Nadando en la naturaleza

Chapotea con seguridad en lagos y océanos



Kate Radville, bostoniana y ávida nadadora en aguas abiertas, está encantada de saber que el agua constituye un 70 por ciento de la superficie de la Tierra. “El ambiente controlado de una piscina es conveniente”, dice ella, “pero chapotear fuera bajo el bello sol del verano es sin duda liberador”.

Los entusiastas se sienten atraídos por la belleza natural de las aguas salvajes y a la vez dominados ante su poder, pero sin la habilidad o conocimientos adecuados, nadar en los escenarios naturales puede conllevar riesgo. “Anualmente se gastan millones de dólares en proyectos de publicidad, turismo y restauración de playas para que las personas vengan al agua”, dice Dave Benjamin, director ejecutivo del Great Lakes Surf Rescue Project, “pero la Cruz Roja Americana estima que un 54 por ciento de los estadounidenses carecen de las habilidades básicas para salvar vidas en el agua en caso de emergencia”. Siga estas guías para maximizar el disfrute y la seguridad en las aguas abiertas.

Conozca el clima. Verifique el pronóstico del tiempo antes de salir y sea consciente de cualquier cambio repentino en el clima. Salga del agua o el área en caso de truenos o rayos. Los edificios altos o las montañas podrían bloquear su vista del cielo y las tormentas pueden aparecer de repente, por lo tanto, Benjamin recomienda usar un radio de batería o una aplicación en el celular para las actualizaciones meteorológicas. Los cambios en el viento y la presión atmosférica pueden provocar olas durante horas, por lo que debe dudar volver al agua luego de una tormenta.

Busque información. “No he podido pensar en un momento en el cual me tiré al agua y no sabía nada del lugar”, dice Radville. “Es aconsejable hacer algunas investigaciones antes de tirarse a nadar.”

El renombrado entrenador Steven Munatones, fundador del World Open Water Swimming Association, sugiere caminar por la playa para buscar señales de precaución, letreros sobre condiciones de la marea, banderas, boyas, líneas de sogas y equipos de rescate de emergencia disponibles, además de casetas telefónicas que indican su localización si el servicio de teléfono celular es débil. Incluso las aguas aparentemente prístinas pueden estar contaminadas por bacterias dañinas, proliferación de algas o escorrentías contaminadas luego de la lluvia. “Converse con los visitantes locales, nadadores, dueños de botes o pescadores sobre las condiciones para nadar en áreas designadas”, aconseja Munatones, y coteje los medios sociales como Facebook y los foros en línea de natación.

Manténgase alejado. Sea consciente de los peligros ocultos debajo del agua que van desde objetos afilados hasta residuos de construcción sumergidos que pueden crear aguas turbulentas y fuertes corrientes. Nade en zonas protegidas con salvavidas, lejos de los ‘windsurfers’, las motos de agua y los navegantes que puede que no escuchen ni vean a las personas que están nadando, dice Munatones.

Respete la vida marina. Munatones aconseja que, a pesar de que la vida marina es hermosa, se debe mantener la distancia. “He nadado alrededor del mundo con todo tipo de vida marina intrigante”, dice él, “y estos son animales salvajes, no los amigables que usted ve en los parques de vida marina”. Pare de nadar y observe al animal hasta que este continúe su camino.

Observe el agua. La temperatura, la profundidad y el movimiento, que fluctúan con la lluvia, la marea y el viento, pueden también hacer que las condiciones sean impredecibles, por lo tanto, busque un destino de antemano. Bolsillos de agua fría dentro de un lago de montaña, que de otra manera serían de agua tibia, pueden inducir a una condición de jadeo o hiperventilación, dice Munatones, y una inmersión prolongada aumenta el riesgo de deterioro muscular e hipotermia.

La naturaleza es impredecible y hay riesgos inherentes asociados con nadar en aguas abiertas, así que yo siempre nado acompañada y tomando en cuenta las protecciones básicas.
~ Kate Radville

De igual manera, la bajada inesperada en el suelo del agua podría provocar pánico. “Físicamente, alguien capaz de nadar en tres pies de agua también puede nadar en 300 pies”, dice Munatones. “Pero mentalmente, las aguas profundas pueden sentirse escalofriantes.”

Las corrientes de resaca son corrientes poderosas que fluyen a lo largo de la superficie lejos de la costa. Pueden ser fácilmente identificables, pero muchas veces pasan desapercibidas por los nadadores. “Un error potencialmente fatal es permitir que la respuesta de ‘lucha o huida’ surja y tratar de nadar en contra de la corriente, porque las corrientes son como las trotadoras que agotan su energía”, advierte Benjamin. En cambio, voltéese, flote y siga el camino más seguro fuera del agua, una técnica que conserva energía, alivia el estrés y el pánico, dice él.

Ojo con las olas. Nade hacia las olas que se aproximan y zambúllase hacia la poderosa espuma blanca, dice Munatones. “Sienta cómo esa espuma lo baña antes de salir a la superficie.” Si es noqueado fuera de balance por una ola, relájese, contenga la respiración y espere que pase la voltereta. Nade hacia la luz si está desorientado bajo el agua y asegúrese que su cabeza está por encima de cualquier espuma antes de inhalar.

“Sus pulmones son su dispositivo de flotación que mantienen su cuerpo flotando”, dice Benjamin. “Flote y concéntrese en su respiración.”

Mientras que los dispositivos de flotación aprobados por la Guardia Costanera deben ser usados por los niños en todo momento, estos no sustituyen la supervisión, dice Rob Rogerson, salvavidas y oficial de entrenamiento de rescates en el océano en Palm Beach County, Florida. “Los padres deben vigilar a los niños, tanto a los nadadores como a los que no nadan.”

“El poder de las aguas abiertas es inmenso”, dice Munatones. “Sea respetuoso, siempre.”


Lane Vail es escritora independiente y bloguera en DiscoveringHomemaking.com.

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