Hablando con extraños

El sencillo placer de conectarse



La tecnología tiende a aislarnos de los demás, pero la ciencia apunta al valor real de conectar con  otros. En promedio, entramos en contacto con más de 100 personas al día, pero a menudo puede que no hagamos ninguna conexión real con ellas.

En un campus universitario típico, es raro no ver a un estudiante enchufado mientras camina de una clase a la otra. Decir “hola” a un conocido o halagar a alguien de pasada es casi imposible. Estas pequeñas interacciones del día a día podrían proveer una fuente constante de sencillos placeres para todos si con regularidad sacamos el máximo a tales oportunidades.

Parte de la razón por la cual nos aislamos intencionalmente puede ser la falsa creencia de que vamos a ser más felices al hacerlo, según informa un estudio reciente de la Universidad de Chicago publicado en el Journal of Experimental Psychology. Cuando se les preguntó a los pasajeros del metro sobre cómo se sentirían hablándole a un extraño, casi todos predijeron que el viaje sería “menos placentero” que si se quedaban con sí mismos. Luego del viaje, sin embargo, los resultados fueron unánimes: aquellos que hablaron a otra persona informaron tener una experiencia más positiva que aquellos que se sentaron en silencio.

Los padres enseñan a sus hijos a no hablarles a los extraños, pero como adultos, nos perdemos mucho si no lo hacemos. Incluso una pequeña charla puede hacer una gran diferencia en la calidad de nuestro día. Es fácil probarlo para ver si no terminamos con una sonrisa en nuestra cara.

Es irónico que los jóvenes pasen horas cada día en las redes sociales, enviado textos a otros y haciendo planes con amigos de forma tal que no estén solos en la noche, sin embargo están empeorando al no hacer conexiones cara a cara. Incluso sentados en la misma mesa, las conversaciones con contacto visual se están perdiendo, otra víctima de la tecnología.

Hablar con los demás también se correlaciona con mejores destrezas de comunicación. Un estudio de la Universidad de Stanford, llevado a cabo durante 20 años, concluyó que sus estudiantes graduados más exitosos de la Maestría en Administración de Empresas fueron aquellos que mostraron más interés y destrezas en hablarles a otros.

Por lo tanto, en lugar de rehuir de los compañeros que tiene cerca o de preguntarle al cajero cómo está hoy, diga “Hola”. Hará el día mejor para todos.


Violet Decker es escritora independiente radicada en la Ciudad de Nueva York. Conéctese en VDecker95@gmail.com.

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