Descanse en paz

Entierros sostenibles en honor a la vida



Los seres humanos estamos condicionados a los rituales convencionales en el manejo de la muerte—el cuerpo embalsamado en el ataúd, una procesión de vehículos al lugar del entierro, una reunión solemne y esparcir flores mientras los restos bajan a la tierra. Muchas veces, los detalles de planificación están sujetos al juicio del personal de la funeraria.

La idea de los entierros verdes es otra visión diferente: una ceremonia que involucra a los miembros de la familia con relación a sus valores ecológicos y de la naturaleza, en un proceso más íntimo y sostenible a favor de ataúdes biodegradables sin químicos tóxicos. El movimiento está ganando popularidad; en el 2011, alrededor de 300 casas funerarias en los Estados Unidos ofrecieron opciones de entierros verdes, frente a solo 12 funerarias en el 2008.

Tradición de alto impacto

Las prácticas tradicionales de entierros en los Estados Unidos tienen un impacto ambiental considerable, a la vez que también plantean riesgos a la salud. El líquido cancerígeno de embalsamar—el formaldehído—es un peligro bien conocido. En un estudio del 2009 publicado en el Journal of the National Cancer Institute, se encontró que la exposición al formaldehído en la profesión de embalsamar puso a los trabajadores de funeraria en un significativo riesgo de mayor mortalidad por leucemia mieloide, un tipo de cáncer en las células sanguíneas. Las nuevas alternativas incluyen conservantes libres de formaldehído hechos con aceites esenciales y hielo seco.

En la fabricación de ataúdes y bóvedas se consumen recursos significativos, además del mantenimiento de la grama de los cementerios. “Varios años atrás, calculé que los ataúdes de metal enterrados eran suficientes como para reconstruir el Puente Golden Gate cada año y con el concreto utilizado para las bóvedas y las criptas se podía construir una carretera de dos carriles a través del país”, dice Joe Sehee, fundador del Consejo de Entierros Verdes.

El consejo certifica y prepara una lista de cementerios, funerarias y compañías fabricantes de ataúdes que no usan químicos y ofrecen paisajes naturales.

Lotes verdes

El Greensprings Natural Cemetery Preserve, en Newfield, Nueva York, no parece un cementerio. Su grama nativa y árboles viejos reviven con los colores del otoño. Las flores silvestres brotan en la primavera y los pájaros hacen sus nidos en las copas de los árboles.

“La mayoría de los cementerios contemporáneos son desiertos biológicos”, señala Mary Woodsen, portavoz de Greenspring y escritora científica. En contraste, los 100 acres de Greenspring están rodeados por 8,000 acres de bosques protegidos. Los seres queridos pueden ser enterrados en ataúdes construidos con madera local o en sudarios—ya sea hechos profesionalmente o de una manta o colcha favorita. Los ataúdes biodegradables pueden ser construidos con pino, cartón, bambú, madera contrachapada libre de formaldehído o tejido a mano de sauce o mimbre. LastThings.net incluso ofrece planes gratis para hacer un ataúd sencillo.   

En lugar de una máquina, los familiares y amigos pueden, de forma ceremonial, tomar las correas y bajar el ataúd a una bóveda de concreto ellos mismos. Piedras planas no pulidas honran a los seres queridos. “La gente siente y dice: ‘Yo fui parte de esto’”, dice Woodsen.

Opciones de cremación

Existe un debate sobre el impacto ecológico de la cremación—una práctica que se espera escojan como la elección final de su vida un 46 por ciento de los estadounidenses para el 2015. A pesar de que se reduce el uso de grandes parcelas para entierros y el uso intensivo de recursos, cada cuerpo incinerado libera 110 libras de gases de efecto invernadero y otros contaminantes, incluido el dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, mercurio y otros metales.

La alternativa a favor del ambiente de The Bio Cremation―utilizando un 95 por ciento de agua y 5 por ciento de álcali en lugar de llamas y combustible fósil―requiere ocho veces menos energía que la cremación a base de fuego, no produce residuos o subproductos peligrosos y aún así, produce ceniza de los huesos restantes. Para localizar estados que han aprobado el proceso, visite la sección legislativa en BioCremationInfo.com.

Las urnas biodegradables también están disponibles, incluidas las bolsas de fécula de maíz con detalles hechos con hojas y pétalos, recipientes tallados en sal natural y cestas hechas de palma virgen. Las urnas en forma de castillos de arena son apropiadas para poner en el hogar o un entierro en el océano (InTheLightUrns.com). Un memorial en vidrio soplado en forma de una obra de arte es otra opción (TropicalGlassDesign.com).

El esparcir las cenizas—ya sea lanzándolas al aire o sobre un cuerpo de agua, enterrarlas o rastrillarlas en el suelo—provee una experiencia de entierro íntima y tiene consecuencias ambientales mínimas. Sehee dice que es legal hacerlo en tierra privada y también en algunos parques. “Es muy raro que haga daño al ecosistema”, dice él. “Llamar a la agencia local de administración de parques es una gran idea. Muchos permiten el esparcir las cenizas y algunos no cobran nada.”

Entierro en el mar

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos gobierna la disposición de restos cremados en el mar—se debe hacer al menos tres millas náuticas de la tierra y puede incluir flores y coronas artísticas preparadas con materiales degradables. Incluso restos no cremados pueden ser sepultados en el mar, siempre y cuando se lleve a cabo a la misma distancia desde la tierra al agua, eso es entre 600 a 1,800 pies de profundidad, todo depende de la localización.

Otra opción de entierro en el mar es ofrecida por Eternal Reefs, una compañía que mezcla los restos mortales en hormigón líquido como pieza central de una bola de arrecife, que se baja al piso del océano para proveer hogar a la vida marina. Antes de que el bote salga, se invita a los miembros de la familia a presionar las huellas de sus manos en el cemento fresco y decorar la bola con caracoles y otros recuerdos.

Las bolas de arrecife pueden contener hasta cuatro personas, además de una mascota. Los lugares están actualmente disponibles en las costas de la Florida, Nueva Jersey y Texas y pueden ser visitados en cualquier momento.

“No vemos esto como si fuera un funeral”, enfatiza George Frankel, presidente. “Estamos meses o años retirados de la muerte. Esto es una celebración de la vida.”


Brita Belli es editora de E-The Environmental Magazine y autora de The Autism Puzzle: Connecting the Dots Between Environmental Toxins and Rising Autism Rates. Conéctese en BritaBelli.com.

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