviendo a la clientela que tradicionalmente muchos bancos ignoran. Kiva, una sensacional organización sin fines de lucro dedicada a las microfinanzas entre pares, facilita mensualmente cerca de $5 millones de préstamos sin intereses a empresarios en naciones en vías de desarrollo a través de su página en Internet. La microfinanciación es otra manera de cómo el mundo aprende a compartir sus riquezas.

Nos estamos repensando mediante el compartir, creación de vínculos y colaboración a través de nuevas maneras.

El Internet

Es fácil darlo por sentado, pero el potencial del Internet como plataforma para compartir recién ha comenzado a desarrollarse. El Internet de por sí no sería posible si las personas no compartieran su trabajo, programación e infraestructura. Nadie es dueño o la maneja. Está construida y opera mediante programación abierta gratuita y estándares abiertos. Los datos viajan a través de las redes y son dirigidos por los servidores, propiedad de individuos u organizaciones privadas y corporaciones que comparten las tareas de transportar y dirigir las rutas.

Este patrimonio común permite la creación de un enorme valor. El profesor John Quelch, de Harvard Business School, estima que el impacto económico del Internet es de alrededor de $1.4 trillones anuales en los Estados Unidos solamente. El año pasado, la Computer and Communications Industry Association calculó que las compañías y las organizaciones sin fines de lucro que dependen del “uso justo” (como motores de búsqueda, alojamiento de páginas Web y medios de comunicación social) emplean 17 millones de personas y generan $4.7 trillones al año, un sexto del ingreso bruto interno del país.

Programación o software gratuito de código abierto (FOSS, en inglés)

El FOSS y la Internet tienen una relación simbiótica. La Internet no hubiera sido posible sin el FOSS, y el crecimiento del FOSS se apoya en el Internet para darle poder al modelo de distribución y producción de pares. Por ejemplo, más de 270 millones de personas usan el motor de búsqueda Firefox, una herramienta disponible para compartir y gratuita. La mitad de las páginas Web, alrededor de 112 millones, son auspiciadas por Apache, servidor con programación de código abierto. Un cuarto de millón de páginas en Internet corren con Drupal, un sistema de administración de contenido de código abierto reconocido.

Eso todavía está arañando la superficie. Hoy día, los más de 200,000 proyectos de código abierto operan cerca de 5 billones de líneas de código que costarían un total de $387 billones para reproducirse. Visite la página en Internet de Infoworld Open Source Hall of Fame para conocer más sobre las programaciones favoritas o más utilizadas.

En la actualidad, millones de personas y organizaciones dependen de FOSS para llevar a cabo su trabajo diario, al igual que un número creciente de gobiernos. Es una parte generalizada de la vida en los países desarrollados; por su bajo costo, el software de código abierto podría ser más importante aún en los países en vías de desarrollo.

Forma abierta

Inspirados por el éxito del software gratuito y de código abierto, los valores y las prácticas de esta tendencia están siendo aplicados en miles de formas, lo que hace que la información y la innovación estén públicamente disponibles. En los últimos años, las estrategias para compartir, abiertas o de par a par, han ganado gran significado en la ciencia, comercio, cultura, educación y gobierno.

Las aplicaciones van desde lo obscuro, como Open Source Tractor, a lo del día a día, como el proyecto OpenStreetMaps. Es una tendencia difícl de cuantificar, porque es muy viral y se organiza ella misma.

La administración del Presidente Obama, Open Government Directive, actualmente es el más visible de estos esfuerzos, al menos en los Estados Unidos. La directiva ordena a cada departamento ejecutivo y agencia identificar y publicar en línea, en un formato abierto, al menos tres conjuntos de datos de alto valor; crear una página Web gubernamental abierta y responder a los insumos del público utilizando esa misma página; y desarrollar o publicar un Plan Gubernamental Abierto que describa cómo están mejorando la trasparencia e integrando la participación del público y la colaboración en sus actividades.

Redes sociales

Compartir es la moneda de las redes sociales. Socialnomics, cuyo autor es Erik Qualman, nos alerta que: “Las redes sociales son más grande de lo que pensamos”.

El público descargó en YouTube más vídeos generados por usuarios en el periodo de los últimos seis meses que lo que produjeron y distribuyeron las tres cadenas de televisión más importantes de los Estados Unidos en los pasados 60 años. Ahora con más de 500 millones de usuarios, Facebook podría ser el tercer país más grande en el mundo por población. Wikipedia contiene más de 9 millones de artículos en 250 idiomas, todos escritos por voluntarios— y con tal precisión que estudios como el Harford Community College, en Bel Air, Maryland, mencionan que los enfoques son iguales a las de las principales fuentes comerciales (80 versus 95 por ciento). Creative Commons ha facilitado el camino para creadores para compartir sus trabajos; han otorgado licencias a más de 130 millones de trabajos creativos en 50 países desde 2002.

En 2008, una de cada ocho parejas que se casaron ese año se conoció a través de las redes sociales y 96 por ciento de la Generación Y se ha unido a estas redes, en las que compartir es una forma de vida. Con estas maneras tan poderosas, las redes sociales han tomado el mando del compartir.

Generación Y = Gen G

Ahora que el mundo compartible tiene un punto de apoyo serio, todo lo que se necesita es una población dispuesta a llevarlo más allá. Existe un argumento fuerte que la Gen Y es la generación que puede hacer que esto rinda frutos.

