Amistad entre las especies

Cruzando la línea divisoria para bien



Foto: Melanie Stetson Freeman/2006 The Christian Science Monitor

Antes de que Wally y Ann Collito, de North Attleborough, Massachusetts, tuvieran la oportunidad de hacerse cargo de un gatito sin hogar que apareció en su patio, la pareja descubrió que otro ser bondadoso—un cuervo—ya lo había hecho.

En los próximos meses, los Collito fueron testigos de una increíble amistad entre el cuervo y el gato, a quienes llamaron Moisés y Cassie, respectivamente. La pareja retozaba en la grama, como si hubieran sido compañeros de juego de toda la vida y no enemigos acérrimos. Moisés a menudo soltaba nutritivos gusanos e insectos en la boca del gatito y lo seguía como un padre protector.

“Si no hubiera sido porque el cuervo lo alimentaba y lo cuidaba antes de encontrarlo, hubiera muerto”,  relata Wally Collito en un vídeo puesto en InterspeciesFriends.blogspot.com. “Si el gato trataba de cruzar la calle, el cuervo comenzaba a escandalizar como diciendo: ‘No te acerques a la carretera, te va a atropellar un auto’. A veces se le colocaba al frente y hacía que retrocediera hasta la acera”.

La historia de Moisés y Cassie no es algo fuera de lo común, sino una indicación del lazo emocional potencial entre los animales, según Jennifer S. Holland, autora del libro Unlikely Friendships: 47 Remarkable Stories from the Animal Kingdom. “Hace varios años, era realmente tabú atribuir empatía entre los animales”, indica, “pero hoy día más científicos están cruzando esa línea sin problemas”. Según explica, nadie sabe realmente qué emociones experimentan o cómo las experimentan, aunque sí se sabe que los humanos comparten el sistema límbico, donde se originan las emociones en los humanos, con otros mamíferos. “No hay razón por la cual no puedan experimentar experiencias similares a las nuestras en términos de emociones básicas”, según Holland.

El nuevo libro de Holland es solo uno de un número cada vez mayor de esfuerzos por documentar el paisaje natural del amor entre las especies, incluidos blogs dedicados al tema y un sinnúmero de libros para niños; uno de estos, Cat and Crow, por Lisa Fleming, inmortaliza a Moisés y Cassie. “Historias como esta nos brindan esperanza en un momento donde hay mucha negatividad en el mundo”,  observa Holland. “Creo que las personas están buscando una tregua”.

El amor maternal no conoce límites

Una diversidad de estudios recientes como el de la Universidad de Cambridge y el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology indica que la empatía y el altruismo pueden ser Foto: Columbus Zoo y Acuario, Ohiocaracterísticas de las especies, desde las ardillas hasta los leones marinos. Considere las aventuras de Finnegan, una ardilla que se cayó del nido y terminó en manos de un residente de Debby Cantlon en Seattle. En esta historia, Mademoiselle Giselle, una perra preñada adoptó a la ardilla herida llevándosela hasta la cama donde dormía. Giselle continuó cuidando de Finnegan aún después de parir su camada, literalmente la amamantó hasta que recuperó la salud.

“El impulso de cuidar y que nos cuiden es fuerte, especialmente cuando un animal ha perdido a su cría o a sus padres. La historia es un ejemplo perfecto de la manifestación del instinto maternal”, indica Holland.

Como muchos amigos humanos, en ocasiones se desarrollan muchas alianzas poco comunes entre los animales sencillamente por la necesidad básica de compañía. Un ejemplo muy conocido es el de Tarra, una elefanta de 8,700 libras retirada de un circo en el Santuario de Elefantes en Hohenwald, Tennessee. Se sabe que los elefantes andan en parejas, pero Tarra decidió crear un lazo con una perra sin hogar rescatada llamada Bella. Las dos se convirtieron en amigas inseparables y Tarra probó ser una amiga de verdad: Cuando Bella sufrió una lesión en la columna vertebral, Tarra hizo guardia frente a la verja fuera de la oficina del santuario y esperó tres semanas por Bella antes de que la sacaran afuera para una reunión feliz.

Comportamiento modelo

Al ver los resultados positivos de primera mano que muchos emparejamientos pueden brindar, algunos adiestradores de animales están usando las características naturales de una especie para influenciar el comportamiento de otras. Un programa en el zoológico de  Columbus, Ohio, rutinariamente usa el Zen en los perros para aumentar la confianza de los chitas al viajar. Aunque los chitas son los animales que más rápido corren, también son los más asustadizos. El director de programas de animales, Suzi Rapp, ha criado varios bebés chitas junto con cachorros, el más reciente un labrador amarillo llamado Carlisle.

Carlisle ayuda a mantener a los chitas calmados cuando Rapp tiene que transportarlos para presentaciones en la televisión para apoyar los esfuerzos de conservación. “Si escuchan Foto: Barcroft/Frameun sonido fuerte, los chitas miran a Carlisle para ver su reacción. El perro tiene una actitud de ‘no me importa’ que los chitas imitan”, señala Rapp, quien indica que el programa ha sido tan exitoso que jamás consideraría criar un chita sin la ayuda de un can.

“Como se criaron juntos, los chitas creen que Carlisle es uno más de la camada y no lo ven como un perro”, explica Rapp. “Se acurrucan, juegan y duermen juntos”. Pero, advierte Rapp, si lanzan un perro adulto desconocido con los chitas, el perro no va a durar mucho. Las historias de animales huérfanos que no hacen pareja subraya la importancia de introducir las diferentes especies mientras son pequeños.

Baloo, el oso, Leo, el león y Shere Khan, el tigre, tenían apenas dos meses de nacidos cuando fueron rescatados de una casa en una redada de drogas. El Centro de Rehabilitación de Animales Noah’s Ark en Locust Grove, Georgia, se llevó al trío y se encariñaron tanto unos con los otros que el santuario tuvo que pagar miles de dólares para construir una estructura especial para que vivieran juntos. Ocho años después, estos tres animales —cada uno procedente de diferentes continentes— siguen viviendo como si fueran hermanos consanguíneos.

Si la paz es posible entre especies antagonistas tradicionalmente, las implicaciones para los seres humanos son obvias. Cuando se satisfacen las necesidades básicas, el instinto de proteger o jugar puede vencer el impulso de agarrar, abandonar o pelear. Todos podemos compartir y llevarnos mejor cuando asumimos la responsabilidad de crear circunstancias que apoyan ese ideal.

“A veces bromeo y digo que le debo entregar mi libro a los políticos para recordarles que se puede lograr mucho bien cruzando las líneas divisorias”, sonríe Holland. “La bondad y el compañerismo pueden significar la supervivencia de todos los animales, incluidos nosotros”.


April Thompson es una escritora freelance en Washington, D.C. Conéctese en AprilWrites.com.

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