Algo positivo e inesperado

Los dispositivos electrónicos pueden aumentar las conexiones familiares



Sea testigo de una familia obsesionada con los dispositivos electrónicos en la mesa de comer y se le hará fácil concluir que la tecnología está dividiendo la vida familiar: la mamá le está enviando un correo electrónico a su jefe; el papá está mirando un vídeo de YouTube en su tableta; la hermana le está enviando un texto a su novio; el hermano más pequeño está jugando ‘Angry Birds’ en su teléfono inteligente. No hay conversaciones de unos con otros.

Pero dejando a un lado estos hábitos disfuncionales a la hora de comer, los celulares y las tecnologías de Internet no han resultado ser tan dañinas como se pronosticó.

“Cuando comenzamos esta investigación, el pensamiento predominante era que la tecnología del Internet nos haría sentir solos, socialmente aislados y amenazaba nuestra vida familiar”, dice Lee Rainie, director del Pew Research Center’s Internet & American Life Project. “Alrededor de 12 años, hemos estado preguntando a las personas sobre este particular y la contestación dominante es: ‘En realidad, nos sentimos más conectados ahora con nuestras familias que antes’”.

Sistemas para comunicarse a través de la Red, como Skype, han permitido a los miembros de las familias a través del globo hablar gratis y a la vez verse entre sí. Las redes sociales, como Facebook, han creado canales de comunicación para hermanos que previamente han estado fuera de contacto para que compartan fotos y reviva la relación. Según los estudios de Pew, desde 2008, los teléfonos celulares han llevado a que los matrimonios hablen más durante el día y los padres mantengan las líneas de comunicación más abiertas con sus hijos.

“Parece que siempre hay ansiedad en la crianza de un hijo adolescente y ahora gran parte de ella puede aliviarse”, dice Larry Rosen, Ph.D., psicólogo investigador en la Universidad del Estado de California y autor del libro Me, MySpace, and I: Parenting the Net Generation. “Una madre o un padre asustado puede escribirle un texto a su hijo o hija que diga ‘¿Estás bien?’ y obtener  una respuesta de una sola palabra, mientras que antes el joven hubiese tenido que buscar un teléfono, pagar, lo que quizás no hubiera hecho, y papá y mamá hubieran entrado en pánico.”

La propia investigación de Rosen sugiere que las redes sociales pueden, en realidad, enseñar a los adolescentes a ser más empáticos, una cualidad que realza sus lazos con los miembros de la familia. Por ejemplo, un primo pone algo en Facebook diciendo que murió su gato, entonces la prima adolescente responde con afecto y se crean lazos más fuertes. Los adolescentes aprenden sobre la empatía que luego podrán aplicar en experiencias cara a cara.

“La investigación del Pew Center ha demostrado que las personas activas en las redes sociales tienden a tener más amigos y apoyo y a estar más involucradas en sus comunidades y con la familia”, sostiene Rainie; a la vez, los estudios de la Kaiser Family Foundation sugieren que los niños obsesionados de forma poco saludable con los medios de comunicación tienden a tener calificaciones bajas y meterse en problemas en la escuela. 

En general, según un estudio de 2011 por el Barna Group, firma de investigación en Ventura, California, un 32 por ciento de los padres y un 47 por ciento de los adolescentes dicen que la tecnología ha mejorado la vida familiar, mientras que un 18 por ciento de los padres y 6 por ciento de los adolescentes dicen que la han empeorado, porque las noticias no son todas buenas.

Tenga en cuenta cómo, en lugar de sentarse a ver un programa de televisión juntos, a menudo, los miembros de la familia anda cada uno viendo su propio programa en su propia pantalla pequeña.

“Las personas pierden momentos de socializar porque se están comunicando con la red dentro de su pantalla, en lugar del mundo que los rodea en ese momento”, dice Rainie. (Por el otro lado, Raine señala que a menudo las familias comparten esos momentos entre ellos mediante un vídeo gracioso en YouTube o una foto en Facebook.)

Rosen advierte que el teléfono inteligente puede ser un elemento de cambio fundamental si los consumidores no son cuidadosos. “Ya estamos encontrando que la mayoría de las personas menores de 40 años miran su teléfono celular cada 15 minutos o menos, y si no lo hacen, les da mucha ansiedad. Todo su mundo social aparenta estar canalizado a través de este aparato y eso es preocupante.”

Pero Rosen y Rainie advierten que la clave para lograr que la tecnología sea algo positivo para la dinámica familiar es establecer reglas desde el principio y saber cuándo hay que desconectarse.  Aquí presentamos algunas guías a considerar:

Teléfonos celulares. Todos pueden verificar los mensajes en su teléfono celular antes de sentarse a cenar y apagarlo mientras comen. No use los teléfonos en la cama o a la hora de irse a dormir, según muestra la investigación de Rosen que plantea que puede ser perjudicial a la hora de descanso del adolescente.

Facebook. “Cuando su hijo dice: ‘Todos mis amigos están en Facebook y me siente excluido’, probablemente ese sea el momento de dejarlo estar en Facebook,” aconseja Rosen. Mantenga el derecho de ver su página con ellos. Cada padre e hijo puede decidir si deben ser “amigos” uno de otro, pero no se debe asumir que eso le da al padre o madre un pase hacia la vida personal de su hijo o hija.

Pew informa que un 80 por ciento de los padres cuyos hijos utilizan los medios sociales son amigos de sus hijos. Sin embargo, “insistir que su hijo o hija sea su amigo en Facebook, a menudo, es una invitación para que ellos hagan una página fantasma o de mentira”, menciona Rosen.

Teléfonos inteligentes y tabletas. Establezca horas específicas para prohibir la tecnología.  “Como pareja, antes nos retirábamos de noche a la cama para ver televisión y hablar. Ahora, vemos televisión, cotejamos nuestro teléfono y jugamos Juegos de Palabras con Amigos, y eso ha remplazado la comunicación íntima”. Esto ayuda a establecer tiempos específicos para cotejar el celular y dejarlo a un lado para tener más tiempo para compartir.”


Lisa Marshall es una colaboradora regular de Natural Awakenings.

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