La comida y los estados de ánimo

Soluciones para evitar el comer emocional



Un día estresante puede que nos empuje a buscar consuelo en un helado, pizza o papitas fritas.  En otras ocasiones, podríamos considerar comernos una segunda dona o algo alto en calorías como recompensa de una tarea bien hecha. Las indulgencias ocasionales son uno de los placeres de la vida, pero de forma habitual, el comer en respuesta a nuestras emociones puede causar aumento de peso y problemas de salud.

Asuntos medulares

“El hambre emocional representa un apetito, ansia o deseo de comer en ausencia de verdaderas claves de hambre fisiológico”, explica Julie Simon, autora del libro The Emotional Eater’s Repair Manual: A Practical Mind-Body-Spirit Guide for Putting an End to Overeating and Dieting. “A menudo el hambre emocional se siente como hambre física”, añade, pero podría representar un deseo inconsciente de placer, calma, confort, excitación o distracción.

También puede tener bases fisiológicas. Un estudio de 2011 de la Universidad de Lovaina, en Bélgica, demostró que las hormonas del estómago pueden conectarse directamente con el cerebro, lo que establece un antojo por alimentos azucarados y grasos, lo que sugiere que estamos programados para querer alimentos que provean el mayor número de calorías en las cantidades más pequeñas.

Los alimentos azucarados, salados, ricos en almidón y grasos también presionan en el cerebro el botón de la “recompensa”, lo que lleva a la producción de más dopamina, el neurotransmisor del placer y el bienestar. El Dr. Pam Peeke, Ph.D., autor de The Hunger Fix: The Three-Stage Detox and Recovery Plan for Overeating and Food Addiction, sostiene que esos alimentos también crean un ciclo de adicción difícil de romper. Según Peeke, profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore, mientras más alimentos altos en calorías comemos, más necesitamos “la nota” que producen. Muy pronto, necesitamos cantidades de alimentos como hamburguesas con queso, papas fritas o galletas con chocolate para que nos ayuden a sentirnos bien otra vez.

El manejo de emociones sin recurrir a los alimentos puede ser un problema difícil, concuerdan los profesionales de la salud, lo que involucra interconectar los hilos físicos, emocionales y espirituales.

Señales físicas

Una solución al asunto es prestar atención a lo que nuestro cuerpo nos quiere decir. ¿Estamos realmente sintiendo punzadas de hambre? “Cuando comemos en la ausencia de claves de hambre, por lo regular, escogemos alimentos poco saludables o continuamos comiendo hasta saciarnos, algo está fuera de balance”, observa Simon en OvereatingRecovery.com.

También puede ser de ayuda el identificar los alimentos “desencadenantes”, advierte Peeke. “Está fuera de control si tiene un alimento particular en las manos y no puede disfrutarlo, aléjese y diga ‘Ahh, eso fue maravilloso’. La vida está bien sin ese alimento en particular”. La clave es ser inteligente sobre los alimentos que necesitamos eliminar y cuáles nos ayudan a sentirnos bien y disfrutar una mejor calidad de vida.

“Cuando usted sigue una plan de alimentación basado en plantas, alimentos integrales y no procesados, la química de su cuerpo se equilibra y las señales bioquímicas (hambre, antojos y saciedad) trabajan bien”, explica Simon. “Cada vez que come, se siente satisfecho y balanceado física y emocionalmente.”

Los fundamentos emocionales

Una vez entendemos el componente físico del hambre emocional, podemos abordar los sentimientos que lo causan. Las famosas gotas florales Rescue Remedy que ayudan a calmar la ansiedad, creadas por las Esencias Florales de Bach, recientemente lanzaron el ‘Emotional Eating Support Kit’, que incluye esencias homeopáticas de manzano silvestre, cereza y brote de castaña. Ellos sostienen que cuatro dosis al día pueden ayudar a pensar clara y calmadamente cuando sentimos el miedo de perder el control, además de observar objetivamente los errores y aprender de ellos.

Sin embargo, algunos sentimientos no se pueden ir fácilmente. “Calme las cosas pequeñas, aflíjase con las cosas grandes”, aconseja Simon. El experimentar abandono, traición, dominación o violación podría requerir terapia. Estresores menores a menudo pueden aliviarse con música, salir al exterior, hablar con un amigo, tomar un baño con agua tibia, caminar, hacer yoga meditativa o pausar para orar—en lugar de comer.

“No importa cuán sofisticado o sabio o iluminado usted crea que es, lo que usted come lo dice todo”, sostiene Geneen Roth, autora de Women, Food, and God: An Unexpected Path to Almost Everything. “Su mundo está en su plato.” Roth pudo trabajar sus propias adicciones alimentarias y ahora dirige retiros para ayudar a otros a hacer lo mismo.

Cuando comenzamos a entender qué nos hace utilizar la comida como distracción  o adormecimiento, el proceso nos lleva a los más profundos reinos del espíritu y al centro luminoso de nuestras vidas, dice Roth. Ella nos exhorta a estar presentes en el momento y usar la buena comida como una especie de meditación. Observe la belleza de los vegetales verdes en las ensaladas y bendiga a los agricultores que los cultivaron. Es un camino a la realización de la esencia del alimento que es bueno para nosotros, es una bendición que merecemos.


Judith Fertig es autora de libros de cocina que han sido premiados y tiene su blog en AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags