Cómo se desarrolla el cerebro

Cinco formas de ayudar a desarrollarlo



Los padres que creen que ponerle música de Beethoven a su bebé, invertir en vídeos educativos u obligar a los niños de edad escolar a sentarse quietos y estudiar por horas puede ayudarlos a desarrollar un mejor cerebro, se van a llevar una sorpresa.


“Las personas quieren hacer todo lo posible por mejorar la inteligencia de sus hijos, sin embargo, muchos no están dirigiendo su energía donde deberían”, indica la neurocientífica Sandra Aamodt, Ph.D., co-autora del libro, Welcome to Your Child’s Brain: How the Mind Grows from Conception to College.

En este nuevo libro, Aamodt, junto con el profesor de neurociencia de la Universidad de Princeton, Sam Wang, hacen todo lo posible por disipar los mitos que han llevado a muchos padres a preocuparse demasiado sobre la influencia que pueden ejercer sobre el desarrollo cognoscitivo de sus hijos, y que, en algunos casos, han conducido a hacer más daño que bien.  

Aamodt indica que, desde antes de nacer, la genética y miles de años de evolución ya han ejercido gran influencia sobre el desarrollo futuro de un niño. Si el niño no es víctima de abuso y abandono, y recibe una buena nutrición y crece en un entorno estimulante, el cerebro del niño se puede desarrollar de muchas formas, sostienen los autores.  Mientras tanto, indican que hay muy poca evidencia que demuestre que factores como el orden de nacimiento, la exposición a la música clásica y los vídeos educativos tengan un impacto en el desarrollo cognoscitivo.

“Los niños vienen ‘predefinidos’, con temperamentos individuales que tienen gran peso sobre los posibles caminos que tomen a lo largo de sus vidas”, observa Aamodt. “La mayoría de los padres piensa que tienen una influencia más grande sobre la personalidad de sus hijos de la que realmente tienen. Deben relajarse y disfrutar más de sus hijos.”  

Los autores ofrecen estas sugerencias a base de datos científicos para padres y cuidadores para ayudar a influenciar el cerebro en desarrollo de un niño:  

Trate de mantenerse relajada durante el embarazo. “Las hormonas que se producen en el cuerpo de una madre durante tiempos de estrés pueden cruzar la placenta y exponer al niño. Si es una condición crónica, puede conducir a problemas relacionados con el desarrollo del cerebro”, observa  Aamodt.

Un informe de 2008 de la Escuela de Medicina de Harvard llevó a los investigadores a la conclusión de que los bebés nacidos de madres expuestas a estrés tenían una probabilidad más alta de sufrir de trastornos del espectro autista. Otros investigadores de Canadá y el Reino Unido descubrieron que las mujeres que experimentan un desastre natural mientras están embarazadas tienen una probabilidad más alta de tener niños que sufren de esquizofrenia y depresión y un coeficiente intelectual más bajo. Los estudios con animales han demostrado una y otra vez que los bebés de madres estresadas a menudo crecen con sistemas de respuesta al estrés marcados.

Apague los vídeos para bebés. Los investigadores de la Universidad de Washington han descubierto que los vídeos educativos, como Baby Einstein y Brainy Baby no logran mejorar las destrezas del lenguaje y que realmente podrían retrasar la adquisición de vocabulario. “Cada hora al día que un bebé pasa viendo DVD y vídeos, se traduce en un promedio de seis a ocho palabras menos en comparación con los que no ven vídeos”, indicó el informe.

Otra investigación llevada a cabo por la Academia Americana de Pediatría sugiere que la exposición a vídeos repletos de acción puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos de atención. “Los bebés están programados para aprender de otras personas y cada periodo de tiempo que no interactúan con personas porque están viendo televisión interfiere con la interacción de persona a persona”, señala Aamodt.

Enseñar un segundo idioma. Los niños bilingües consecuentemente salen mejor en las pruebas de función cerebral ejecutiva (una medida de las destrezas de organización y planificación) que los niños que hablan un solo idioma. Además, tienden a tomar mejores decisiones y entender las perspectivas de los demás, indica Aamodt. “El primer acto del habla para una persona bilingüe es decidir qué idioma usar y uno hace eso a base del entendimiento que tenga de la perspectiva de la otra persona”. Aamodt recomienda exponer a los niños a un segundo idioma en la infancia, de ser posible, y experimentar con una educación más formal antes de los 8 años.

Fomente el autocontrol. “En última instancia, los padres pueden hacer la mayor diferencia en la calidad de vida adulta de su hijo promoviendo al autocontrol”, señala Aamodt. La investigación publicada recientemente en la revista Science y en otras revistas, sugiere que los niños que poseen un mayor autocontrol (lo que significa que pueden resistir la tentación, mantenerse realizando una tarea y controlar su propio comportamiento) logran mayor éxito en la escuela, el lugar de trabajo y en su vida personal. “La capacidad de los niños de edad preescolar de resistir la tentación es un mejor factor de predicción del éxito académico que las puntuaciones en la prueba de coeficiente intelectual”, observa  Aamodt.

Ella recomienda involucrar a los niños en tareas cada vez más retadoras. “Usted quiere que el niño se esfuerce un poco; trate que haga algo un poco más difícil, pero realizable, si se concentra”.

Exhorte a sus hijos a tomar un receso mientras estudian. “Algunos viejos consejos dictan que para aprender de forma efectiva, es necesario descansar y dejar que el cerebro absorba lo que ha aprendido antes de tratar de aprender más”, indica  Aamodt. “Si usted estudia un total de una hora, aprenderá el doble si lo divide en dos periodos de 30 minutos”. Hurra para el receso.


Lisa Marshall es una escritora radicada cerca de Boulder, CO. Conéctese en Lisa@LisaAnnMarshall.com.

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