Crianza iluminada

Sugerencias para criar hijos amorosos y seguros de sí mismos



Motivados por el amor incondicional, criar a los hijos estando presentes abarca todas las conexiones potenciales entre padres e hijos.

Estableciendo valores

Shelly Lefkoe, coautora de Chicken Soup for the Soul Guide to Effective Parenting, cree que los niños aprenden de lo que perciben como valores importantes. En su hogar en Westport, Connecticut, Lefkoe explica a sus hijas que deben tratarla siempre con dignidad y respeto, no por ser su mamá, sino porque: “Según tratas a las personas, así te tratarán a ti”.

El estudiante de Minneapolis Casey Martin a menudo acompaña a su padre, Kirk, en la presentación de los talleres de Calm Parenting dirigidos a padres, maestros y estudiantes alrededor de todo el país. Durante su crianza, vio de primera mano que: “Si tienes una conexión con tus hijos, mayor influencia puedes tener sobre ellos”.  

Tomando en consideración que a menudo los hijos saben que los padres los quieren, aunque no necesariamente siempre les agraden, Martin hace hincapié en que hay que descubrir formas de identificarse con sus intereses. “Me encantan los autos y cuando era niño, mi padre siempre me invitaba cuando iba a probar uno. Mis padres se tomaron el tiempo de conectarse conmigo, lo que ha tenido un impacto enorme en nuestra relación.”

Christine Carter, Ph.D., socióloga del Greater Good Science Center de la Universidad de California, reconoce la importancia de hablar explícitamente sobre los valores. Cuando vea a los niños haciendo algo que valoriza, pregúnteles cómo los hace sentir, recomienda. “Los adolescentes no necesariamente saben que sus padres valorizan más el carácter que las notas”, explica Carter, “en particular, si los padres suelen estar más pendientes a las notas que a los aspectos del carácter de un niño. ¿De qué habla con mayor frecuencia, de sus logros o de su carácter? Si es el primero, considere que sin querer podría estar enviando el mensaje equivocado”.  

Crianza de sobreprotección

Sobreproteger a los niños puede causar una sensación de incapacidad y hacer que comiencen a pensar, posiblemente de forma inconsciente, que tienen derecho a una vida libre de problemas, observa Carter. “Hay una epidemia de copiarse en los exámenes porque los estudiantes no quieren esforzarse y esperan que alguien los rescate”, explica.

Una vez mi padre me dijo que era mi escuela, mi opción, mis notas y mi vida. Esas palabras me hicieron ser responsable de mis actos.
~Casey Martin

“Aunque es aterrador dejar que nuestros hijos fracasen, si no les permitimos experimentar dificultades, ven los errores como algo tan terrible que hay que evitar a toda costa. Para dominar en cualquier campo, tenemos que retarnos, incluso si esto implica cometer errores.”

“Perdemos noción de que no estamos criando niños, sino adultos”, señala Susan Stiffelman, terapeuta matrimonial, familiar e infantil en Malibu, California, y autora de Parenting with Presence: Practices for Raising Conscious, Confident, Caring Kids. “Esta actitud los capacita para poder lidiar con los altibajos de la vida. Ayúdelos a conocerse y a confiar en ellos mismos sin legislar sus opiniones. Permítales experimentar.”  

Los niños a menudo luchan con las transiciones, en especial, cuando las cosas no salen como pensaban. Martin recomienda lo siguiente: “Cuando a los niños les da una rabieta o discuten al enfrentar una situación que representa un reto o que les causa ansiedad, ayúdelos a atravesar la situación. Dígales que sabe que están ansiosos, que usted también se ha sentido así antes y ayúdelos dándoles algo específico que hacer o en qué enfocarse.”

Se ha comprobado que jugar al aire libre de forma independiente ayuda a los niños a ejercer autocontrol, según estudios publicados en el American Journal of Public Health y el Children & Nature Network. A los niños estadounidenses no se les permite pasear libremente por el exterior para experimentar la naturaleza como sucedía en generaciones anteriores. En el libro Last Child in the Woods, el autor, Richard Louv, advierte sobre la limitación que representan los acuerdos restrictivos y el miedo inducido por los medios de comunicación. “Hay riesgos en el exterior, pero hay enormes riesgos psicológicos, físicos y espirituales en crear generaciones futuras bajo  arresto protector domiciliario”, señala.   

Louv prefiere lo que se conoce como el enfoque del picaflor: “Los padres de los picaflores no vuelan sobre sus crías con tarjetas educativas sobre la naturaleza; se mantienen cerca, pero les dan espacio para la exploración y la solución de problemas, sin dejar de estar atentos para actuar si observan algún peligro”.

Si usted no puede explicar algo a un niño de cinco años, entonces realmente no lo entiende; ellos lo hacen pensar sobre lo que sí sabe.
~Armin Brott

Armin Brott, presentador del programa radial de San Francisco Positive Parenting, recuerda a los padres que deben aumentar las oportunidades de sus hijos de ser independientes a medida que estos crecen. “Compruebe la capacidad de un niño de manejar más libertad proveyéndole la oportunidad de probarle a usted que sí puede. Si triunfan, eso aumenta su confianza. Si no, permítales darse cuenta por sí mismos de que todavía no están listos.”   

