Vigilancia oceánica

Novedad sobre los mamíferos marinos




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El 2016 fue un año, a la vez, favorable y desfavorable para las ballenas y los delfines, y por extensión, para los humanos. La bióloga marina Sylvia Earle señala la importancia de la salud del océano de esta manera: “Con cada gota de agua que bebes, cada inhalación que haces, estás conectado con el océano. El océano es el corazón azul del planeta”, dice Earle. “Todavía queda tiempo, pero no mucho, para mejorar las cosas”.

Los científicos han descubierto una especie de ballena color negro, cuyo tamaño es una tercera parte de la ballena picuda de Baird. Aún no se le asignado nombre, y se le ve rara vez alimentándose en los profundos cañones submarinos del Mar de Bering.

La ballena orca más vieja conocida, Granny, con 105 años, nada en la costa de Washington. Las ballenas orca usualmente viven entre 60 y 80 años; en cautiverio, 40 años como mucho. Iceberg –la única ballena blanca adulta conocida, con 22 años– fue vista en las aguas costeras de Rusia a principios de este año.

En el 2013, un parque marino coreano readiestró a cinco delfines para que se alimenten de forma natural y los liberó al mar, donde se reunieron a su a manada original. En avistamientos recientes se les ha encontrado creciendo bien, lo cual ofrece esperanza para los 2,900 delfines que se encuentran en parques marinos, acuarios y zoológicos a nivel mundial.

Los delfines rosados en el concurrido puerto de Hong Kong siguen en vías de extinción. En el 2003, había 158; para el 2014, solo 61. El delfín de río Baiji, que solo se encuentra en China, se ha declarado extinto. Las vaquitas, pequeñas marsopas del Golfo de California, han disminuido de 97 en el 2014 hasta 60 este año, la mayoría ahogadas en las redes de pesca comercial; podrían estar extintas para el 2018.

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