Creciendo con el ambiente en mente

Lecciones para ayudar a reducir la huella ecológica en el futuro



Los padres que han aprendido sobre los principios ambientales tratan de guiar a sus hijos en la misma dirección. ¿Cómo podemos inspirarlos a que se interesen en retos más grades sin que se sientan que le están añadiendo otra obligación? Afortunadamente, hay muchas formas de convertir la vida verde no solo en un hábito fácil y divertido si no en algo que nos hace sentir bien.

Un tijeretazo al consumismo

El factor más importante es dar el ejemplo. La mejor forma en la que los padres pueden enseñar a sus hijos a comprar menos es comprando menos ellos mismos. Discuta varios aspectos y pídales su opinión.

Según un estudio reciente realizado por Empower MediaMarketing, los niños ven de 12 a 14 minutos de comerciales cada hora mientras miran la televisión. Hable sobre los anuncios dirigidos a los niños y cómo algunos detallistas manipulan al público infantil. Compare los beneficios anunciados de un nuevo juguete con las experiencias que ellos han tenido con el mismo, ¿dan el grado?

Ofrezca a los niños opciones atractivas y haga que practiquen la toma de decisiones. “Yo les informo lo que el producto contiene y si se ha comprobado que puede causar problemas de salud”, informa Mary Marsh, madre  de tres niños en Calgary, Alberta. “También les hablo sobre una alternativa natural. Realmente quiero que tomen estas decisiones importantes ellos mismos. No podré decidir por ellos en el futuro”.

Tomando el control sobre la basura

Rete a los niños a encontrar alternativas reusables para los artículos del hogar que vaya a desechar. Conviértalo en un juego; lleve a cabo experimentos para saber cuán bien las alternativas trabajan y pruebe sus ideas.

Déle un giro diferente al reciclaje. En lugar de lavar los envases de leche y echarlos al reciclaje, guarde algunos para crear un pequeño iglú dentro de la casa. Desenrolle ese abrigo y úselo para crear una obra de arte. Corte los mahones y conviértalos en faldas. Decore los frascos de cristal y úselos para guardar alimentos en la despensa o para guardar misceláneas.

Lleve a los niños al vertedero local para identificar artículos que pueden ser reciclados o que se pueden volver a usar. La investigación de la Universidad de Utah asegura que la mitad de toda la basura que se genera en los Estados Unidos podría reciclarse. En la práctica, nos conformamos con aproximadamente el 2 por ciento.

Motive a los niños a que dejen saber sus opiniones. Cuando el empaque de un juguete es mucho más grande de lo que podría ser, ayúdelos a escribir una carta al fabricante pidiéndole que convierta su negocio en uno más amigable para el ambiente.  

Creando preocupación

Ayude a los niños a convertirse en expertos. “Los niños pueden inspirar a sus amigos y a sus padres a estar más conscientes del ambiente”, indica el Dr. Moshe Lewis, director de medicina y rehabilitación física del Centro Médico del Pacífico en San Francisco, California.

Rodee a la familia de naturaleza. “Los niños tienen una curiosidad innata. A medida que conocen sobre el hábitat natural de los animales, la importancia que tienen en el ecosistema y cuán hermosos son, aprenden a apreciar la gran diversidad de especies de flora y fauna existentes en la Tierra”, señala Lewis.

Barbara Smith comenzó el Bow Wow Meow Kids Club en el albergue de animales Almost Home, en Fort Dodge, Iowa, para que más niños pudieran visitar a los animales. “Hacer trabajo voluntario en un albergue de animales es más beneficioso para los niños que sencillamente jugar con gatos y perros”, indica Smith. Esto les enseña a ser bondadosos, cómo ganarse la confianza y como sanar. Los enseña a ser humanitarios”.

Haga que los niños participen en la selección de buenos alimentos. “Me gusta producir algunos alimentos en la casa para reducir aún más la huella ecológica”, indica Marsh. Dos de sus hijos ayudan a cuidar de las codornices y a recoger los huevos y el tercero crea tiras cómicas sobre las desventajas de la agricultura industrializada y la cría intensiva.

Conversación difícil

Los retos ambientales pueden parecer de enormes proporciones y pueden atemorizar a los niños o hacer que se sientan culpables si no pueden ayudar. Un padre puede calmarle los nervios, ofrecer una perspectiva constructiva y ayudarlos a sentirse como parte de la solución.

“Mantenga el tono de la conversación centrado en las posibilidades, no en el futuro desalentador”, recomienda el Consejero Certificado en Salud Mental Brooke Randolph, de Indianápolis, Indiana. “Concéntrese en lo que podría pasar, en lugar de lo que va a pasar”.  

Busque el lado positivo. “Una sola decisión no está causando el calentamiento global ni la extinción de las especies; en su lugar, es el resultado de la acumulación de diversas decisiones, tomadas por muchas personas, una y otra vez”. Hable sobre los muchos cambios que están ocurriendo en la actualidad que están ayudando.

Fije metas viables, buenas para el ambiente y trabajen juntos para hacer una diferencia. “No importa cuán pequeñas sean las metas”, informa Randolph, “si los niños sienten que están haciendo algo positivo, pueden sentir que tienen más control”.

Por último, fomente la autoexpresión. “Para los niños, poder verbalizar o expresar sus sentimientos es crítico”, indica Lewis. “En ocasiones, esto requiere más que solo terapia conversacional. He encontrado que el arte y otras expresiones creativas son una forma de trabajar a través de algunas emociones”.


Hilary Ferrand es una escritora freelance en Fort Dodge, Iowa.

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