Aproximadamente 100 millones de personas en los Estados Unidos de la Gen Y crecieron con el  Internet y traen sus valores y prácticas, incluido el compartir, al mundo real. El año pasado

TrendWatching.com los llamó la Gen G (para “generosos”) y dijo que estos están acelerando el cambio cultural donde el dar ya es el nuevo recibir. Puede que no alcancen la plenitud de su potencial de compartir hasta más tarde en la vida, pero hay indicadores prometedores de que ellos ya tienen un impacto en lo que dicen.

Un estudio llevado a cabo en línea por Cone Inc. y AMP Insights concluyó que un 61 por ciento entre las edades de 13 a 25 años se sienten personalmente responsables de hacer una diferencia en el mundo. Ochenta por ciento confiará más en una compañía si es social y ambientalmente responsable. El voluntariado ha aumentado en los estudiantes universitarios en 20 por ciento entre 2002 y 2005, con casi uno de cada tres contribuyendo con su tiempo.

Gary Hamel, estratega de negocios, piensa que esta masiva fuerza generacional, que sobrepasa a los ‘baby boomers’, promete transformar nuestro mundo en la imagen del Internet—un mundo donde compartir y contribuir al bien común son parte integral de la buena vida. William Strauss y Neil Howe, autores del libro Millennials Rising, creen que la Gen Y es una generación de héroes y heroínas, que alcanza la mayoría de edad en tiempos de crisis, y ya están ayudando a promover y en gran medida a aplicar las herramientas y la mentalidad de compartir.


Neal Gorenflo es publicador de Shareable.net, revista principal en Internet sobre el compartir que incluye la colección más grande de artículos en Internet sobre cómo compartir. Jeremy Adam Smith es editor de Shareable.net.

 

Cuatro grados de compartir

por Janelle Orsi

Compartir en el Primer Grado: Requiere cooperación + Planificación mínima

En el nivel más básico, los arreglos para compartir requieren poca planificación, tiempo o dinero. Pueden empezar o terminar casi en cualquier momento, algunas veces de forma espontánea. Muchos de nosotros ya compartimos en estos niveles.

• Compartir viajes en auto
• Convites o intercambio de comidas con vecinos o compañeros de trabajo
• Préstamos de bienes
• Intercambios por cuidar niños
• Intercambios por pasear los perros
• Recolección y distribución de frutas de los árboles de los vecinos
• Compartir contenido o software gratuito

Compartir en el Segundo Grado: Requiere cooperación + Mucha planificación

Estos arreglos generalmente requieren una gran cantidad de personas y cosas para compartir con mayor valor. Conllevarán un alto grado de cooperación y planificación y gran inversión de tiempo o dinero, al igual que algunos detalles de trabajo administrativo y probablemente un acuerdo escrito de las partes.

• Título de propiedad de un auto
• Proveer cuidado en el hogar para niños, personas de edad avanzada o con discapacidades
• Alquiler de vivienda o propiedad de una vivienda unifamiliar
• Espacio en el patio para cultivar alimentos
• Cooperativa para cuidar niños con múltiples familias
• “Biblioteca” de préstamos de herramientas del vecindario (quizás almacenamiento compartido o una lista de las herramientas que tiene cada vecino y que está dispuesto a compartir)
• Club de compra de alimentos
• Grupo de vecinos para hacer reparaciones en el hogar

Compartir en el Tercer Grado: Requiere cooperación + Mucha planificación + Infraestructura

En este nivel, los participantes probablemente adoptarán sistemas para comunicarse, tomar decisiones, administración de dinero y mantenimiento de registros. De seguro adoptarán alguna tecnología como un calendario en línea para compartir las fechas importantes. Incluso podrían crear una organización sin fines de lucro o una sociedad de responsabilidad limitada.

Como resultado de crear tal infraestructura, los arreglos de compartir en este grado a menudo tienen una identidad independiente de sus miembros individuales. En otras palabras, aunque los miembros van y vienen y hay un movimiento completo, los arreglos de compartir se mantienen y se convierten una comunidad duradera.

• Club para compartir el auto
• Comunidades de coviviendas y cooperativas de vivienda
• Programas de apoyo a la agricultura
• Cooperativas de alimentos
• Cooperativas preescolares administradas por padres
• Oficinas, estudios, cocinas comerciales y otros espacios de trabajo compartido entre múltiples empresarios
• Bibliotecas de préstamos de herramientas de toda la comunidad
• Cooperativas que facilitan compartir recursos y negociación colectiva por negocios

Compartir en el Cuarto Grado: Requiere cooperación + Mucha planificación + Infraestructura + Reestructuración de toda la comunidad y movilización

Una participación comunitaria más formal, ya manejada de forma más pública o privada, requiere una inversión significativa de tiempo y recursos y un sistema más complejo de administración. Llevar el compartir al cuarto nivel puede requerir ayuda del gobierno, movilización de múltiples jugadores (legisladores, inversionistas, bancos, desarrolladores, planificadores) o incluso el reestructurar cómo colabora la comunidad.

• Programa amplio comunitario para compartir el auto
• Designación oficial de estacionamientos para autos y lugares de recogido de pasajeros
• Programas de compartir bicicletas a nivel de toda la ciudad
• Espacios de terrenos públicos para crear jardines comunitarios
• Expansión de los sistemas de bibliotecas públicas para incluir préstamos de herramientas, equipo y otros bienes
• Planificación de diseño de vecindarios y hogares para facilitar áreas comunes extensas de interacción comunitaria
• Programas WiFi que cubran toda la ciudad


Janelle Orsi es autora de The Sharing Solution: How to Save Money, Simplify Your Life & Build Community. Tiene su práctica legal en Berkeley, California, se especializa en cooperativas sin fines de lucro, pequeños negocios, bienes raíces y el nuevo campo legal relacionado con comunidades sostenibles. Escribe en Shareable.net y SharingSolution.com.

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