Nuevo Año, Nuevo tú

Cuando ‘lo suficientemente bueno’ es perfecto



¿Siente que algunas veces no puede hacer algo perfectamente, por qué molestarse en hacerlo en absoluto? El perfeccionismo se alimenta del enfoque de todo o nada al seguir reglas autoimpuestas que pueden sabotear las relaciones, la salud y la felicidad.

En su lugar, trate de adoptar un cambio de mentalidad a “mejor que perfecto” que acepta las imperfecciones de la vida sin culpa o vergüenza. Una casa lo suficientemente limpia o un trabajo lo suficientemente bueno es muchas veces mejor que perfecto. Aquí presentamos algunos enfoques útiles que le ayudarán a replantear la discusión interna.

Recuerde lo que importa. Al planificar una gran fiesta de cumpleaños para su esposo, la esposa estaba bajo tanto estrés al tratar de manejar cada detalle que tuvo que detenerse y preguntarse: ¿Qué es lo más importante—que todo se vea perfecto o tener una fiesta divertida que todos disfruten y recuerden el resto de sus vidas? El pensar en nuestros valores mantiene las cosas en perspectiva y el perfeccionismo bajo control.

La perfección no es agradable. A menudo tratamos de ser perfectos para ganar la atención o la aprobación de otras personas, pero nadie quiere estar alrededor de una persona que trata de ser alguien que no es.

Nadie tiene una vida perfecta. Los medios de comunicación social a menudo presentan  versiones idealizadas de la vida de las personas. Pocos presentan su lucha con sus padres o cómo pasaron una niñez infeliz; más a menudo escuchamos sobre aventuras durante las vacaciones y las primeras palabras o pasos del bebé. Podemos evitar sentimientos de insatisfacción al evitar compararnos con los demás.  

No es fracaso, son datos. En lugar de personalizar un fracaso percibido, tómelo como una oportunidad. Si una resolución de Año Nuevo es hacer más ejercicio y no se mantuvo, pregúntese por qué: ¿El sitio de hacer ejercicios estaba muy lejos o el itinerario de la clase era inconveniente? Nos sentimos mejor cuando adoptamos una estrategia más exitosa en lugar de castigarnos por no haber cumplido.

El perfeccionismo es una trotadora. Las personas piensan a menudo que: “Seré feliz cuando pese esto o alcance lo otro”, siempre en la búsqueda del próximo nivel de mejoría personal. El apreciar quiénes somos en este momento es el camino a la felicidad.

El perfeccionismo es un comportamiento aprendido y cualquier cosa aprendida se puede desaprender a cualquier edad. A medida que continuamos luchando por la excelencia, podemos aprender a aceptar lo que es bueno.


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Elizabeth Lombardo, Ph.D., es psicóloga clínica y autora de los libros Better than Perfect: 7 Strategies to Crush Your Inner Critic and Create a Life You Love y A Happy You: Your Ultimate Prescription for Happiness. Conéctese en ElizabethLombardo.com.

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