Amando en grande

Los científicos dicen que todos estamos conectados



Little Perfect Stock/Shutterstock.com

El verdadero amor no es algo reservado para las almas gemelas, las parejas, los niños o la familia. Las observaciones hechas por los sabios durante miles de años y, más recientemente por científicos ilustrados, están cada vez más alineadas con el punto de vista articulado del reconocido maestro de meditación Jack Kornfield, de que el verdadero amor y la conciencia—un sentido de conectividad universal y la idea de la divinidad, o sagrado, se encuentra en todas las cosas—son muy difícil de distinguir.

El punto de vista científico

Este estado del ser, generalmente, denotado por fuertes sentimientos de amor o aceptación hacia otros, nos trae en contacto con la energía universal que conecta a toda la humanidad con el mundo natural. Las claves hacia nuestra unión con la comunidad son exploradas en dos libros del siglo veintiuno: Love 2.0: How Our Supreme Emotion Affects Everything We Feel, Think, Do, and Become, por Barbara L. Fredrickson, Ph.D., y A General Theory of Love, por los doctores en medicina Thomas Lewis, Fari Amini and Richard Lannon. Estos autores exploran la ciencia del cerebro que se relaciona con el amor y la conciencia.

Aunque intentar comprender el amor desde el punto de vista intelectual podría ser como comerse una sopa con un tenedor, el autor del libro A General Theory of Love describe el amor como “el surgimiento momentáneo de tres suceso muy entrelazados: el compartir una o más emociones positivas entre usted y otro; una sincronía bioquímica entre usted y la bioquímica de la otra persona y los comportamientos; y un motivo para invertir en el bienestar de cada uno que trae el cuidarse mutuamente”.

Fredrickson, directora del Positive Emotions and Psychophysiology Laboratory en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, cree que el amor es una respuesta fisiológica compleja; “una resonancia de positividad”. Ella describe los factores claves en la capacidad del amor de transformarnos biológicamente en oxitocina, una hormona que tiene una parte activa en la unión social y los apegos, y el nervio vago profundo dentro del tallo cerebral que conecta numerosos órganos, incluido el personaje “principal” en esta relación, el corazón.

La sincronía neural de resonancia positiva entre los cerebros de dos personas se convierte en una unidad o ser uno, la que Fredrickson comenta que es más ubicua de lo que se pensaba previamente posible. Su investigación muestra que solo se requiere conexión, no la intimidad o la historia compartida que vienen con cualquier vínculo especial.

Los micro momentos de la unidad conectada que sentimos como reverberaciones ocurren mediante un compartir de sonrisas o risas, una compasión común o una historia interesante. Los humanos tienen hambre de tales momentos. Los prerrequisitos son la seguridad percibida y la conexión sensorial auténtica con el otro, incluso si es fugaz. Según la perspectiva de Fredrickson, tal acoplamiento neural es la manifestación biológica de la unidad en la que el foco habitual del “yo” se expande al de “nosotros”.

Visión cósmica

Durante su amistad de 30 años, Bob Staretz colaboró con el astronauta Edgar Mitchell, Sc.D., el piloto del módulo lunar Apollo 14 y fundador del Institute of Noetic Sciences, para investigar y escribir el “The Quantum Hologram and the Nature of Consciousness,” publicado en el Journal of Cosmology. Su teoría científica explica cómo toda la creación aprende, autocorrige y evoluciona como un sistema holístico que se organiza  por sí mismo y que está interconectado a través del amor.

“Sin excepción, todo en la naturaleza existe y trabaja en conjunto en un total equilibrio, resonancia y armonía, interactuando como un uno. Desde esta perspectiva, Edgar y yo llegamos a la conclusión obvia: el principio organizador del cosmos es el amor fraternal, una forma definitiva de amor incondicional que acepta todas las cosas que existen en la naturaleza sin importar las condiciones, expectativas, deficiencias, faltas o imperfección”, explica Staretz.

Staretz, pasado director ejecutivo de Eternea, una organización concentrada en las experiencias de transformación espiritual y del estudio de la conciencia, dice que las personas que pasan por estas experiencias atestiguan que el amarse los unos a los otros y a toda la naturaleza, de la que formamos parte, es la razón central para nuestra existencia.

El libro más reciente de Anita Moorjani, What If This Is Heaven? reitera la lección de vida que ella aprendió de su experiencia de cercanía con la muerte la que identifica como un estado de pura conciencia conectada con todo en el cosmos. Ella escuchó claramente: “Tu único trabajo es amarte a ti misma, valorarte e incorporar esta verdad a tu autoestima y amor propio de forma que seas amor en acción. Ese es el verdadero servicio, para ti y para aquellos que te rodean”.

