La red luminosa

Por qué somos uno



La humanidad no ha tejido la red de la vida. Pero somos un hilo dentro de ella. Cualquier cosa que le hagamos a la red, nos lo haremos a nosotros mismos. Hay una unión en todo. Todas las cosas se conectan.
~ Jefe Seattle, 1855

 

Lo que veo es una red infinita de relaciones, extendida a través de la inmensidad del espacio como una red luminosa. Está hecha de energía, no hilvanada. Cuando miro, puedo ver la luz moviéndose a través, como se mueve el pulso por las venas. Lo que veo “allá afuera” no es diferente de lo que siento por dentro. Hay un zumbido viviendo que podría venir de mis neuronas, pero podría muy bien estar llegando del calor de las estrellas. Cuando las miro, hay una pequeña conmoción en mis huesos, las cenizas de estrellas muertas que habitan en mi médula se levantan como limaduras de metal hacia el imán de sus parientes vivos.

¿Dónde estoy yo en este panorama? Estoy por todos los lugares. Estoy allá arriba, acá abajo, dentro y fuera de mi piel. ¿Por qué me tengo que sentir sola? Soy parte de una red que es pura relación, con energía disponible para mí que ha estado ahí desde el nacimiento del universo.

¿Dónde está Dios en este panorama? Dios está en todos los lugares. Dios está allá arriba, acá abajo, dentro y fuera de mi piel. Dios es la red, la energía, el espacio, la luz—no capturado en ellos, como si cualquiera de estos conceptos fuera más real que esos que los unen—pero se revela en esa vasta y singular red de relaciones que anima todo lo que existe.

No me basta proclamar que Dios es responsable de toda esta unidad. En cambio, quiero proclamar que Dios es la Unidad—la misma energía, la misma inteligencia, la misma elegancia y pasión que hace que todo funcione. Este es el Dios que no está en ninguna parte, sino en todas; el Dios a quien se le puede orar en todas las direcciones a la vez. El que “Yo soy El que soy”, en el que todo lo demás permanece.

Por el momento, vemos a través de un cristal oscuro. Vivimos en la ilusión de que todos somos un “Yo soy” separado. Cuando la niebla se disperse y haya claridad, sabremos que solo hay Uno.


Tomado de The Luminous Web, por Barbara Brown Taylor, con permiso de Cowley

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags