Ayuda para los animales lesionados

Rehabilitación y cuidado les dan una segunda oportunidad



Margaret M Stewart/Shutterstock.com

Ver animales perdidos, lesionados o huérfanos es muy triste, pero a menos que un animal silvestre esté frente a un peligro inmediato debido a otros animales o tráfico, es mejor esperar y observar. Las madres salen en busca de comida y regresan a sus bebés de forma intermitente. Si tiene duda, llame a un encargado de rehabilitación de la vida silvestre para pedir consejo.

“Los rehabilitadores están entrenados, certificados y toman cursos de educación continua y someten informes anuales. Todo el cuidado que reciben los animales cumplen con los estándares del gobierno”, explica la rehabilitadora de la vida silvestre Regina Whitman, de Queen Creek, Arizona, en su página web: Desert Cry Wildlife. Ella rehabilita conejos, ardillas, mapaches, zorrillos, pecarís bebés y coyotes cachorros.   

El Centro de Rehabilitación de la Vida Silvestre Dan & Dianne May, en Lee's-McRae College, en Banner Elk, Carolina del Norte, es el único programa universitario en Estados Unidos que permite que los estudiantes trabajen directamente con los veterinarios en el centro de rehabilitación. “Vemos especies nativas de reptiles, rapaces, pájaros cantores y mamíferos como las ardillas grises del este”, dice Jenna Glaski, mentora senior del programa. “Cuando los cervatillos y los gatos monteses están huérfanos, usualmente es porque la mamá ha sido golpeada por un auto o le han disparado”.

En el área de Georgetown, los rehabilitadores del South Carolina Coastal Animal Rescue and Educational Sanctuary (SC-CARES) cuidan animales silvestres lesionados. Miss Belle —una cierva que estaba atrapada en un cercado y paralizada temporalmente tratando de liberarse— recibió terapia física y se espera se recupere por completo.

El Centro de la Vida Silvestre de Venice, fundado en 2004 por Kevin Barton y Linda Schrader, sirve a los condados de Sarasota y Charlotte. Sus cinco hectáreas ofrecen chozas, establos y hábitats para ardillas y mapaches, un aviario y un estanque para aves acuáticas. En 2015, los voluntarios rescataron ocho zorrillos rayados. Debido a que estos mamíferos son lentos y tienen mala visión, las carreteras anchas son especialmente peligrosas mientras ellos se mueven a través de la disminución de su hábitat. Los zorrillos comen insectos, gusanos, roedores y serpientes.

Paul y Gloria Halesworth se especializan en colibríes en el Wild Wing Rehab Hummers & Songbirds, en Ahwatukee, Arizona. “Los bebés colibríes requieren una formula especial que importamos de Europa. Una temperatura corporal de 105 grados hace que los rescatistas casuales piensen que se están sobrecalentando. Jadean como perros si está muy caliente, de lo contrario, están bien”, dice Paul. Si encuentra un nido en el suelo, fíjelo en el árbol. “La cita adhesiva de embalar (duct tape) funciona”, menciona Paul. “La mamá los va a encontrar”. Las aves liberadas son llevadas al Desert Botanical Garden, en Phoenix.

La rehabilitación de búhos es mucho más costosa, hasta $800 desde el rescate del polluelo hasta su liberación. Los Halesworths refieren los búhos a otro centro que anualmente cuida alrededor de 500 búhos.

En Fort Gratiot, Michigan, Back 2 the Wild Rehab rescatan todo tipo de animal salvaje. En febrero,  los bomberos liberaron dos gansos que estaban atrapados en un río congelado; el centro los atendió para ver que no sufrieran de congelación. Un ganso murió, pero el otro volvió a la vida silvestre luego que pasó la próxima tormenta.

El Snowdon Wildlife Sanctuary, cerca McCall, Idaho, acepta cachorros de osos huérfanos. Aprovechando las tres décadas de investigación del supervisor del programa, Jeff Rohlman, los cachorros son examinados y colocados en un recinto de dos acres donde aprenden a vivir en la naturaleza hasta que tengan la edad suficiente para ser liberados. La mayoría llegan desnutridos y deshidratados; si son separados de su mamá, no saben cómo alimentarse o donde invernar.

Dreamcatcher Wild Horse & Burro Sanctuary, en Ravendale, California, no libera sus huéspedes rehabilitados —proporcionan un hogar para toda la vida donde los animales pueden vagar en manadas por 1,000 acres para encontrar su propia comida y agua. Las tierras se le arriendan a los rancheros para el pastoreo, la competencia por los alimentos entre el ganado y los animales salvajes es la opción más segura; el santuario también aboga por la protección del león montés, tejones, coyotes, halcones y águilas.

Barry and Maureen Genzlinger, fundadores del Vermont Bat Center, en Milton, han rescatado y liberado más de 125 murciélagos desde que Barry se convirtió en un rehabilitador de murciélagos con licencia emitida por el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Vermont en 2013. “Tenemos un murciélago que perdió el 95 por ciento de la piel de un ala”, dice. “Después de tres meses, la mayor parte de la piel ha vuelto a crecer. En dos meses más, debería estar bien, justo a tiempo para hibernar”. Los murciélagos pueden comer hasta 1,000 mosquitos en una hora.

Mientras que algunos animales se consideran como un fastidio, cada animal rescatado tiene un lugar en el ecosistema general. Siguiendo la regla del Buen Samaritano, esto le permite a un rescatador causal mantener el animal solo por el tiempo suficiente para transportarlo con seguridad a un centro de rehabilitación. Las operaciones de rescate siempre necesitan voluntarios que donen su tiempo o dinero para ayudar a la causa.

Para las criaturas, permanecer con un amigo que lo sana puede ser de ayuda, pero no hay lugar como el hogar.


Comuníquese con la escritora independiente Sandra Murphy en StLouisFreelanceWriter@mindspring.com.

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