Por qué meditar diariamente

Es una forma sencilla y efectiva de lograr salud y bienestar.



“Por 20 años he meditado antes de asistir a reuniones estresantes, cuando tengo muchos plazos que cumplir y durante todo tipo de crisis doméstica”, informa una abogada exitosa.  “A mitad de un día complicado o en cualquier momento que pienso que me voy a volver loca, he aprendido que si cierro mis ojos por dos minutos y encuentro ese lugar de calma dentro de mí, me da fortaleza para manejar cualquier asunto”.

Una serie de estudios clínicos llevados a cabo desde los 1970 apoyan los reclamos de los meditadores que postulan que la actividad trabaja para contraatacar los efectos negativos del estrés agudo y crónico.  La investigación del Instituto de Mente y Cuerpo Herbert Benson y otros estudios muestran que la meditación puede girar una respuesta del estrés natural hacia una relajación natural.  En lugar de inundar el cuerpo con químicos que nos preparan para la respuesta de luchar o huir o congelarse, la meditación estimula el flujo de neurotransmisores y hormonas calmantes que alivian el sistema y estimulan la función del sistema inmunitario.  La meditación ayuda al cuerpo a encontrar su equilibrio.

Según multiples estudios citados en el libro de Daniel Goleman, The Meditative Mind: The Varieties of Meditative Experience, las personas que meditan con regularidad tienen una tasa menor de incidencias de presión alta y enfermedad coronaria, que aquellos que no lo hacen.  Los estudios recientes de Richard Davidson en la Universidad de Wisconsin demostraron que meditar regularmente disminuye los marcadores de cerebro para depresión, mientras que aumenta la actividad del cerebro que propicia estados de paz y alegría.

La perseverancia es clave

La clave para obtener tal efecto saludable es la regularidad.  El meditar ocasionalmente puede animarnos de forma temporal, pero el beneficio real proviene cuando lo hacemos todos los días.  Cuando aprendemos a sintonizarnos con nuestro estado interior que es la fuente del poder de la meditación para sanar el cuerpo, calmar las emociones y estabilizar la mente.  Las personas que meditan a menudo sienten que tienen mejor concentración y claridad, un sentido de conexión y empatía con otros y, sobre todo, una sensación de fortaleza interna que los acompaña a través de la vida, incluso en las crisis.

Pero para poder hacer que la meditación sea una prioridad diaria, necesitamos buscar la forma de disfrutarla.  De otro modo, las oportunidades son que no podamos mantener la regularidad.  El libro, Meditation for the Love of It, nos ofrece varias estrategias básicas por lograr el placer de nuestra práctica.

La primera consideración es la comidad física cuando nos sentamos a meditar. En la medida que  nuestra columna esté derecha y el pecho abierto, la forma supera a la comodidad.

Segundo, sirve de ayuda acercarse a la meditación como si fuera un experimento; uno que podemos llevar a cabo en nuestro propio laboratorio interno.

El tercer principio básico es encontrar una práctica clave que nos haga sentir bien y en la cual nos podemos relajar en ella.  Escoja una que se enfoque y atraiga la atención y la energía hacia un estado meditativo profundo y lleno de paz.

Tres acercamientos clásicos

Sintonizado con la respiración – Luego de asumir una postura derecha, sienta el fluir de la respiración entrando y saliendo por la nariz—frío al inhalar y tibio al exhalar.  La claves sintonizarse con la sensación de cómo se siente la respiración la que a su vez trae un sentido natural de bienestar.

Meditación en el corazón – Deje que la respiración fluya hacia el centro del pecho, como si fluyera a través de las paredes del pecho.  Según toca el centro, imagine un brillo suave en el corazón, como si fuera un sol interno.  Con cada inhalación, sienta que el sol brilla. Con cada exhalación, distribúyala a través del cuerpo interno.  (Nota: Para encontrar el centro del corazón, coloque la palma de la mano sobre el centro del pecho y concentre su atención en el mismo centro del cuerpo, detrás del esternón).

Conciencia plena – Comenzando con la corona de la cabeza, mueva su atención a través del cuerpo, luego concéntrese en la frente, seguido de las mejillas, orejas, boca, cuello, hombros, parte trasera y delantera del pecho, estómago, espalada baja, caderas, área pélvica, muslos, rodillas y tobillos.  Continue.  Si le surgen pensamientos, reconózcalos  y vuelva a la práctica.

Para poder realizar una práctica diaria, comience por sentarse cinco minutos, podría ser al comenzar el día o al final. Cada día, vaya aumentando el tiempo sentado por un minuto, hasta llegar a 20 minutos. Se alcanzan los beneficios cuando prácticamos diariamente y hacemos de ello una prioridad.


Sally Kempton es maestro experimentada en meditación. Su nuevo libro,
Meditation for the Love of It, incluye 20 prácticas para optimizar la meditación. Maestra de maestras, sus estudiantes incluyen importantes maestros de yoga y meditación alrededor del mundo. Visite: SallyKempton.com.

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