La pérdida de una mascota

Una guía para lamentar, recordar y sanar



El amor de una mascota es extraordinario porque es incondicional. No tiene expectativas, no pasa juicio ni provoca culpa. Es rico en lealtad, confianza y adoración. Las mascotas domésticas proveen calor, compañía y amor y le dan un propósito a la vida. Son divertidas y nos dan algo que contar a los demás miembros de la familia. Para los corazones solitarios, son una línea de vida, ya que proveen una conexión física, emocional y espiritual con la vida, lo que puede probar ser crítico para la supervivencia y la felicidad. 

Las mascotas amorosas parecen ser una fuente inagotable de felicidad mientras están con nosotros, pero muchos no sobreviven a sus amos. La pérdida es algo intrínseco de tener una mascota, al igual que lo es enseñarlos a hacer sus necesidades en el sitio correcto y llevarlos a vacunar. Para algunas personas, la pérdida de un gato o un perro es debilitante y el proceso de duelo puede durar meses. 

El reverendo Gary Kowalski, autor de Goodbye, Friend y ministro del Unitarian Universalist en Santa Fe, Nuevo México, sostiene que la profundidad de la relación que desarrollamos con las mascotas surge como resultado del tiempo que pasamos con estas todos los días, ya sea haciendo ejercicio, alimentándolas, aseándolas e, incluso, durmiendo con ellas. La relación es pura y sin complicaciones y el dolor de la separación puede ser particularmente intenso y profundo. 

El reto que representa la pérdida de una mascota, en ocasiones, se complica con tener que tomar la difícil decisión de practicar la eutanasia cuando están viejas o sufriendo a causa de una enfermedad. “Una de las cosas más difíciles de tener un perro es que, en ocasiones, tenemos que tomar la decisión de terminar su vida”, explica Jon Katz, del norte del estado de Nueva York, autor de superventas del New York Times que ha escrito muchos libros sobre perros, incluido   Going Home: Finding Peace when Pets Die. “Nuestra misión como dueños de una mascota es defenderla, asegurándonos de que no sufra. No envenene la dicha que ha compartido con su mascota llenándose de culpa sobre la decisión”, señala. Katz recomienda tomar fotos a las mascotas y crear recuerdos de ese tiempo, que tarde o temprano llevará a la partida, para poder  dar cierre a esa etapa. 

Los mismos rituales que llevamos a cabo para honrar y decir adiós a nuestros seres queridos pueden ayudar a aliviar el dolor relacionado con la muerte de esa mascota. Los dueños de mascotas pueden reunirse con sus seres queridos y amigos para celebrar la vida de la mascota con un entierro o una ceremonia de recordación. A Kowalski le gusta añadir palabras significativas. Su libro incluye diversidad de lecturas que los dueños de mascotas pueden usar en sus rituales de duelo, como poemas, literatura, la Biblia y otros textos sagrados.  

Cuando muere un amigo humano o un miembro de la familia, los mensajes de compasión y empatía fluyen de todas las personas que conocemos, pero puede que muchas no sepan, o entiendan, la profundidad del duelo asociado con la muerte de una mascota. “Algunas personas se sienten avergonzadas o no entienden que el duelo por una mascota es un proceso normal”, explica Julia Harris, consejera en duelo de Ellijay, Georgia, y autora de Pet Loss: A Spiritual Guide.

El apoyo es esencial durante el tiempo de dolor y puede ser difícil encontrar a un amigo comprensivo con quien hablar al respecto. Varias comunidades en línea se han dedicado a proveer apoyo. Una búsqueda en Internet bajo “apoyo para la pérdida de una mascota” brinda gran cantidad de recursos en línea.

Ayudando a los niños a lidiar

Para muchos niños la pérdida de una mascota querida puede ser su primera exposición a la muerte, y la honestidad, tomando en cuenta la edad, es la mejor forma de ayudarlos en estos momentos difíciles. El reverendo Gary Kowalski recomienda a los padres y a los cuidadores que recalquen a los niños que la muerte de un animal no es algo que deben temer y déjeles saber que el animal ya no siente dolor, no está durmiendo, sino que está en un lugar de paz. Kowalski advierte que no se debe hablar de la muerte a los niños pequeños de forma eufemística.

Incluir a los niños en la planificación de un servicio de recordación para una mascota puede ser terapéutico. Permita que hablen abiertamente de sus recuerdos favoritos con su mascota y también permita que expresen su dolor. La consejera en duelo Julia Harris exhorta a los padres a compartir historias de acuerdo a sus tradiciones religiosas sobre la vida después de la muerte. “Estas historias pueden ayudar a su hijo a entender que Dios sigue velando por su mascota. Esto provee una sensación de seguridad de que la mascota está segura y sigue estando presente en el espíritu y la memoria de su hijo.”

Julianne Hale es escritora y editora de Natural Awakenings y es bloguera sobre la vida familiar en AnotherGrayHair.wordpress.com.

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