Tradiciones navideñas con conciencia

Formas sencillas de añadir significado y diversión centradas en la familia



Muchos inviernos pasan en un torbellino de regalos, fiestas y alimentos sabrosos, lo que afecta el verdadero mensaje de amor, esperanza y paz de la temporada. Si nos detenemos un poco y pensamos en lo que verdaderamente hace tan especial esta temporada del año, podemos ayudar a nuestros niños –y a nosotros mismos– a crear tradiciones conscientes nuevas y experimentar verdadera felicidad. 

“Si el espíritu de la temporada en su hogar es más: ‘Dame, llévame, cómprame’, en lugar de: ‘Vamos a decorar’, no se desespere”, aconseja la educadora internacionalmente reconocida y experta en niños Michele Borba, Ph.D., autora de The Big Book of Parenting Solutions: 101 Answers to Your Everyday Challenges and Wildest Worries. “Hay formas más sutiles de motivar a sus hijos a reconocer cuáles son los mejores regalos de la Navidad. La forma más sencilla es concentrarnos en los regalos del corazón y dejar que nuestros hijos participen y que su función no sea únicamente el recibir.” 

Intente estas sugerencias para ayudar a los niños a crear tradiciones que celebren la familia, los amigos, el compartir con los demás y las maravillas de la Navidad.

Haga énfasis en las experiencias, no en los objetos. Los regalos nunca pueden sustituir su presencia en la vida de sus hijos. Con el pasar de los años, los hijos raramente recordarán qué regalo recibieron, pero sí recordarán los momentos especiales que pasaron en familia. Salga a caminar por la naturaleza a recoger las piñas de los pinos para decorar su árbol. Establezca una Noche Familiar y deje que los niños seleccionen la actividad, ya sea ver una película o una obra musical relacionada con la temporada, como el Cascanueces, jugar el juego de salón favorito o hacer una casa de jengibre. A la hora de la cena, pida a los niños que les cuenten cuáles son los mejores recuerdos que guardan sobre Navidades anteriores y a base de sus respuestas, planifique las celebraciones de este año.  

Trate las tarjetas como regalos preciados. Reúna a la familia a la hora de abrir las tarjetas y aproveche ese momento para ponerse al día sobre lo que han hecho y recordar momentos divertidos o compartidos. Las llamadas y los vídeos por Skype son maravillosos momentáneamente, pero las tarjetas enviadas por correo se convierten en un regalo tangible permanente.

Exhorte a sus hijos a crear tarjetas hechas a mano o personalizadas para los abuelos y otros miembros de la familia, incluya fotografías o dibujos y una nota corta describiendo las razones por las cuales esa persona significa tanto para ellos. A los vecinos, entregue las tarjetas en persona y acompáñelas de galletas o dulces hechos en casa. Los niños también pueden enviar tarjetas a los militares que se encuentran en el extranjero a través del programa establecido por la Cruz Roja para este propósito en Tinyurl.com/HolidayHeroMail.

Obsequie regalos creativos. Adopte a una familia menos afortunada o a un niño en la Navidad (las iglesias locales o las agencias de servicios sociales pueden brindarle información) y pida a los niños que se conviertan en “ayudantes de Papá Noel”, escogiendo y envolviendo libros, juguetes y otros regalos. Ayude a los niños a hacer búsquedas sobre buenas causas y pida que separen una pequeña cantidad de dinero para donar a un refugio de animales u otra organización sin fines de lucro. También aprecie el regalo del tiempo: los niños que hacen trabajo voluntario en un lugar donde reparten comida a personas necesitadas, que van a cantar villancicos en un asilo de envejecientes o que ayudan a envolver regalos para Toys for Tots experimentarán y recordarán lo que es la verdadera alegría de dar.  

Alimente el lado espiritual. Los servicios religiosos no son la única forma que tiene la familia de compartir los valores y las creencias con los niños. En la noche del solsticio de invierno, el 21 de diciembre –el día más corto y la noche más larga del año– disfrute de una cena a la luz de las velas. Luego, salgan a mirar las estrellas en el patio y pidan deseos para esa Navidad. Otra noche, apague todas las luces, excepto las del árbol de Navidad u otras velas especiales y hablen calladamente sobre sus bendiciones. Escuchar discos compactos de villancicos de distintas partes del mundo refuerza el espíritu de unidad y fomenta las discusiones alegres sobre cómo otras culturas observan los días festivos.

Celebre las decoraciones, los sonidos y la diversión de la temporada. Pida a los niños que ayuden a escoger un árbol y cree o compre adornos que tengan un significado especial para ellos. Luego organice una fiesta informal para decorar con música navideña de fondo (los niños pueden escoger su preferida) e incluya cocoa y galletitas. Separe una noche para salir a pasear a pie o en automóvil, para disfrutar de las distintas decoraciones navideñas del vecindario. Los que viven en climas fríos pueden crear un muñeco de nieve, un ángel en la nieve o deslizarse en trineo en un parque. Para añadir diversión, salga a cantar villancicos y a tocar instrumentos con los niños y sus amigos. Para capturar estos momentos maravillosos, tome fotos.

Borba cree que estos tipos de experiencias compartidas ayudan a los niños a entender el verdadero significado de la temporada y trae la alegría que representa. “Al final”, aconseja, “recuerde que las Navidades realmente tienen que ver con amor, unión y recuerdos maravillosos”.  


Barbara Amrhein es una escritora independiente y editora para Natural Awakenings.

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