Esta es la estación para ser sabios

Un momento ideal para rejuvenecer y dejar nacer la creatividad



Para la acupunturista californiana Daniela Freda, es rutina aconsejar a los pacientes que lidian con los bajones de energía durante el invierno. “A menudo se sienten preocupados de que algo no anda bien, ya que nuestra sociedad espera que nos sintamos igual todo el año”, dice Freda, quien mantiene su práctica privada en San Francisco. “Pero, en realidad”, añade, “todo está bien”.

Según un estudio publicado en la revista Psychiatry Research, solo un cuatro a seis por ciento de los estadounidenses padecen del trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés), caracterizado por un patrón estacional predecible de depresión mayor o trastorno bipolar. Para la gran mayoría de la población es normal una ligera variación estacional en el ánimo y el comportamiento, confirma Kathryn Roecklein, Ph.D., psicóloga clínica y prominente investigadora del SAD en la Universidad de Pittsburgh en Pennsylvania.

Los profesionales de la medicina tradicional china, como Freda, ven una disminución de energía durante el invierno como reflejo de la energía que trae la estación. En esta filosofía, las energías de aumento (yang) y caída (yin) circulan según se desenvuelven las estaciones. El invierno está gobernado por la energía yin, quieta, lenta, introspectiva y creativa. Según el invierno pasa a la primavera, la energía yang, brillante, ligera, expansiva y extrovertida, gana impulso para llegar a su punto máximo en el verano.

“La naturaleza expresa las energías universales a lo grande”, dice el psicólogo investigador y experto en medicina de mente y cuerpo, Joseph Cardillo, Ph.D., autor de The Five Seasons. ¿Quién puede pasar por alto el florecimiento de la primavera o un otoño abundante? “Esos mismos ciclos energéticos”, dice Cardillo, “se reflejan en el microcosmos del cuerpo humano y en la experiencia humana”.

Relájese

Aunque el 21 de diciembre el solsticio de invierno marca el día más corto del año, las temperaturas en la mayoría de los Estados Unidos continúan bajando hasta febrero. Cardillo aconseja el aceptar el frío del invierno porque distrae nuestra atención de las actividades diarias para poder hacer una pausa y considerar qué es lo importante. Según él, “El efecto es similar a echarse agua fría en la cara”.

“La primavera es el tiempo para nuevos comienzos, el verano es tiempo para crecer, otoño para recoger y el invierno para la introspección.”
~ Joseph Cardillo


Según el frío lleva a los animales a la hibernación y las plantas a un letargo, también nos invita a disfrutar de horas de sueño adicionales, señala Freda, al seguir la trayectoria del sol. Más temprano a la cama y más tarde para levantarse. Ella anima a sus clientes a incorporar rutinas diarias que sean restaurativas. “Reservo tiempo, de forma intencional, para conectarme con la respiración y acallar la mente.” Trate de hacer yoga suave o tai chi, escuchar música relajante, acurrucarse a leer un libro o caminar en la naturaleza, con experiencias sensoriales nuevas.

Calentar un área con una chimenea luego de pasar un tiempo en los exteriores helados

Cardillo explica que la desaceleración de forma natural crea espacio para que emerjan las cualidades contemplativas y creativas del yin. El meditar, visualizar y llevar un diario promueven el acceso hacia la sabiduría interior. “El invierno es el tiempo perfecto para examinar una gran cantidad de ideas y de sueños para armar un nuevo yo”, dice Cardillo. “Ahora está preparado para usar la energía robusta de la primavera para esparcir esas energías hacia fuera.”

Refléjese en el agua

En la medicina tradicional china, el elemento agua, que simboliza concentración y pureza, está bien relacionado con el invierno. Altamente adaptable, el agua puede convertirse en sólido, líquido y vapor sin forma, puede correr sobre, bajo, alrededor o a través de obstáculos con facilidad; y aún así puede estarse quieta y refrenada. El contemplar el poder del agua en cualquiera de sus formas puede ayudar a sincronizar nuestra propia conciencia con los regalos de la estación.

“Cuando su mente no está fija y fluye como el agua, los sueños comienzan a hacerse realidad, sencillamente porque usted fluye en el momento presente”, señala Cardillo, quien también es autor del libro Be Like Water. Él sugiere usar el agua como guía para soluciones creativas, mejor concentración o moverse sin mucho esfuerzo hacia el próximo paso.

Encuentre equilibrio

Freda señala que dentro de la fuerte energía yin del invierno, “Hay momentos yang, momentos de celebración que nos dan ánimo”. Puede ocurrir un desequilibrio cuando la lentitud del invierno está completamente contrarrestada por la demasiada alta energía de la socialización, trabajo o el correcorre del día. “Un exceso de yang durante el invierno, en lugar de un poco del mismo, puede agotar, lo que contribuye al estrés, fatiga y depresión”, dice Freda.

Por el contrario, para aquellos que ya tienen una personalidad predominantemente yin (callados, introvertidos, con baja energía) que se consumen en la energía yin del invierno, un intento de restauración y quietud puede conducir a letargo y aislamiento. “Veo esto desde el punto de vista clínico”, dice Freda. “En lugar de aprovechar un poco de tiempo adicional de descanso y relajación, algunas personas se agotan y pierden su motivación por completo. Se quedan atrapados en el yin.”

Cardillo recomienda que estas personas se entreguen a actividades en exteriores que suban el ánimo para ayudarlos a restaurar el balance. Roecklein concuerda al observar que las personas que sufren del SAD que están en terapia conductual cognitiva (que enfatiza el pensamiento positivo y conductas beneficiosas) igualmente son estimuladas a participar en actividades físicas y sociales que les traigan alegría y significado.


Lane Vail es escritora independiente en Carolina de Sur. Conéctese en WriterLane.com.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags