Comer sin plástico

Consejos saludables y prácticos para las personas y el planeta



Evitar el plástico es casi imposible en estos días, pero debemos estar al tanto de los impactos a la salud.

Primero, considere que algunos de los químicos que forman los compuestos del plástico se sueltan cuando este se desgasta, se ralla o se calienta. Cuando usamos envases plásticos para alimentos y bebidas estos químicos se liberan, pueden entrar a nuestro suministro de alimentos y contribuir a la acumulación de tóxicos en nuestro cuerpo. La exposición a tales químicos representa un peligro particular para las mujeres embarazadas, los bebés y los niños pequeños cuyo desarrollo hormonal y cerebral puede afectarse más fácilmente por tales insultos tóxicos.

Luego, considere que los estadounidenses cada año envían más de 29 millones de toneladas de plástico a los vertederos, según informa la Agencia de Protección Ambiental. Una vez allí, se deteriora y nunca se descompone totalmente. El plástico es una de las formas de empaque más común debido a su gran cantidad de códigos de reciclaje y a comodidad de disponer del mismo (piense cuántos de nosotros devuelve las bolsas plásticas de compra al supermercado).

Peor aún, un sinnúmero de bolsas de plástico, envases, paquete de seis anillos, pajitas o sorbetos y otros detritos humanos han llegado hasta los océanos. El Programa Ambiental de las Naciones Unidas estima que en la actualidad hay 46,000 piezas de plástico en cada milla cuadrada oceánica. Los parches de basura plástica se enredan, ahogan y matan a las tortugas, delfines y otra vida marina o luego de los efectos erosivos del sol y del agua salada, se desintegran en microscópicas bolitas de plástico que son consumidas por los peces, que luego terminan en nuestros platos.

Aquí presentamos algunas preocupaciones sobre el plástico y formas prácticas para evitar el uso del mismo.

Envases de plástico para almacenar alimentos. Con recipientes de plástico (particularmente los de plástico de policarbonato, con un número 7 de reciclaje o código de identificación de resina), el químico bisfenol A (BPA) es de gran preocupación. Las moléculas de BPA se enlazan para formar el plástico, pero algunas moléculas pueden escapar y filtrarse en los contenidos de los alimentos.

El BPA es un perturbador hormonal que ha sido vinculado a abortos, cáncer de próstata y seno, obesidad, y en los niños, problemas de comportamiento y cognitivos. Si el plástico está gastado, rallado, lavado o calentado muchas veces, es muy probable que ocurra la filtración.

Alternativa: Usar envases de acero inoxidable o cristal que pueden ser congelados y calentados sin preocupación.

Botellas plásticas para agua y refrescos. Las endebles botellas de bebidas de plásticos (con un número 1 de símbolo de reciclaje) están hechas de tereftalato de polietileno (PET), un plástico derivado del petróleo que filtra antimonio, un metal vinculado a enfermedad pulmonar, problemas del corazón y úlceras en el estómago en altas concentraciones; y ftalatos, un plastificante común asociado con deformidad en los genitales, bajo conteo de espermas, pubertad temprana, susceptibilidad a alergenos y autismo. Las condiciones de calor (como el interior del automóvil) aumentan el potencial de filtración, al igual que la reutilización.

Alternativa: Invierta en varias botellas de agua de acero inoxidable reusable.

Bolsas plásticas para sándwiches. La mayoría de estas bolsas están construidas de polietileno de baja densidad (LDPE), indicado por el código de resina 4. Aunque no se conoce que filtren químicos (sin embargo, es sabio evitar meterlas en el microonda), contribuyen a una masiva cantidad de desecho plástico cada año.

Alternativa: Hay muchas bolsas y envases reutilizables de tela además de cristal, bambú y acero inoxidable.

Empaques claros de alimentos, botellas plásticas para exprimir y envases de mantequilla de maní. Muchos ítems preempacados en las secciones del delicatessen o de alimentos frescos, al igual que las botellas de condimentos para exprimir y envases de mantequilla de maní con un número 3 de código, están hechas con cloruro de polivinilo o PVC, uno de los plásticos más peligrosos. Durante la producción del PVC, se liberan químicos peligrosos como plomo, dioxinas y el cloruro de vinilo que han sido ligados a resultados de salud que van desde problemas de aprendizaje y comportamiento hasta cáncer y defectos congénitos. Los alimentos grasosos como los quesos y las carnes empacadas en plásticos número 3 son particularmente propensos a filtración de ftalatos.

Alternativa: Opte por alimentos que no están empacados en plástico, como la carne de un carnicero o mostrador de delicatessen, en lugar de los que ya están preempacados en el congelador. También considere cambiar a condimentos y mantequilla de maní en envases de cristal.

Contenedores para llevar alimentos de espuma de poliestireno (styrofoam). La espuma de poliestireno técnicamente es plástico número 6. Es común en los contenedores para llevar comida y en los cartones de huevos, y el estireno que se pueda filtrar está vinculado a muchos impactos de salud, incluido daño neurológico, y al hígado y los riñones. Además, se sabe que el estireno se acumula en la grasa del cuerpo, lo que es un potencial tóxico con el tiempo.

Alternativa: Compre en las tiendas de alimentos naturales y lugares donde los clientes pueden llevar sus propios envases. Con los empaques de huevos, opte por los de cartón, preferiblemente construidos con material reciclado.


Brita Belli es la editora de  E-The Environmental Magazine.

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Fuentes:  Agencia de Protección Ambiental, epa.gov; Programa Ambiental de las Naciones Unidas, unep.org; Healthy Child Healthy World, healthychild.org; Our Stolen Future, OurStolenFuture.org.

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