Paz en nuestros platos

Comer de forma consciente para un mundo más pacífico



foto por Stephen Blancett

Mientras la población de la Tierra crece en una proyección de nueve millones de personas para el 2050, ¿puede la comunidad mundial seguir comiendo carne como lo ha hecho por siglos? No, dice un informe de 2010 del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, un panel internacional de expertos sobre el manejo de recursos sostenibles que al examinar las exigencias alimentarias de la creciente población, su asociación con los problemas ambientales y de sostenibilidad, plantean en el documento Assessing the Environmental Impacts of Consumption and Production que se necesitan “cambios sustanciales en la dieta a nivel mundial lejos de los productos de origen animal”.

En defensa de una visión holística, Will Tuttle, Ph.D., sugiere en World Peace Diet: Eating for Spiritual Health and Social Harmony que comencemos a ver la conexión entre nuestras selecciones de alimentos, la salud y el bienestar de nosotros mismos, nuestras familias, las comunidades y el mundo.

Red de entendimiento

En el centro de la red de la vida están los alimentos que compartimos para sostener nuestros cuerpos. Tuttle insiste que celebremos esto y veamos cada comida como una celebración. “La preparación de alimentos es solo un arte que nos permite, de forma literal, incorporar lo que hemos creado. También es el único arte que completamente involucra los cinco sentidos”, dice él. Honramos esta maravillosa actividad aún más cuando compartimos nuestros esfuerzos culinarios con otros, bendiciendo los alimentos e ingiriéndolos de forma consciente.

El problema en el centro de la vida, sostiene Tuttle, es que involucramos a los animales en nuestra cadena alimentaria, un acto que “introduce el sufrimiento, ya sea físico, mental o emocional”. Una verdad que tratamos de ocultar, lo que llamamos una sombra cultural. “Los peores ejemplos incluyen la agricultura industrial, pero incluso con los mejores métodos implica, en última instancia, matar otros animales para la alimentación.”

Uno de los reclamos más controvertibles de Tuttle es que la cultura ganadera—criar, dominar, vender, matar y ser dueño de los animales—establece una dinámica dañina física, emocional y cultural al promover conductas dominantes y agresivas. “La cultura ganadera requiere dominación por parte del macho y una mentalidad que podría ejercer derechos”, dice Tuttle.  “También ve a las hembras como criadoras, no como seres.” Basado en la investigación contemporánea en antropología, sociología y psicopatología, él sostiene que las acciones requeridas para dominar los animales y comer su carne pueden llevar a un comportamiento más agresivo y violento.”

Consejo: Cocine la pasta integral o de espinaca, papas, arroz u otro grano recomendado en grandes cantidades para luego usarlo en platos salteados, ensaladas u otras comidas durante la semana.


Un estudio reciente parece que apoya este punto. El Dr. Neil Barnard, en su libro, Foods That Fight Pain, enfatiza que: “Las dietas a base de plantas también apoyan la actividad reguladora de la testosterona”. Barnard cita el estudio Massachusetts Male Aging en el que participaron 1,552 hombres entre las edades de 40 a 70, que concluyó que los hombres que ingirieron más frutas y vegetales que carne fueron menos dominantes y agresivos debido al aumento en la globulina fijadora de hormonas sexuales producida por las plantas, lo que ayudó a mantener la testosterona  bajo control.

“Si continuamos comiendo carne como algo principal, vamos a continuar teniendo los problemas que eso acarrea”, dice Tuttle. “El camino a seguir debe ser una agricultura basada en plantas.”

Practicando una dieta para la paz mundial

La familia Tuttles compra alimentos frescos, orgánicos y que no hayan sido modificados genéticamente y favorecen todo lo que ellos llaman “proyecto de recetas”, que varían día a día.  Cada proyecto presenta un bosquejo sobre la preparación de un plato para animar al cocinero o cocinera a ser intuitivo en cómo incorporar los detalles en la elaboración del mismo.

Para un desayuno típico, por ejemplo, Tuttle y su esposa Madeleine harían una batida verde que incluiría col rizada, banano, manzana, uvas, linaza molida, semillas de chía, canela y jengibre fresco. “Es una bebida flexible”, dice Tuttle. “Hacemos cambios de acuerdo a los vegetales y las frutas que tengamos a mano, por lo tanto, el sabor varía de tiempo en tiempo. Por ejemplo, podemos usar perejil, espinaca u otras hojas verdes en lugar de col rizada, o cítricos en lugar de uvas.”

Por lo general, el almuerzo es algún tipo de sándwich estilo ‘wrap’, algunas veces usamos lechuga fresca o una tortilla hecha con harina integral. Un ejemplo reciente de este tipo de sándwich combinaba tomates, pimientos, germinados, nueces, tempeh y aguacate. Un proyecto de receta podría tener como base arroz cocido, quínoa, pasta, papas majadas o polenta coronada con una mezcla de vegetales cocidos o crudos.

“Usted podría vivir el resto de su vida mezclando y combinando estos ingredientes y nunca tener la misma comida dos veces”, señala Tuttle. “Hemos estado haciendo esto por 30 años. Si todos escogemos comer así, el mundo podría alimentar a todos en una fracción de la tierra ahora consumida por la agricultura.”


Conozca más en WorldPeaceDiet.org/articles.htm.

Judith Fertig tiene su blog en AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com desde Overland Park, KS.

 

Recetas como proyecto de paz

Cuando se siente a comer, observe lo que ha sido creado para nutrir a todos los reunidos.  Disfrute de los colores, olores, sabores y el amor que bendice los alimentos. Que gobierne el principio de la Unicidad en todos los seres.

Batida verde

Para comenzar el día, utilice una licuadora de alto poder estilo Vitamix para reducir las frutas y los vegetales enteros en una batida suave. Si usa una licuadora regular, corte las frutas y los vegetales en pedazos pequeños y cuele el puré luego de licuarlo. Rinde dos porciones.

Ingredientes:
1 banano, rebanado
1 manzana grande, pelada y picada
½ taza de uvas verdes sin semillas
1 taza de col rizada picada
1 taza de hojas de espinaca pequeña
1 cucharada de jengibre fresco rallado
1 cucharada de semillas de linaza molida
¼ taza de semillas de chía molidas
¼ cucharadita de canela molida
¼ cucharadita de clavos de olor molidos
1 taza de agua

Coloque todos los ingredientes en la licuadora y licue hasta que estén suaves. Cuele, de ser necesario, para remover las piezas más grandes; vierta en dos vasos y sírvala.

‘Wrap’ de tortilla integral y vegetales

Para almuerzo, un ‘wrap’ sencillo puede proveer un cambio diario con diferentes ingredientes frescos y sazonado con hierbas secas, especias o ajo junto una mayonesa Vegenaise o hecha en casa sin huevos. Rinde dos porciones.

Ingredientes:
2 tortillas integrales de 10 pulgadas
2 cucharadas Vegenaise
1 cucharadita de rábano picante (‘horseradish’), o a gusto
1 taza de lechuga fresca
½ taza de germinados
½ taza de tomates frescos picados
½ taza de zanahoria rallada
½ taza de pepinillo fresco en cubos
1 aguacate maduro, pelado, sin semilla y en rebanadas
¼ taza de nueces tostadas

Coloque las nueces en un molde de hornear a 350 grados por 15 minutos. Enfríe y luego píquelas.

Coloque las tortillas en una superficie plana. En un pequeño recipiente mezcle la Vegenaise y el rábano picante. Esparza la mezcla sobre las tortillas. Rellene las tortillas con la mitad de la lechuga, germinados, tomates, zanahorias, pepinillo, aguacate y nueces. Enróllelas en forma de ‘wrap’ y sirva.

Ragú de vegetales crudos con arroz integral

Comience la cena con una base de arroz cocido, papas, quínoa o polenta servido con una combinación de vegetales. Rinde dos porciones.

Arroz:
1 taza de arroz integral
2¼ tazas de agua

Ragú de vegetales crudos:
1 taza de pimiento rojo cortado en tiras
½ taza de apio picado finamente
½ taza de aceitunas Kalamata picadas
¼ taza de perejil italiano picado finamente
¼ taza de nueces tostadas picadas
3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
1 diente de ajo, machacado
1 cucharada de jugo de limón
1 cucharadita de sal kosher o sal de mar

En una cacerola mediana, hierva el agua a fuego alto. Vierta el arroz, reduzca el fuego, tape y cocine a fuego lento por alrededor de 40 minutos.

Mientras se cocina el arroz, combine en un recipiente mediano los pimientos rojos, el apio, las aceitunas Kalamata, el perejil italiano y las nueces. En un recipiente pequeño bata el aceite de oliva, el ajo, el jugo de limón y la sal. Vierta el aderezo sobre los vegetales y remueva, deje que reposen hasta que el arroz esté listo.

A la hora de servir, coloque el arroz en platos individuales y corone con los vegetales crudos.


Fuente: Adaptado de Intuitive Cooking, por Madeleine Tuttle (WorldPeaceDiet.org).

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