Este mensaje continúa con ella y explica que al no amarnos a nosotros mismos, estamos negando la parte de Dios que se expresa a través de nosotros. Una visión dominante de su viaje que le cambió la vida es, “El amor incondicional es un estado de ser, no una emoción. No es solo un lado de la moneda—es la moneda completa”.

Recursos prácticos

El interés por esta perspectiva más profunda condujo a la creación de The Shift Network, que ofrece educación transformadora en línea, para auspiciar un curso reciente titulado Enseñanzas avanzadas para verdaderamente amarte a ti mismo con Margaret Paul, P.h.D., coautora de Do I Have to Give Up Me to Be Loved By You?

Si las puertas de la percepción estuvieran limpias, todo se le aparecería al hombre tal como es, infinito.
~ William Blake

Muchos otros están trabajando para difundir la palabra sobre un sentido más amplio del amor, incluida la psicóloga intuitiva Debra L. Reble, Ph.D, radicada en Cleveland, Ohio y autora del libro Being Love: How Loving Yourself Creates Ripples of Transformation in Your Relationships and the World. Ella dice, “El propósito de nuestra alma es ser y expresar amor. Soñamos con el amor, anhelamos el amor, pero muy raramente nos damos cuenta que somos amor, una fuente de energía divina”.

Reba Linker, es coach de vida en la Ciudad de Nueva York, autora y anfitriona de una página en Facebook Leaders in Self-Love y también de Paint Yourself into The Picture show de coaching en línea. La filosofía de Linker sobre el amor se parece al líder del Nuevo Pensamiento, Michael Beck, ministro, autor y fundador del Agape International Spiritual Center, en Culver City, California—para discernir que nuestra verdadera naturaleza es amor, saber que somos creados a la misma imagen y semejanza del amor, la esencia misma de la vida.

Gary Sinclair, autor del libro Healing Memories in Seconds, ve su vida desde una altitud de unidad oceánica. Sus 35 años de estudio en un campo que utiliza la energía para sanar el espíritu, la mente y el cuerpo, lo llevó a desarrollar Soul Link, una terapia energética de memoria. Su trabajo está cambiando la cara de la terapia de aquellas personas con trastorno de estrés postraumático y lo ha llevado a la revelación de que “El amor hala cualquier cosa que toca hacia su más alto potencial”.

Al enseñar lo que sabe “más allá de una sombra de duda”, ayuda a cambiar la visión de mundo de sus estudiantes. “Toda la creación está hecha de campos electromagnéticos que vibran en diferentes frecuencias. Somos seres energéticos que podemos aprender a manejar nuestras energías para sanarnos. Todos estamos conectados por la omnipresencia, la energía del amor, una conexión del corazón de la vida; al escoger conscientemente este conocimiento que nos permite ‘vivir en amor’”. 

Kamini Desai, directora educativa del Amrit Yoga Institute, en Salt Springs, Florida, da su perspectiva del amor desde el yoga. “Cada uno de nosotros somos una ola en el océano de la existencia. Aunque seamos olas separadas, llevamos la esencia del mismo océano. Cuando esa esencia se manifiesta en nosotros como espíritu, su cualidad es una fuerza sanadora de amor rodeando nuestras células, golpeando nuestro corazón y regenerando nuestros órganos. Esta inteligencia guía y dirige el universo de la misma manera que sana y mantiene nuestro cuerpo. En el yoga, aprendemos a escuchar su voz sutil de manera que podamos seguir sus ansias e impulsos energéticos hacia la fuente de donde brota”.

Las percepciones del fundador del HeartMath Institute, en California, Doc Childre, dedicado a ayudar a las personas a tener acceso a su intuición e inteligencia del corazón, por lo general, están alineadas con las de Fredrickson. Ambos enfoques reconoce cómo el orden y el equilibrio en el sistema nervioso y los ritmos cardiacos suaves, armoniosos y coherentes, mejoran nuestra capacidad de percibir claramente un universo mucho más amplio.

Las conexiones resultantes amplían las ventanas de la percepción para vernos nosotros mismos no como entes separados sino como parte de un todo unificado. Los micro momentos de amor acumulados que se comunican a través de miradas sincronizadas, toques y vocalizaciones, forjan una apreciación subjetiva de conexión y unión. Nos sentimos personificando una resonancia positiva y experimentamos una relación más fácil e inmediata en las relaciones conocidas, familiares, e incluso, en las nuevas. Descubrimos abundantes oportunidades de sentir amor, sentirnos amados y amorosos mientras nos hacemos más disponibles para ellos.


Linda Sechrist es escritora a senior parte del personal de  Natural Awakenings. Comuníquese en ItsAllAboutWe.com.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags