Sharon Salzberg habla sobre la atención plena

Formas sencillas de mantenerse en el momento presente



Foto por Fabio Fiippi

Nacida en la Ciudad de Nueva York, Sharon Salzberg experimentó una niñez llena de pérdida y agitación al perder a sus padres y vivir en cinco configuraciones diferentes de hogares. En la universidad, descubrió el poder de la meditación para transformar el sufrimiento y hacer frente a los continuos cambios en su vida.

Nacida dentro del seno de una familia judía, Salzberg tuvo un encuentro con el budismo en 1969 en una clase de filosofía asiática, lo que la inspiró a llevar a cabo un programa de estudios independientes en la India, donde fue iniciada en la práctica mediante un retiro intenso de diez días. “Fue muy difícil y doloroso. A veces dudé de si iba a tener éxito, pero siempre supe que allí había verdad”, dice.

Al regresar a casa, Salzberg se dedicó a seguir la senda de la meditación vipassanā (conciencia) para convertirse en una renombrada maestra y cofundadora del Insight Meditation Society, en Barre, Massachusetts. Hoy día, enseña y habla a diversas audiencias alrededor del mundo sobre el poder de la atención plena (‘mindfulness’). Salzberg ha sido autora de nueve libros, entre ellos el éxito en ventas del New York Times, Real Happiness, Real Happiness at Work, y Lovingkindness.

¿Cómo define la atención plena?

La atención plena es una cualidad de la conciencia. Cuando somos conscientes, nuestra percepción del momento presente no está tan distorsionada por el prejuicio, para añadir nuestra historia a la realidad y apartar lo que está sucediendo.

¿Es posible ser consciente sin tener establecida una práctica de la meditación?

En teoría, sí, pero me sospecho que es difícil. Yo honro mi propia práctica de meditación para lograr que la atención plena esté altamente accesible para mí. No toma muchas horas de trabajo ni de preparación y está abierta para todo el mundo. Realmente es una práctica, como entrenar con pesas—tiene que ejercitar el músculo de la atención plena para cosechar los beneficios.

¿Cuál es la mejor manera de organizar el tiempo para la meditación y qué puede motivarnos para lograr una práctica con regularidad?

Tener un sentido de estructura es lo que más me ha ayudado. Creo firmemente en el valor de una práctica diaria, sin embargo, sencilla o corta. Podemos crear un ritual de ciertas prácticas para ayudarnos a recordar que tenemos que hacer una pausa y ser conscientes. Por ejemplo, cada vez que el teléfono suena, deje que suene tres veces y use ese detonante para respirar. Cuando termine de escribir un correo electrónico, tome unos minutos antes de enviarlo. Hay muchas maneras de cortar el impulso del ajetreo y la locura de nuestras vidas para volver a tener atención plena.

Haga un compromiso de practicar un cierto periodo de tiempo durante el día por uno o dos meses, y luego revalúe. Busque cambios durante el curso de las actividades de la vida diaria y pregúntese: ¿Cómo me estoy hablando a mí mismo o a otros? ¿Estoy más presente? ¿Me siento más cómodo al dejar ir las cosas? Es importante observar esos cambios sutiles en lugar de fijarse expectativas no realistas de nosotros mismos como estar en atención plena todo el día.

¿Tiene otras prácticas favorables para la gente nueva en este estado de vivir en atención plena?

La meditación en movimiento es un buen lugar para empezar; si está caminando en algún lugar, trate de estar más presente y sentir sus pies contra el piso. También, concéntrese en una sola cosa a la vez; en lugar de hacer múltiples cosas, solo beba una taza de té.

También podemos usar nuestra respiración para enfocarnos. La respiración es una herramienta tremenda y siempre nos acompaña. Si está en una reunión contenciosa y con los ánimos altos, no tiene que sacar un cojín de meditación y sentarse en una posición graciosa; solo tiene que trabajar con su respiración desde donde está.

¿Cómo la meditación alivia el sufrimiento?

Algunas veces creemos que podemos aliviar el sufrimiento con solo tener sentimientos agradables y hermosos pensamientos. Sin embargo, podemos aliviar el sufrimiento al cambiar la manera como nos relacionamos con nuestros pensamientos y sentimientos. Si está sucediendo algo desagradable, la mayoría de nosotros comenzamos un monólogo interno sobre cómo “Las cosas malas siempre me pasan a mí”, o “Esto es mi culpa”, o “No debo sentir esto”. Le ponemos más peso a nuestros sufrimientos al añadir juicios e incomodidad. En cambio, podemos aprender a observar nuestras reacciones y liberarlas.

También tenemos la tendencia de no sentir placer total o a pensar que algo más debe estar sucediendo en lugar de sencillamente disfrutar el momento. Podemos esperar por algún sentido de intensidad de forma que nos sintamos vivos en lugar de experimentar lo común hasta el máximo. La meditación nos entrena a estar presente con las experiencias agradables, no agradables y neutrales, y mantenernos conectados sin importar lo que esté pasando.


Conéctese con la escritora independiente April Thompson, de Washington, D.C., en AprilWrites.com.

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