Verde Navidad

Tradiciones familiares reinventadas



Durante el año, los niños de Santa de todas las edades hacen todo lo posible por comprar solo lo que necesitan y reciclar, reusar y reasignar. Pero entonces llegan las Navidades y la disciplina a veces cede el paso al lujo. La temporada parece estar consumida por decoraciones, festines, compras, regalos y festejos. Sin embargo, los expertos en vida verde nos muestran cuán fácil es convertir las tradiciones familiares en algo más ecoamigable, a fin de sentirse aún más satisfechos en la temporada navideña.

Decoraciones navideñas

Para Danny Seo, autor de Upcycling Celebrations: A Use-What-You-Have Guide to Decorating, Gift-Giving & Entertaining, “El ‘upcycling’ o el reciclaje mejorado, convierte los productos desechados en materiales o productos de mayor valor”. Seo, quien reside en la ciudad de Nueva York y Bucks County, Pensilvania, siempre está atento a las posibilidades verdes. “Opte por adornos clásicos y reinvéntelos de forma nueva e interesante”, recomienda. Por ejemplo, a él le gusta mejorar un porta bizcochos clásico con una colección de adornos brillantes y crear un punto focal en la mesa para la cena de Navidad.  

Michele Johansen, una escritora sobre estilos de vida de Bellevue, Washington, sugiere traer el jardín adentro de la casa. En lugar de decorar el árbol con guirnaldas y la casa con vegetación artificial, sugiere decorar el árbol con palomitas de maíz y arándanos y hacer coronas con vegetación fresca. “Los viveros son excelentes para este propósito y luego puede utilizar esas plantas como mantillo o echarlo en el cesto de residuos del jardín”, explica. “Los aromas son mucho más auténticos y festivos.”

Ahorre electricidad usando luces LED siempre que sea posible, sugiere Sheryl Eisenberg, una escritora del National Resources Defense Council. Conecte las luces, los equipos y los enseres electrónicos a una extensión múltiple y desconéctelos cuando no estén en uso para ahorrar en la electricidad “fantasma” que los equipos y enseres electrónicos consumen mientras están conectados, aunque no estén activados.

Compre un árbol vivo para luego sembrarlo o reciclarlo, sugiere Seo. Esto apoya a los agricultores regionales de árboles de Navidad y conserva la integridad de los bosques locales.  Muchas comunidades ofrecen reciclaje de árboles de Navidad para convertirlos en mantillo o crear un hábitat para la vida acuática en lagos locales.

La cena de Navidad

Organice un intercambio de galletitas para ahorrar tiempo y electricidad, sugiere Sara Novak, de Sullivan’s Island, Carolina del Sur, quien escribe sobre la política de los alimentos y la salud en SereneKitchen.com. Por lo general, la anfitriona pide a los invitados que traigan varias docenas de sus galletitas favoritas. Una vez reunidos, los asistentes comparten golosinas y recetas y pueden llevar muestras de cada variedad. Para hacerlo más “verde”, Novak recomienda enviar las recetas por correo electrónico en lugar de imprimirlas y exhorta a los invitados a usar ingredientes locales frescos y traer sus envases favoritos reutilizables de su casa, como una lata decorada que haya usado anteriormente.  

Para la mesa de Navidad, use una combinación de platos, vasos, manteles y utensilios, todos diferentes. “Use platos y cubiertos de verdad, no de plástico”, recomienda Eisenberg, “y luego reclute a los invitados para que ayuden a lavar los platos al finalizar la cena”. Ella recuerda que en su niñez, su mamá suplementaba sus cubiertos de mesa con los de su abuela para las cenas navideñas grandes.

Conserve su energía –y cordura—pidiendo a la familia y a los amigos que traigan un aperitivo, un acompañamiento o un postre. La anfitriona puede asignar un plato y proveer la receta correspondiente o usar el método en que todo el mundo trae algo distinto, explica Eisenberg. Los sobrantes pueden llevarse a casa en envases reutilizables que no sean de plástico.  

Los regalos

Muchas familias disfrutan de dar regalos tradicionales a los niños de ciertas edades, como una casa de muñecas o un juego de trenes. Reinvéntelos y, siempre que sea posible, compre dentro de su área para ahorrar gasolina y apoyar los negocios locales, sugiere Eisenberg.

Cintia González, una mamá de Australia, creó casas de muñecas de maletas usadas y usó pintura negra de pizarras para pintar el exterior. Para el piso, usó tablillas de madera y creó lámparas con los vasitos de papel para echar ketchup que usan en los lugares de comidas rápidas. Otra mamá transformó una mesa de centro desechada en una mesa para los trenes de sus hijos.

Use las tarjetas de colores que ofrecen los establecimientos de pintura como tarjetas para identificar regalos, sugiere Seo. Además, use papel de regalo que pueda convertirse en parte del regalo en sí, como un mantel individual (‘placemat’) para envolver una botella de vino o tela para envolver materiales de tejer o una hoja de música para envolver entradas a un concierto.  

Como regla general, “Regale experiencias, no regalos”, recomienda Eisenberg. “Regalar experiencias a sus seres queridos reduce el uso de papel de regalo, cintas y cajas y es una forma fácil de convertir su regalo en algo más personal. Por ejemplo, su sobrina adolescente puede disfrutar de un día de ‘spa’ más un peinado, mientras que su tía o tío favorito puede disfrutar de una cata local de vinos. Si cree que un niño pequeño puede tolerar menos regalos a cambio de una entrada para ver un espectáculo de patinaje en hielo o una clase de baile, hágalo.”

“Lo que cuenta es la experiencia”, aconseja Seo. “La experiencia es lo que crea recuerdos.”


Claire O’Neil es una escritora independiente de Kansas City, MO.

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