Más allá del brillo

Los verdaderos tesoros evitan el daño ambiental




Si se hace bien, el Día de San Valentín y los regalos de joyería van de la mano, como el amor y el matrimonio. Aquellos que no tienen ningún deseo de apoyar las condiciones de trabajo inseguras, los precios fijos generalizados y los desechos asociados con la minería de oro, también vinculada con la contaminación, financiamiento de las guerras y el terrorismo, buscan mejores opciones. Ellos desean no formar parte en apoyar las prácticas estándares que el Worldwatch Institute informa, las que crean, en promedio, 20 toneladas de desechos mineros tóxicos que pueden perdurar por décadas y entrar en la cadena alimentaria. Pero para nuestra tranquilidad, existen muchas más selecciones éticas.

Rutas alternas. Entre las muchas opciones sostenibles y socialmente responsables, existe la joyería hecha con oro, plata y titanio reciclado, además de piedras preciosas sintéticas, ofrecida por GreenKarat (GreenKarat.com), mientras que Brilliant Earth (BrilliantEarth.com) provee antigüedades y fantasía y ofrece ayuda a los clientes para que puedan crear sus propios atesorados regalos mediante el uso de minerales de fuentes puras; la compañía también dona cinco por ciento de sus ganancias para apoyar comunidades que han sufrido prácticas de industrias no éticas.

Herencias. El que un hijo o un nieto regalen una pieza de joyería perteneciente a una abuela o madre a una esposa o novia, expresa una tradición de amor y conectividad familiar, además da nueva vida a objetos preciosos. Michelle Ercanbrack, historiadora de familia con Ancestry.com, recomienda usar un diamante atesorado por la familia en una montura más moderna o en un colgante. “La joyería heredada vincula el presente con el pasado y es parte de la narrativa de una familia, la misma puede aumentar el sentido de pertenencia e identidad de la generación presente”, dice ella.

Joyería nativa americana. Deborah Nelson, propietaria de Silver Eagle Gallery en Naples, Florida, y en Highlands, Carolina del Norte, da fe que la joyería hecha por los nativos americanos apoya la cultura y forja una conexión con lo americano con un atractivo eterno. Los brazaletes elaborados por los indios Navajo incorporan turquesas muchas veces unidas o montadas para formar un mosaico en un brazalete de plata esterlina. Las sortijas de plata esterlina y de ámbar dorado también son buenos regalos. “La atención a los detalles hechos a mano son un marcado contraste con las piezas hechas en molde que vienen del extranjero”, dice Nelson.

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