Comunicación disciplinada

Los primeros ocho años de la vida de un niño son los más formativos; es el periodo en que se desarrollarán las creencias personales que definirán el adulto en que se convertirán, incluidos los impedimentos para una autoexpresión fructífera. Fomentar la conexión y la confianza requiere evitar que los hijos formen creencias negativas, sin dejar la seguridad a un lado. Lefkoe sugiere enfocarse en lo que es mejor para el niño en ese momento.

“Vaya a la raíz del problema, en lugar de hablar sobre sus expectativas no satisfechas, algo que no viene al caso”, indica Lefkoe. “Guíelos para que aprendan a discernir lo que funciona y lo que no funciona. Lo importante es que su hijo prospere, no tratar de colmar las expectativas de los demás.” Los padres pueden ser un puerto seguro para los niños. Stiffelman indica: “Permítales expresar su verdad sin corregir o hacer que se sientan avergonzados. Si le dicen que quieren hacer algo que usted no aprueba, resista la necesidad de reaccionar con un consejo y converse sobre el proceso de toma de decisiones que llevó al niño a ese punto. Esté lo suficientemente presente para que ellos mismos se escuchen pensar en voz alta”.

“Los niños necesitan cariño, atención, reconocimiento y amor incondicional, no disciplina.  Cuando usted castiga a un niño, este se siente absuelto: ‘Hice algo malo, me castigaron, ahora estamos a la par’”, señala Lefkoe. Cuando los atrapa haciendo algo que no deberían, ella recomienda (con niños tan pequeños como de cinco años) preguntar: “¿Cuáles son las consecuencias de tus acciones? ¿Quieres vivir con ellas? Su meta con esta conversación debe ser que el niño sepa que cometió un error, pero que fue una gran oportunidad de aprendizaje”.

Recursos para los padres
• The Body Book for Boys por Rebecca Paley, Grace Norwich y Jonathan Mar
• The Care and Keeping of You: the Body Book for Younger Girls por Valorie Schaefer
• The Care and Keeping of You 2: The Body Book for Older Girls por Cara Natterson
• Father for Life: A Journey of Joy, Challenge and Change por Armin Brott
Holistic Mom’s Network HolisticMoms.org
• Last Child in the Woods
por Richard Louv
• The New Puberty por Louise Greenspan, M.D., y Julianna Deardorff, Ph.D.
• Parenting the Lefkoe Way TheLefkoeWay.com
• Parenting with Presence
por Susan Stiffelman
• Raising Happiness: 10 Simple Steps for More Joyful Kids and Happier Parents por Christine Carter

A medida que los niños maduran y enfrentan escenarios potencialmente peligrosos, “Usted no desea que se preocupen por lo que sus amigos dirán, sino por las consecuencias”, observa Lefkoe.

Navegando los años de la adolescencia

En la intensa travesía de la adolescencia los niños tratan de descubrir su propio yo y cómo alcanzar todo su potencial. Carter indica: “Tengo que estar recordándome continuamente que esta es su travesía, no la mía, y que, en ocasiones, va a ser oscura y difícil”.

“Cuanto más poder les dé a sus hijos, menos necesidad tendrán de experimentar el universo”, indica Lefkoe, quien recuerda a los padres que aunque es relativamente fácil controlar a los niños pequeños, los adolescentes rebeldes son más difíciles de manejar si sienten que tienen algo que probar a sus padres sobreprotectores. Ofrecer oportunidades de riesgo calculado, que no incluyan drogas ni alcohol, es beneficioso en los años de la adolescencia. “Lo que usted quiere que sepan es cómo manejar la libertad y cómo ser responsables una vez vivan de forma independiente”, explica.

A menudo olvidamos que todo el trabajo que llevamos a cabo como padres es esencial tanto para el bienestar de nuestros hijos como para el bien mayor del mundo.
~Christine Carter

“Cuando obtuve mi licencia de conducir, siempre llegué a mi casa antes de la hora pautada”, explica Martin. “Aprendí que si puedo controlarme a mí misma, mis padres no sentirían la necesidad de controlarme, lo que me dio mucho poder en mi vida.”

Brott observa que los roles de crianza cambian: “Podemos ofrecer ayuda, pero es igual de importante dejarlos ir y admirar el joven adulto en que se están convirtiendo”.  

Los adolescentes desean desesperadamente no sentirse como niños, añade Stiffelman. “Pueden decirle que los dejen quietos, pero siempre manténgase presente e involucrado en su vida.  Cuanto más les pidan su opinión, o los inviten a enseñarles algo, más sentirán su apoyo.”  

Con la educación sexual, los autores de The New Puberty, la Dra. Louise Greenspan, endocrinóloga pediátrica, y Julianna Deardorff, Ph.D., psicóloga de adolescentes, recalcan la importancia de estar accesible desde que los hijos son pequeños, para que se sientan cómodos más adelante cuando surgen preguntas de carácter sensible.

