La crianza de los hijos en el siglo XXI

Preparando a los niños para el futuro



Evgeny Atamanenko/Shutterstock.com

Los niños de hoy tienen más oportunidades que nunca para cambiar el mundo. Los adolescentes se están organizando en movimientos globales de activismo, los amantes de LEGO están dominando la robótica y los jóvenes empresarios están lanzando negocios exitosos antes de tener la edad suficiente para conducir.

Pero para mamá y papá, esta niñez acelerada, impulsada por la tecnología, se ve drásticamente diferente de la suya. Para ayudar a los niños a desarrollarse, los padres deben aprender a aceptar con atención los avances modernos de hoy sin perder de vista las virtudes y habilidades eternas como: la bondad, la creatividad y el pensamiento crítico.

Buscando el equilibrio

Las horas después de la escuela solían estar llenas de juegos al aire libre en los que los niños desarrollaban de forma independiente sus capacidades naturales como aprendices por cuenta propia y solucionadores de problemas de manera creativa. Hoy día, la Children & Nature Network informa que sólo el 6 por ciento de los niños de 9 a 13 años de edad juegan afuera por su cuenta, a pesar de que los niveles de criminalidad son los más bajos de los últimos 50 años. En cambio, el estrés y la ansiedad están aumentando en nuestra cultura competitiva, ya que muchos niños intentan equilibrar la pesada carga de tareas con un calendario repleto de actividades extracurriculares.

Con la capacidad de conectarnos con el mundo al alcance de la mano, Thomas Murray, director de Innovation for Future Ready Schools, en Washington, D.C., señala que los dispositivos electrónicos también pueden desconectarnos de los que están a nuestro lado. “Es una lucha masiva para encontrar el equilibrio y la atención, pero es de vital importancia. ¿Con qué frecuencia vemos a un niño que toma clases avanzadas  y que se está desmoronando emocionalmente? Como padres, necesitamos reconocer que los niños tienen mucho que hacer, más que nunca”.

Courtney Carver, de Salt Lake City, autora de Soulful Simplicity: How Living with Less Can Lead to So Much More, se preocupa de que los padres estén creando résumés para la vida de sus hijos que probablemente no quieran. En su página web, BeMoreWithLess.com, se concentra en fomentar el vivir con menos desorden, actividad y estrés para simplificar la vida y descubrir lo que realmente importa. “Es un reto mantener una conexión cercana cuando estamos abrumados con lo que hay en nuestra cuenta de correos electrónicos, o en Instagram, o lo que los niños están viendo en línea”, dice ella.

En su propio viaje a través de un minimalismo práctico, ha ganado un mayor sentido de presencia con su hija. “Cuando puedes prestar mayor atención a una conversación y no sentirse distraída y ansiosa, especialmente con los hijos jóvenes, eso lo es todo”, dice Carver.

Manejando la tecnología

La omnipresencia de los dispositivos digitales es una diferencia definitoria entre la juventud de hoy y la de sus mayores, lo que dificulta que los padres se relacionen y sepan cómo establecer límites. Como editora principal de la organización sin fines de lucro Common Sense Media, Caroline Knorr ayuda a los padres a entender lo que está sucediendo en la vida de sus hijos en los medios de comunicación. “Podemos pensar en los medios de comunicación como un 'super compañero': Cuando los niños lo consumen, buscan pistas sobre cómo comportarse, qué está bien y qué es normal”. Los padres deben ser los intermediarios para que puedan contrarrestar los mensajes externos con los valores de su propia familia.

Los dispositivos actuales son persuasivos y adictivos. “Como padres, necesitamos establecer límites, modelar buenos hábitos digitales y ayudar a nuestros niños a autorregularse más, ese debe ser nuestro objetivo final”, dice Knorr.

Para criar buenos ciudadanos digitales, Richard Culatta, presidente del International Society for Technology in Education, en Arlington, Virginia, cree que las conversaciones sobre el uso de los dispositivos no deben terminar con límites al tiempo conectados y la seguridad en línea. “Pregúntele a los niños si su uso de la tecnología está ayudando a estar más comprometidos y a encontrar más significado en el mundo o los está sacando del mundo en el que están”, dice. “Hable acerca de cómo usar la tecnología para mejorar la comunidad que le rodea, reconocer información verdadera y falsa, participar en procesos democráticos y hacer que su voz sea escuchada acerca de los temas que le importan”.

Los padres a menudo se sienten incómodos con la socialización digital de sus hijos, pero Culatta fomenta la introducción de los medios interactivos más temprano que tarde, para que entiendan cómo involucrarse con el mundo en línea antes de que tengan la edad suficiente para tener cuentas en los medios sociales. Geocaching, que utiliza dispositivos con GPS para la búsqueda de tesoros, y aplicaciones para las ciencias ciudadanas, ofrece oportunidades a las familias para participar, tanto en actividades al aire libre, como en comunidades en línea.

