Sea feliz ahora mismo

Los cinco principales lamentos de los moribundos



La gente crece mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad. Como proveedora de cuidado paliativo he aprendido a nunca subestimar la capacidad de crecimiento personal de las personas.  Luego de luchar con una variedad de emociones intensas, cada paciente con el que trabajé encontró su paz antes de partir.

Cuando se les preguntó sobre sus lamentos o arrepentimientos sobre qué hubieran hecho diferente en sus vidas, surgieron cinco temas:

Hubiera deseado tener el valor para vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí. Este fue el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se cumplieron. La mayoría de las personas no han honrado ni la mitad de sus sueños y mueren sin saber que se debió a las elecciones que hicieron o no hicieron. La salud trae una libertad que muy pocos se dan cuenta que ya no tienen.

Ojalá no hubiera trabajado tan duro. Cada paciente del sexo masculino que cuidé sintió que había perdido la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Lamentaron profundamente el haber pasado mucho tiempo enfrascados en la existencia de su trabajo. Las mujeres también hablaron sobre esto; porque la mayoría eran de una generación anterior, muchas no habían sido el sostén de la familia.

Hubiera deseado tener el valor para expresar mis sentimientos. Muchas personas reprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que realmente eran capaces de convertirse. Como resultado, muchos desarrollaron enfermedades aparentemente relacionadas con la amargura y el resentimiento que llevaban.

Hubiera deseado mantenerme en comunicación con mis amigos. Muchos se decepcionaron verdaderamente de que nunca se dieron cuenta de todos los beneficios de tener viejos amigos hasta semanas antes de su muerte y no siempre fue posible localizarlos. Muchos estaban tan inmersos en sus propias vidas que dejaron que grandes amigos se les escaparan. Otros se lamentaron de no haberles dado a las amistades importantes el tiempo y esfuerzo que se merecían.

Me hubiese gustado haberme dejado ser más feliz. Muchos no entendieron, hasta el final, que la felicidad es una elección. Quedaron atrapados en viejos patrones y hábitos. El tal llamado confort de la familiaridad arropó sus emociones, al igual que sus vidas físicas. El miedo al cambio los hizo fingir a otros y a ellos mismos que estaban contentos, cuando muy dentro de ellos lo que deseaban erar reír a gusto y cultivar algunas tonterías en sus vidas.


Bronnie Ware es autora del libro The Top Five Regrets of the Dying: A Life Transformed by the Dearly Departing, una memoria de cómo las personas que cuidó cambiaron la manera como ella vive. Tiene su blog en InspirationAndChai.com.

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