“No se debe tratar de tener esa ‘conversación’, sino de mantener una conversación continua”, explica Greenspan. “Los olores corporales son un buen punto de partida para hablar sobre temas relacionados con el cuerpo, ya que no es un tema intimidante y puede ser abordado por cualquiera de los padres.” Evite apresurarse por entrar en temas para los que no están listos y concéntrese en contestar las preguntas que le planteen, pero con miras hacia el futuro.   

Deardorff explica: “Los cambios de la pubertad ocurren poco a poco, así que sea paciente. Los padres sienten mucha ansiedad cuando los hijos llegan a la pubertad. Cuando comience a observar las primeras señales, no tiene que comunicarlo todo a la vez”.

Debido a la relación que desarrollamos mis padres y yo, como adolescente pude acudir a ellos con problemas que sabía no los iban a hacer reaccionar de forma negativa porque entendían el proceso de aprendizaje que es el madurar.
~Casey Martin

Considere realizar una fiesta de pubertad o un taller de trabajo de salud para un hijo o una hija y sus amigos. Invite a un padre que se sienta cómodo con el tema, un enfermero, médico o maestro, para iniciar la conversación. “Combata el instinto de separarse emocional o físicamente”, recomienda Deardorff. “Compartir actividades también es una forma de comunicación.”

Los niños como maestros

“Al prestar atención, podemos aprender muchas de las destrezas de nuestros hijos”, dice Brott. Por lo general, los niños son más tolerantes que los adultos hacia los errores y las opiniones de los demás y tienden a tener una actitud más relajada. Por lo general, enseñan lecciones espirituales sobre dar y recibir amor y felicidad de formas que jamás nos imaginamos.

A lo largo de todos los retos inevitables, observa Stiffelman, “Cuando los padres están presentes en la crianza, pueden enfrentar cualquier situación buena, mala o difícil que se desarrolle y brindar más de nosotros mismos —corazón, presencia, entendimiento y compasión— cuando navegamos situaciones difíciles. Los niños nos ofrecen oportunidades en esas áreas oscuras y polvorientas de nuestras mentes y corazones para, de esa forma, crear condiciones que nos ayuden a obtener el tipo de conocimiento que nos puede liberar de viejos paradigmas.

“Esta actitud nos permite llevar vidas más abarcadoras y satisfactorias y estar más receptivos al amor, el aprendizaje y la felicidad que la aventura de ser padres nos puede brindar. Cuando recibimos con los brazos abiertos la sanación y transformación que nos ofrece la crianza de nuestros hijos, las recompensas son ilimitadas.” 


Meredith Montgomery es la editora de Natural Awakenings de Mobile/Baldwin, AL (HealthyLivingHealthyPlanet.com).

 

Diez pasos para la felicidad familiar

Los niños felices tienen una probabilidad más alta de tener éxito como adultos. Estudiar la ciencia puede mostrar lo que funciona a la hora de criar niños felices y sanos.

Póngase la máscara de oxígeno primero. Cuán felices son los padres afecta marcadamente cuán felices y exitosos serán sus hijos.

Construya un pueblo. La profundidad y el alcance de nuestras relaciones positivas con las demás personas es el factor de predicción más fuerte de la felicidad humana.

Espere esfuerzo y gozo, no perfección. Los padres que ponen demasiado énfasis en los logros criarán hijos con niveles más altos de depresión, ansiedad y abuso de sustancias en comparación con los demás. Alabe el esfuerzo, no las capacidades naturales.

Opte por el agradecimiento, el perdón y el optimismo. El optimismo está tan íntimamente relacionado con la felicidad que ambos son prácticamente intercambiables. Enseñe a los preadolescentes a mirar el lado bueno de las cosas.  

Desarrolle la inteligencia emocional de sus hijos. Es una destreza, no algo innato. Los padres pueden desarrollarla al tener empatía cuando los niños atraviesan emociones difíciles y deben ayudarles a identificar y clasificar lo que están sintiendo. Déjeles saber que todos los sentimientos están bien, pero no la mala conducta.

Desarrolle hábitos de felicidad. Convierta estas destrezas de felicidad, más las destrezas positivas que los padres tienen, en hábitos.

Enseñe autodisciplina. La autodisciplina en los niños es un factor de predicción del éxito futuro, más que la inteligencia o que cualquier otra cosa buena. Comience a enseñarla ayudando a los niños a aprender formas de mantenerse alejados de las tentaciones.

Disfrute del momento presente. Podemos estar súper ocupados y profundamente alegres a la misma vez si vivimos el momento presente.

Prepare el entorno de sus hijos para la felicidad. Observe el entorno de sus hijos para que los esfuerzos de hacerlos felices tengan el mayor efecto.

Cenen juntos. Esta tradición sencilla ayuda a moldear mejores niños y hace que sean más felices.


Christine Carter, Ph.D., es autora de los libros Raising Happiness: 10 Simple Steps for More Joyful Kids and Happier Parents y The Sweet Spot: How to Find Your Groove at Home and Work (ChristineCarter.com).

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