“La mayoría de nuestros niños necesitarán estas habilidades de comunicación digital para poder trabajar con cualquier persona en cualquier momento”, dice Murray. Ha sido testigo del impacto de conectar los salones de clase de todo el mundo al observar que: “Cuando los estudiantes aprenden a navegar por las zonas horarias y las barreras idiomáticas para comunicarse y colaborar, ven que pueden resolver juntos los problemas del mundo”.

Criando innovadores

“Al mundo no le importa cuánto saben nuestros hijos, lo que le importa es lo que hacen con lo que saben”, dice Tony Wagner, investigador principal en el Learning Policy Institute, una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación en educación y política, en Palo Alto, California. En su último libro, Most Likely to Succeed: Preparing Our Kids for The Innovation Era, enfatiza en la importancia de la resolución creativa de problemas y la alegría del descubrimiento, especialmente a medida que más trabajos se automatizan. “Nacemos con el temperamento de poder resolver problemas de forma creativa. Pero entonces pasa algo. Cuanto más tiempo están los niños en la escuela, menos preguntas hacen, más se preocupan por obtener la respuesta correcta y cada vez menos piensan que son creativos de alguna manera”, comenta Wagner.

 “En lugar de escuchar y repetir como un loro, los niños necesitan aprender a encontrar y ser consumidores críticos de información”, dice Murray. Son menos los empleadores que piden certificados de estudios universitarios, incluido Google, a medida que descubren la desconexión entre lo que se enseña a los estudiantes y las habilidades innovadoras que realmente necesitan.

Aunque la mayoría de las escuelas tardan en adaptarse a las necesidades modernas de la futura fuerza laboral, los padres pueden fomentar proactivamente el espíritu empresarial y desalentar en el hogar el miedo al fracaso, mediante el ofrecimiento de oportunidades seguras para asumir riesgos y ser independientes. Después de hablar extensamente con jóvenes de todo el mundo, persuasivos e innovadores, Wagner descubrió que sus padres fomentaban explícitamente tres cosas: el juego, la pasión y el propósito.

Sus hijos tuvieron muchas oportunidades de explorar nuevos intereses, así como de aprender de sus errores. “Los padres entendieron intuitivamente que más importante que el coeficiente intelectual es el valor, la perseverancia y la tenacidad. No desarrollas eso cuando mamá te grita que practiques; lo desarrollas porque tienes un interés real".

Para crear una cultura de innovación, Murray anima a los profesores y a los padres a conocer los intereses, las pasiones y los puntos fuertes de los niños de hoy, “y a demostrarles cada día que ellos son importantes”. Cuando ese interés florece en una pasión, puede llevar a un sentido más profundo de propósito y a un deseo de hacer la diferencia.

Según Wagner, esto sucede cuando los padres y los maestros inculcan una lección moral sencilla, pero profunda: "No estamos aquí en esta Tierra principalmente y sólo para servirnos a nosotros mismos; tenemos una profunda obligación de devolver y servir a los demás".

Enseñando bondad

En una cultura que está obsesionada con la identidad y amenazada por los ciberacosadores, es una tarea difícil para los padres enseñarles compasión y bondad a sus hijos. "Necesitamos crear una cultura familiar intencional donde las virtudes como la bondad y el respeto se hablen, modelen, defiendan, celebren y practiquen en la vida diaria. Lo que hacemos una y otra vez da forma gradualmente a nuestro carácter, hasta que se convierte en una segunda naturaleza, parte de lo que somos", dice el Dr. Thomas Lickona, Ph., psicólogo del desarrollo y profesor de educación en el State University of New York College at Cortland, y autor de How to Raise Kind Kids: And Get Respect, Gratitude, and a Happier Family in the Bargain.

El estudio sobre la bondad del Sesame Workshop de 2016, encontró que el 70 por ciento de los padres se preocupan de que el mundo sea un lugar desagradable para sus hijos, pero Scarlett Lewis cree que todo está en nuestra mente, y dice: "Cuando eliges el amor, transformas la forma como ves el mundo, de un lugar que da miedo y produce ansiedad a otro que es amoroso y acogedor”.

Después de perder a su hijo de 6 años, Jesse, en el horrible tiroteo de la escuela elemental Sandy Hook, ella atribuyó la tragedia a un pensamiento de enojo en la mente del tirador. Su compasión alimentó la fundación del Movimiento Jesse Lewis Escoge el Amor para educar y animar a las personas a elegir pensamientos amorosos por encima de los pensamientos de enojo. “Aunque no siempre podemos elegir lo que nos sucede, siempre podemos elegir cómo responder”, dice. El programa basado en la evidencia, ‘Choose Love Enrichment’, enseña a los niños a vivir una vida con valor y gratitud, a practicar el perdón y a ser personas compasivas.

Aunque no queremos abrumar a los niños con todos los males del mundo, Lickona señala que es importante hacerlos conscientes del sufrimiento humano y de cómo podemos ayudar. “Cultivar la creencia de que todos somos miembros de una sola familia humana. Enséñales que una de las formas más importantes de mostrar gratitud por las bendiciones de nuestra vida es reciprocar".


Meredith Montgomery es editora de Natural Awakenings en Gulf Coast Alabama/Mississippi.

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