Ríndase al silencio



Hay una verdad, y es el silencio. De ahí parten, salen y regresan todas las verdades. El silencio está detrás de todo pensamiento, palabra y acto sagrado. Toda santidad es silencio.

Esto es lo que los sabios saben y dicen: Introduzca el silencio y deje atrás los fragmentos del yo y del no yo. Introduzca el silencio y verá el mundo que Dios ha creado; del que hemos sido creados. Dios, el mundo y el ser, son uno. La vida de pronto es real—bella y perfecta en cada curva y ángulo.

Este despertar a la verdad sucede mientras entregamos todo al silencio. Debemos entregar nuestro inventario de pensamientos inéditos y preciadas creencias, experiencias no digeridas y dogmas, decepciones, miedos, preocupaciones, resentimientos y penas; incluso los deseos y alegrías personales.

Es difícil de hacer; descartar, arrojar afuera, dejar. Eso sí, no deje que se quede. Debemos vaciar nuestros almacenajes del pasado, presente y futuro, y luego quemarlo de forma que nada se pueda acumular de nuevo.

Ahora dé más. Deje de lado el ego, la voluntad y la humildad, la ignorancia y el conocimiento, el cuerpo y sus facultades. Obsequie el significado, el propósito y la alegría, incluso si es la vida misma. Nada puede permanecer.

Entonces, al dejar ir todo al segundo que ocurre, regresamos a la claridad, la libertad y a la apertura eterna. Vivimos en silencio; porque es silencio que Dios está trabajando, jugando y amando. En silencio, nos convertimos en un uno perfecto con ese trabajo, juego y amor divino.

Cuando todo se ha dado por vencido de forma absoluta y solo queda el vacío, aun así, dé un paso más hacia el silencio. Obsequie en el vacío. No retenga nada. Incluso el dador se regala.

En silencio, nos transformamos y renacemos. Llegamos a ser real con más alegría, placer, paz y contentura de lo que nunca esperábamos. Nuestro más alto propósito se cumple, nuestro mayor anhelo se hace realidad en formas que no sabemos.

Al convertirnos en nada nos convertimos en todo. No necesitamos nada y por lo tanto tenemos todo. Con nada que proteger, solo permanece la paz. No puede ser controlada ni penetrada, solo vivida. Nos encanta esto de los santos, los sabios. Nadie sabe cómo sucede, solo que sucede.

En silencio, estamos conmovidos por lo que mueve todo lo demás sin saber cómo, por qué o cuándo. Esto es libertad, amor y verdad.


Robert Rabbin es un maestro y autor de libros de conciencia plena. Conéctese en RobertRabbin.com.

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