Los infantes quieren ayudar




Un nuevo estudio llevado a cabo por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania, sugiere que los niños pequeños están intrínsecamente motivados para ayudar a otros. Los investigadores observaron tres grupos de infantes de 2 años de edad que vieron cuando un adulto dejó caer un pequeño objeto y lo vieron pasar trabajo para recogerlo. A un grupo se le permitió intervenir y ayudar al adulto. A otro grupo se le impidió ayudar a sus padres. El tercer grupo observó al adulto recibir ayuda de otro adulto.

Los investigadores descubrieron que los niños con sentimientos de solidaridad (medido por el tamaño de dilatación de la pupila, lo que corresponde a un aumento en los sentimientos de compasión) fue el doble de alto cuando no pudieron ayudar al adulto y no se le proveyó ayuda, en comparación con el mismo indicador cuando pudieron ofrecer asistencia. A diez de 12 niños se les permitió prestar ayuda y lo hicieron.

Así mismo disminuyó la preocupación de los niños pequeños cuando vieron a alguien ayudar al adulto. Los autores del estudio concluyeron que la conducta de ayudar de los infantes no requiere que realicen el comportamiento ellos mismos y recibir “crédito” por ello, sino que solo requiere que se le preste ayuda a la otra persona. Por lo tanto, desde una edad temprana, los humanos parecen tener una preocupación genuina por el bienestar de los otros.

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