Elevando la categoría del comedor escolar

La Chef Ann Cooper ayuda a los niños a comer bien



Conocida como “La Dama Renegada de los Almuerzos,” la Chef Ann Cooper está ayudando a cambiar el mundo una comida saludable a la vez. La autora de libros como

Lunch Lessons: Changing the Way We Feed our Children y In Mother’s Kitchen es educadora y una constante defensora de la nutrición de los jóvenes desde 1999. Luego de mejorar los menús de varias escuelas en Nueva York y California, se mudó a Colorado, donde dirige los servicios nutricionales del Distrito Escolar del Valle de Boulder, para ofrecerle almuerzos más saludables a un cuerpo estudiantil compuesto por 28,000 jovencitos.

Cuando se trata de nutrición saludable para toda la vida, ¿cuáles son los tres errores más grandes que los jóvenes cometen?

En general, diría que los tres errores más grandes son beberse sus calorías—no entender cuántas calorías tienen los refrescos, comer demasiada azúcar en general y no ingerir suficientes frutas y vegetales coloridos.

¿Cuáles son las consecuencias de una pobre nutrición?

Una mala nutrición significa una mala salud general que resulta en enfermedades como obesidad, enfermedad cardiaca, alta presión y derrames. Muy a menudo, los jóvenes tienen una dieta alta en alimentos procesados con altos por cientos de grasa, sal y azúcares refinados (al igual que colores sintéticos y aditivos) y absolutamente y sin equivocación, causan enfermedad. Es un hecho reconocido que la mala nutrición, literalmente, está matando a nuestros hijos.

¿Cuán receptivos son los sistemas escolares a mejorar los planes de los menús de los estudiantes?

Pienso que hay una variedad de situaciones; algunos sistemas escolares ponen mucho empeño y están haciendo verdaderamente un buen trabajo y otras no. La parte más dura es obtener el apoyo comunitario para el cambio.

Específicamente, me he enfrentado a cinco grandes retos cuando se trata de actualizar las opciones saludables. Estos son: las comidas, dónde las vamos a conseguir; cómo vamos a pagar por esta; qué podemos hacer cuando la escuela ni siquiera tiene una estufa; con relación a los recursos humanos, cómo adiestramos al personal del lugar; y sobre mercadeo, cómo vamos a hacer para que los estudiantes coman alimentos más saludables.

A menudo, las escuelas se ven ellas mismas como parte del negocio de la educación, pero a veces no ven la correlación entre la buena comida y la ejecutoria académica. Las personas realmente no necesitan entender la verdad del dicho: “Somos lo que comemos”. Si no ayudamos a cambiar la relación de los jóvenes hacia la comida y lo hacemos pronto, es muy probable que veamos hacerse realidad el pronóstico de los Centros para el Control de las Enfermedades, al igual que: “Algunos estudios indican que los niños nacidos en 2000 podrían morir a edad más temprana que sus padres, debido a los alimentos que ingieren”.

Comenzando hoy, no hay nada más importante que alimentar a nuestros hijos con comidas saludables.

¿Cuáles son los cambios más exitosos que ha logrado en su distrito escolar?

Eliminamos todos los alimentos procesados y no tenemos sirope de maíz alto en fructosa o grasas trans en nuestros menús. Servimos frutas y vegetales todos los días y tenemos un mostrador para preparar ensaladas en cada escuela. También servimos leche orgánica y nos acatamos a la cuota de tener al menos 51 por ciento de granos integrales en nuestros productos horneados. Todas nuestras comidas se elaboran a partir de cero. 

Creo que también son importantes los huertos en los patios de la escuela. El involucrar a los jóvenes en el cultivo de alimentos es una manera de lograr que se sientan parte del sistema de alimentos y aprendan a tener una relación más saludable con la comida.

¿Cuáles son los retos más grandes y persistentes con los que te hayas tropezado?

Hacer que los niños coman bien es la barrera clave. Proveemos una tremenda cantidad de educación para ayudar a los estudiantes a aprender cómo hacerlo, con programas que van desde probar comidas hasta competencias de ‘iron chef’. Yo asisto con regularidad a las reuniones de padres y maestros, me aparezco en las cafeterías escolares y me reúno con los padres. Algunos niños aman nuestras comidas y otros no, pero nos vamos moviendo en la dirección correcta.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar?

Los padres necesitan hacer que las comidas saludables sean una prioridad en sus familias. Si queremos cambiar la relación de nuestros hijos con los alimentos, tenemos que hacer la compra con ellos, cocinar con ellos y comer con ellos.

Si la humanidad pudiera comenzar de nuevo con un sistema de alimentación sostenible y saludable, ¿a que podría parecerse?

En una época, cuando teníamos una economía agrícola, este país tenía un sistema de alimentos sostenibles; en términos generales, cultivábamos lo que nos comíamos. Pero esto cambió cuando nos convertimos en una sociedad mecanizada, en especial, luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando las tecnologías de la guerra nos llevaron a desarrollos en la refrigeración y a los avances en la trasportación.

Un verdadero sistema de alimentos saludables debe tener un fin triple: comidas saludables, niños saludables y un planeta saludable. Una forma de crear un sistema de alimentos más saludable es volver a encontrar el camino a la cocina… y cocinar.


Para más información, viste ChefAnn.com.

Ellen Mahoney es escritora independiente residente en Boulder, CO. Comuníquese en evm@infionline.net.

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