¡La sopa está servida!

Opciones saludables que los niños adoran



“¿Cuál es la mejor forma de lograr que los niños se dirijan a toda prisa a la mesa? Prepare una suculenta sopa y luego siéntese y vea cómo desaparece”, indica Ken Haedrich. “A los niños les encantan las sopas”, sostiene, “porque son calientes y reconfortantes y las pueden sorber”. Haedrich, un ex Seabee de la Armada de los Estados Unidos y autor del libro que se convirtió en un clásico, Soup Makes the Meal, es padre de cuatro hijos adultos. “Además de agradar a los niños, las sopas tienen otras ventajas”, continúa diciendo. “Pueden hacerse de antemano y probablemente le sobre, lo que es de gran utilidad para las familias ocupadas”.

Las sopas también son una magnífica forma de hacer que los niños se interesen en los vegetales y en cocinar. “A los dos años más o menos, los niños quieren decidir qué comer, al igual que qué ropa ponerse”, observa Beth Bader, autora del libro The Cleaner Plate Club. Así que Bader y su hija Amelie comenzaron a idear nuevas formas de ver los alimentos. Al ir al supermercado o al mercado agrícola, comenzaron a incluir el juego, Veo Veo. Por ejemplo, ella decía veo algo color púrpura que sabe a… y Amelie podía escoger cualquier vegetal. Luego al llegar a la casa decidíamos cómo prepararlo y, a menudo, era en una sopa”, dice Bader.

Las sopas hechas a base de caldo de pollo también son buenas para fortalecer el sistema inmunitario y ayudar a combatir el catarro, según los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska. El Dr. Stephen Rennard y sus colegas encontraron que las propiedades de la sopa de pollo ayudan a aliviar el dolor de garganta y otros síntomas del catarro.  

Las sopas a base de caldo de vegetales también tienen propiedades antiinflamatorias y tienen mucho valor nutritivo, indica la experta en vida verde, Annie B. Bond. Inspirada por el libro de Haedrich, Bond añadió su toque personal a esta sopa para su hija.

Sopa sanadora de abuelita

“Esta sopa liviana y reconstituyente es deliciosa, así que no tiene que estar enfermo para disfrutarla”, indica Bond. “De todas formas, su aroma ayuda a descongestionar la nariz y las papas alivian las molestias en el tracto digestivo. Es un caldo maravilloso, repleto de espinacas, perejil, puerros y ajo, que contiene minerales, vitaminas y antioxidantes sanadores, con algunos tubérculos de invierno para darle dulzor. Un tazón humeante en un día frío de invierno es maravilloso”.  Foto por Stephen Gray Blancett

Rinde 4 a 5 porciones

1½ cucharada de aceite de oliva
1 puerro grande (lavar bien, usar las partes blancas solamente) picado
1 zanahoria grande, pelada y cortada en pequeños cubos
1 papa grande, cortada en pequeños cubos
1 pastinaca (parsnip), pelada y cortada en trozos pequeños
4 dientes de ajo, bien picaditos
5 tazas de caldo de vegetales
Sal marina a gusto
Un puñado de hojas de perejil, picado
4 oz (un puñado grande) de hojas frescas de espinaca, lavadas y cortadas en trozos grandes 
Pimienta fresca a gusto

1. En una olla para sopas, caliente el aceite de oliva, añada el puerro, la zanahoria, la papa, el parsnip y el ajo. Cueza a fuego mediano revolviendo ocasionalmente durante aproximadamente 5 minutos. Añada el caldo y la sal a gusto y luego hierva a fuego lento.

2. Hierva la sopa a fuego lento, parcialmente tapada, durante unos 5 minutos y luego añada el perejil y la espinaca. Siga cociendo a fuego lento, parcialmente tapada, por 5 minutos más o hasta que los vegetales estén cocidos. Añada pimienta a gusto y sirva caliente.

Sopa invernal de vegetales

Esta receta es una adaptación de una receta que aparece en el libro The Cleaner Plate Club: More Than 100 Recipes for Real Food Your Kids Will Love, por Beth Bader y Ali Benjamin. “Las cortezas de queso parmesano son el secreto para añadir un exquisito sabor a cualquier sopa”, recomienda Bader, madre de un niño de 6 años. “Cuando termine con un trozo de queso parmesano, guarde la corteza y congélela para usarla más adelante. Cuando añade ese pedazo a una sopa caliente, la corteza se derrite un poco y podrá encontrar pequeños trozos en la sopa”. Consejo: Ella encuentra farro, un tipo de grano antiguo, en el pasillo del supermercado dedicado a productos que se venden por cantidades.

Rinde 12 porciones

2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
1 cebolla grande, picada
⅔ tazas de zanahoria picada, aproximadamente 3 zanahorias medianas 
⅔ tazas de apio picado, aproximadamente tres tallos
2 dientes de ajo, triturados 
10 tazas de caldo de vegetales o de pollo 
1 cucharada de ajedrea (savory) seca
2 cucharaditas de tomillo seco
2 hojas de laurel
2 cortezas de queso parmesano, opcional
1 lb de batatas, peladas y cortadas en trozos pequeños (cubitos de ¼ de pulgada)
1 lb de calabacines invernales (winter squash), pelados y cortados en trozos pequeños (cubitos de ¼ de pulgada)
1 taza de farro, lavado y escurrido o 1 taza de lentejas, lavadas, seleccionadas y escurridas
1 manojo (aproximadamente 12 oz) de col rizada o chard greens, sin tallo y picados
Sal marina y pimienta fresca a gusto

Foto por Beth Bader1. Caliente el aceite a fuego mediano bajo y añada la cebolla, zanahoria y apio. Sude la combinación, conocido como un mirepoix, hasta que las cebollas estén translúcidas.  

2. Añada el caldo, savory, tomillo y las hojas de laurel. Cocine a fuego alto hasta que hierva y luego reduzca a fuego lento. Añada la batata, los calabacines y las cortezas de queso parmesano y siga cociendo a fuego bajo durante 30 minutos.

3. Añada el farro o las lentejas y deje a fuego bajo 30 minutos más (o hasta que las lentejas, de haberlas utilizado, estén al dente).

4. Añada los vegetales verdes y cueza 5 minutos más.

5. Saque la hoja de laurel y la corteza del queso parmesano. Sazone con sal y pimienta a gusto y sirva.   


Annie B. Bond tiene un blog y escribe en AnnieBBond.com. Beth Bader tiene un blog en ExpatriatesKitchen.blogspot.com y EatLocalChallenge.com.

Claire O’Neil es una escritora freelance en Kansas City, MO.

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