Minutos de atención plena para los chiquitines

El yoga ayuda a los niños a relajarse y a concentrarse



La escuela, las actividades después de la escuela y los planes para el fin de semana ahora  compiten con el ritmo frenético de los padres multitareas. Igual que su contraparte adulta, los jóvenes necesitan tiempo para alejarse de las presiones de la vida y estar presentes en su propia piel, y el yoga provee las herramientas para lograrlo.

La mayoría de los adultos van a las clases de yoga para ponerse en armonía con su cuerpo y su espíritu, para aumentar la flexibilidad y el equilibrio, tonificar músculos, fortalecerse y porque los hace sentir bien. Estos mismos beneficios aplican a los niños a medida que sus cuerpos se desarrollan y sus mentes asimilan el yoga a un nivel profundo, tanto dentro como fuera de la clase.

Comience observando la respiración

“Las prácticas de respiración y de atención plena son importantes para los niños”, explica Mariam Gates, creadora del Kid Power Yoga Program en Santa Cruz, California, y autora del libro Good Morning Yoga y la secuela Good Night Yoga. “Hay tantas cosas sobre las cuales los niños no tienen control durante su vida diaria, que es crucial darles una forma de procesar físicamente su experiencia, calmarse y encontrar su propia fuente interna de fortaleza.”

“Hacer que los niños sencillamente presten atención a su respiración, a ser conscientes de la forma que inhalan y exhalan puede beneficiar todas las áreas de su vida”, explica. En el salón de clases, se traduce en destrezas de aprendizaje, ya que se benefician de su capacidad de concentrarse.

Desde la niñez hasta la adolescencia, los niños pueden tener problemas para procesar y controlar sus emociones, algo que es una destreza vital en la vida. Carla Tantillo, fundadora de Mindful Practices, una organización de bienestar en el área de Chicago, ha descubierto que el yoga y la atención plena ayudan a los niños a expresarse de formas constructivas. Según observa, “En muchas situaciones, especialmente en comunidades donde las reacciones, la impulsividad y las soluciones violentas son el modelo, el yoga capacita a los niños a pensar y a respirar para controlar lo que ha sucedido y superarlo”.  

“Me gusta el yoga porque me hace sentir que estoy rodeado de paz”, expresa Biko Cooper, un niño de ocho años.  

Dee Marie, fundadora y directora ejecutiva de Calming Kids, un programa sin fines de lucro en
Boulder, Colorado, integra el yoga al salón de clases para fomentar un ambiente no violento. Según indica, “Cuando un niño aprende a través del yoga a obtener una perspectiva clara de sí mismo y comienza a entender su valor y a sentirse orgulloso de su propio poder, puede comenzar a regular su respiración y sus emociones”. Estas destrezas incalculables los acompañarán hasta la adultez.

Yoga Mindfulness for ChildrenPractique yoga con sus hijos

Los educadores están dándose cuenta de la importancia del yoga para los niños, incluidos los que tienen trastornos de déficit de atención o autismo, sin embargo, todavía son muy pocas las escuelas que integran esta disciplina a su currículo. Como motivación, Gates recomienda: “Haga que sea divertido”. “Es importante crear experiencias accesibles y agradables para los niños.  Deben sentirse capaces de hacerlo por sí mismos y tomar control de la experiencia.”  

A Carmen Wheeler, de seis años, le gusta practicar yoga con su papá. “El yoga me hace sentir fuerte y relajada”, indica. La música ayuda los niños a relajarse y a concentrarse durante su práctica. La música instrumental básica es buena para empezar y en internet hay muchas opciones de música de yoga para niños.  

Los padres pueden ayudar al incorporar el yoga en el ritual diario a la hora de ir a la cama. “Haga todo lo que ellos estén dispuestos a hacer con usted”, recomienda Marie. “Acuéstense en el piso, hagan estiramientos y concéntrense en la respiración. Luego deje que se acueste en la cama y enséñele algunas técnicas de relajación y visualización.”

Marie advierte que los padres no deben insistir en que la práctica de yoga del niño sea igual a la suya. “Tenemos que respetar el nivel donde están. Los adultos piensan que el yoga tiene que ser de una forma específica, pero no necesariamente los niños quieren hacer las posturas con las cuales estamos familiarizados. La mejor forma de enseñar es tratar a cada niño de forma individual y dejar que las posiciones se adapten a ellos, porque el yoga es un estilo de vida, no un régimen de ejercicios”, señala. Los principiantes y los padres que prefieren guías específicas pueden tomar ventaja de las clases que los estudios locales ofrecen para niños y familias o usar un DVD, internet o libros.

Kevin Day, de cinco años, comienza su día con la postura del Bote. “Me gusta porque puedo hacerla con un amigo”, explica.

Lisa Flynn, fundadora y oficial ejecutivo de ChildLight Yoga y Yoga 4 Classrooms, de Dover, New Hampshire, se siente optimista sobre el futuro. “En diez años, concibo un aprendizaje social y emocional con el yoga y la atención plena formando parte del currículo de todas las escuelas y que será un requisito de la política educativa”, observa. Además de la salud y el bienestar físico, social, emocional y cognitivo de los estudiantes, maestros y padres, preveo “un cambio positivo en el clima general de las escuelas”.


Julianne Hale es una escritora independiente y editora de la franquicia de la revista Natural Awakenings en Cleveland, TN.

 

Cómo cultivar la atención plena en el salón de clases

Yoga Mindfulness for KidsCuando Scott Frauenheim, director del Chicago International Charter School (CICS), West Belden, se percató de que algunos estudiantes desde el jardín infantil hasta el octavo grado no estaban completamente comprometidos, decidió dirigir sus esfuerzos a integrar la atención plena en el año escolar de 2014-2015, ya que consideró que podría beneficiar tanto a los estudiantes como a la facultad. Con la ayuda de Mindful Practices, una organización de bienestar escolar con sede en Chicago fundada por Carla Tantillo, comenzó el proyecto.

Usando las estrategias que Tantillo recomienda en su libro Cooling Down Your Classroom, los maestros aprendieron a incluir minutos de atención plena en sus clases, como periodos cortos de posturas de yoga, ejercicios de respiración y otras técnicas para cultivar la atención plena. La iniciativa probó ser poderosa y muy útil, explica Frauenheim. “En poco tiempo, los estudiantes pudieron identificar áreas de necesidad personal a lo largo del día y aprendieron a cultivar la atención plena ellos mismos usando lo aprendido.”

El programa concluyó el año pasado, pero los maestros y estudiantes del CICS West Belden continúan designando por la mañana un periodo para practicar la atención plena o si notan que los estudiantes están distraídos o poco concentrados durante el día. Los programas innovadores de Mindful Practices han logrado éxitos similares en otras escuelas a nivel elemental, intermedio y superior en el área de Chicago.

 

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